La retórica del cuento Horacio Quiroga

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  • briant
    mentaltrip.
    • 01-12-2003
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    #1

    La retórica del cuento Horacio Quiroga

    En estas mismas columnas, solicitado cierta vez por algunos amigos de la infancia que deseaban escribir cuentos sin las dificultades inherentes por común a su composición, expuse unas cuantas reglas y trucos, que, por haberme servido satisfactoriamente en más de una ocasión, sospeché podrían prestar servicios de verdad a aquellos amigos de la niñez.

    Animado por el silencio -en literatura el silencio es siempre animador- en que había caído mi elemental anagnosia del oficio, completéla con una nueva serie de trucos eficaces y seguros, convencido de que uno por lo menos de los infinitos aspirantes al arte de escribir, debía de estar gestando en las sombras un cuento revelador.

    Ha pasado el tiempo. Ignoro todavía si mis normas literarias prestaron servicios. Una y otra serie de trucos anotados con más humor que solemnidad llevaban el título común de Manual del perfecto cuentista.

    Hoy se me solicita de nuevo, pero esta vez con mucha más seriedad que buen humor. Se me pide primeramente una declaración firme y explícita acerca del cuento. Y luego, una fórmula eficaz para evitar precisamente escribirlos en la forma ya desusada que con tan pobre éxito absorbió nuestras viejas horas.

    Como se ve, cuanto era de desenfadada y segura mi posición al divulgar los trucos del perfecto cuentista, es de inestable mi situación presente. Cuanto sabía yo del cuento era un error. Mi conocimiento indudable del oficio, mis pequeñas trampas más o menos claras, sólo han servido para colocarme de pie, desnudo y aterido como una criatura, ante la gesta de una nueva retórica del cuento que nos debe amamantar.

    “Una nueva retórica...” No soy el primero en expresar así los flamantes cánones. No está en juego con ellos nuestra vieja estética, sino una nueva nomenclatura. Para orientarnos en su hallazgo, nada más útil que recordar lo que la literatura de ayer, la de hace diez siglos y la de los primeros balbuceos de la civilización, han entendido por cuento.

    El cuento literario, nos dice aquélla, consta de los mismos elementos sucintos que el cuento oral, y es como éste el relato de una historia bastante interesante y suficientemente breve para que absorba toda nuestra atención.

    Pero no es indispensable, adviértenos la retórica, que el tema a contra constituya una historia con principio, medio y fin. Una escena trunca, un incidente, una simple situación sentimental, moral o espiritual, poseen elementos de sobra para realizar con ellos un cuento.

    Tal vez en ciertas épocas la historia total -lo que podríamos llamar argumento- fue inherente al cuento mismo. “¡Pobre argumento! -decíase-. ¡Pobre cuento!” Más tarde, con la historia breve, enérgica y aguda de un simple estado de ánimo, los grandes maestros del género han creado relatos inmortales.

    En la extensión sin límites del tema y del procedimiento en el cuento, dos calidades se han exigido siempre: en el autor, el poder de transmitir vivamente y sin demoras sus impresiones; y en la obra, la soltura, la energía y la brevedad del relato, que la definen.

    Tan específicas son estas cualidades, que desde las remotas edades del hombre, y a través de las más hondas convulsiones literarias, el concepto del cuento no ha variado. Cuando el de los otros géneros sufría según las modas del momento, el cuento permaneció firme en su esencia integral. Y mientras la lengua humana sea nuestro preferido vehículo de expresión, el hombre contará siempre, por ser el cuento la forma natural, normal e irreemplazable de contar.

    Extendido hasta la novela, el relato puede sufrir en su estructura. Constreñido en su enérgica brevedad, el cuento es y no puede ser otra cosa que lo que todos, cultos e ignorantes, entendemos por tal.

    Los cuentos chinos y persas, los grecolatinos, los árabes de las Mil y una noches, los del Renacimiento italiano, los de Perrault, de Hoffmann, de Poe, de Merimée de Bret-Harte, de Verga, de Chejov, de Maupassant, de Kipling, todos ellos son una sola y misma cosa en su realización. Pueden diferenciarse unos de otros como el sol y la luna. Pero el concepto, el coraje para contar, la intensidad, la brevedad, son los mismos en todos los cuentistas de todas las edades.

    Todos ellos poseen en grado máximo la característica de entrar vivamente en materia. Nada más imposible que aplicarles las palabras: “Al grano, al grano...” con que se hostiga a un mal contador verbal. El cuentista que “no dice algo”, que nos hace perder el tiempo, que lo pierde él mismo en divagaciones superfluas, puede verse a uno y otro lado buscando otra vocación. Ese hombre no ha nacido cuentista.

    Pero ¿si esas divagaciones, digresiones y ornatos sutiles, poseen en sí mismos elementos de gran belleza? ¿Si ellos solos, mucho más que el cuento sofocado, realizan una excelsa obra de arte?

    Enhorabuena, responde la retórica. Pero no constituyen un cuento. Esas divagaciones admirables pueden lucir en un artículo, en una fantasía, en un cuadro, en un ensayo, y con seguridad en una novela. En el cuento no tienen cabida, ni mucho menos pueden constituirlo por sí solas.

    Mientras no se cree una nueva retórica, concluye la vieja dama, con nuevas formas de la poesía épica, el cuento es y será lo que todos, grandes y chicos, jóvenes y viejos, muertos y vivos, hemos comprendido por tal. Puede el futuro nuevo género ser superior, por sus caracteres y sus cultores, al viejo y sólido afán de contar que acucia al ser humano. Pero busquémosle otro nombre.

    Tal es la cuestión. Queda así evacuada, por boca de la tradición retórica, la consulta que se me ha hecho.

    En cuanto a mí, a mi desventajosa manía de entender el relato, creo sinceramente que es tarde ya para perderla. Pero haré cuanto esté en mí para no hacerlo peor.
    http://mentaltrip-mentaltrip.blogspot.com
  • Abraxas
    nosce te ipsum
    • 21-11-2005
    • 1447

    #2


    1) Un cuento siempre cuenta dos historias (Piglia)


    El sur, taller literario y algo más
    21,300 suscriptores

    Comentario

    • briant
      mentaltrip.
      • 01-12-2003
      • 8297

      #3
      Qué bueno, no recordaba haber posteado esto. Groso Quiroga, biografia interesante tiene.

      Qué bueno el taller de Piglia sobre Borges altamente recomendable también. El cuento el Sur de Borges que buenísimo es.
      Mil lecturas tiene. Como aprendió Cartazar ahí, y todos los que nos animamos a escribir. Estuve en la tumba de Borges.
      Qué desastre, da pena descuidada al mango. Como fue a parar ahí. Si el mismo quería ir a recoleta. El Sur va de eso, un
      tipo que es enterrado. Ahora que lo pienso, aunque lo había pensado antes, tiene gran influencia de Edgar Allan Poe.
      Editado por última vez por briant; 04-06-2022, 01:57 PM. Razón: !!!!!
      http://mentaltrip-mentaltrip.blogspot.com

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      • COMPRO-ORO
        castlevania
        • 05-06-2003
        • 27379

        #4
        vamos a darle el nobel al ciego decrepito
        para algo tiene que servir haber inventado la dinamita
        fijate
        1) bomba en lugar de conflicto
        2) premio nobel por logros destacados en el campo de la excelencia
        3) bomba en lugar que podria ser conflictivo
        4) premio nobel
        5) bomba por las dudas porque cada diez años hay que reducir la poblacion
        6) premio nobel
        7) bomba quimica con radioactividad
        8) cura de la radioactividad
        9) premio nobel
        10) quemamos notredame
        11) papa argentino
        12) dale boquita campeon, real madrid la chota, come puto, viva peron
        13) sale megaman 24, ahora es megagirl
        Lo bueno, si breve ; dos veces bueno

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        • COMPRO-ORO
          castlevania
          • 05-06-2003
          • 27379

          #5
          14) me dice taro que estan por quemar el set donde se filmo nothing hill, que es un buen lugar para comprar un terreno, hay que poner mucha guita pero si nos organizamos sale tarolandia
          Lo bueno, si breve ; dos veces bueno

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          • COMPRO-ORO
            castlevania
            • 05-06-2003
            • 27379

            #6
            ah, es que el premio nobel se hace con los fondos que juntaron con las patentes de la dinamita, hay un buffet de abogados que estan muy al pedo leyendo guiones a ver quien va a ser el proximo galardonado
            Lo bueno, si breve ; dos veces bueno

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            • briant
              mentaltrip.
              • 01-12-2003
              • 8297

              #7
              jajajajaj
              http://mentaltrip-mentaltrip.blogspot.com

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