__Jugamos a roles? Preguntó suave y melodiosamente sugestiva aquella Susana una tarde aburrida de domingo por la mañana, y se enojó cuando le dije que hacía mucho tiempo que lo estaba jugando en serio para hacerlo más interesante, y que aturdido, cansado y fastidiado no encontraba el modo de abandonar el juego. Ella se fue enojada a su casa sin darme la oportunidad de explicarle que mi actitud no había sido agredirla y que mi intención era abandonar el aburrimiento conversando en un juego dialéctico, pero bueno, cosa del momento, ya se le pasaría, solo tenía que esperar su cambio, y entonces me puse a jugar con los amigos del intelecto, que entusiasmados por los juegos, con sus roles de fantasmas querían comenzar uno nuevo.
__Bien, empieza tú. Me dijo Flopi desde la pared próxima a la ventana mientras los demás aceptaban.
__Que rol eliges? Me interrogó otra Susi a la que Susana no conocía. __Desde la lámpara. Le respondí decidido sin haber todavía imaginado lo que vendría.
__ Como desde la lámpara, explícate quieres?. Con su imperativo de siempre me increpo María.
__ Claro, desde la lámpara de Aladino, yo hago de genio y ustedes me piden sus deseos. Les explique tímidamente.
___De genio tú? Replicó burlona la imperativa María despertando la carcajada de todos menos la mía.
__Y claro, en un juego. Me justifiqué nuevamente intimidado ante los que todo lo sabían.
__De acuerdo, ¿empiezo yo?. Le pregunto Flopy a la mandona María.
__ Haz lo que quieras. Le respondió la odiosa.
__ Bien Flopy que deseas? Intervine intentando calmar el ánimo del momento.
__¡No quiero ser fantasma¡ Me pidió la traviesa y me puso en un terrible aprieto ante la grata presencia de María que siempre parecía como aplazándome en un examen interminable. Pero entonces chasqueé los dedos de mi mano y le dije con la actitud más optimista que tenía mientras me esforzaba por aparecer convencido.
__Bien Flopy ya no lo eres, ¿cómo te sientes ahora que no eres fantasma? No sé, siempre me ocurría con ellos, con la gente era más espontáneo, hasta podía estar convencido y alucinar, pero con ellos era distinto, ellos eran fantasmas, como alucinar la alucinación que todo lo sabía. Y entonces adivinándome aplazado nuevamente por María pensaba en rendirme cuando Flopy me sorprendió nuevamente.
__Y, me siento como un fantasma diferente, pero eso me pasa contigo, con las otras personas no me sucede por que no les interesa verme ni escucharme. María seguía con atención mientras yo pensaba que corno era lo que me diferenciaba de los demás ante estos fantasmas, puede que un concepto híbrido y delirante sin sentido, pero que sin embargo se me hacían evidentes, por que cada uno de los sucesos que me vaticinaban siempre ocurrían, y al predecirlos aparecía como un adivino o un fenómeno extraño al que le temían las personas como se le teme a ciertos fantasmas, supuse entonces que me diferenciaba entre la gente que me veía y me escuchaba como a un semejante, pero como me negaban aun entendiendo la evidencia con una vehemencia que me sorprendía, concluí le temían al lo que suponían utilizaría como ellos lo hacían.
__Aprobado. Dijo María, pero yo seguía pensando como siempre que el argumento no acababa de convenirme, si yo no era un ser normal que cornos era realmente lo que yo hacía entre tanta normal adversidad, y amen de la duda, no dudaba que si me iba dudando quizás dejara a mi adverso satisfecho yéndome hacia algún incierto, y entonces siempre prefería mantener cierta distancia con mis amigos intelectuales del espectro.
__Bien, empieza tú. Me dijo Flopi desde la pared próxima a la ventana mientras los demás aceptaban.
__Que rol eliges? Me interrogó otra Susi a la que Susana no conocía. __Desde la lámpara. Le respondí decidido sin haber todavía imaginado lo que vendría.
__ Como desde la lámpara, explícate quieres?. Con su imperativo de siempre me increpo María.
__ Claro, desde la lámpara de Aladino, yo hago de genio y ustedes me piden sus deseos. Les explique tímidamente.
___De genio tú? Replicó burlona la imperativa María despertando la carcajada de todos menos la mía.
__Y claro, en un juego. Me justifiqué nuevamente intimidado ante los que todo lo sabían.
__De acuerdo, ¿empiezo yo?. Le pregunto Flopy a la mandona María.
__ Haz lo que quieras. Le respondió la odiosa.
__ Bien Flopy que deseas? Intervine intentando calmar el ánimo del momento.
__¡No quiero ser fantasma¡ Me pidió la traviesa y me puso en un terrible aprieto ante la grata presencia de María que siempre parecía como aplazándome en un examen interminable. Pero entonces chasqueé los dedos de mi mano y le dije con la actitud más optimista que tenía mientras me esforzaba por aparecer convencido.
__Bien Flopy ya no lo eres, ¿cómo te sientes ahora que no eres fantasma? No sé, siempre me ocurría con ellos, con la gente era más espontáneo, hasta podía estar convencido y alucinar, pero con ellos era distinto, ellos eran fantasmas, como alucinar la alucinación que todo lo sabía. Y entonces adivinándome aplazado nuevamente por María pensaba en rendirme cuando Flopy me sorprendió nuevamente.
__Y, me siento como un fantasma diferente, pero eso me pasa contigo, con las otras personas no me sucede por que no les interesa verme ni escucharme. María seguía con atención mientras yo pensaba que corno era lo que me diferenciaba de los demás ante estos fantasmas, puede que un concepto híbrido y delirante sin sentido, pero que sin embargo se me hacían evidentes, por que cada uno de los sucesos que me vaticinaban siempre ocurrían, y al predecirlos aparecía como un adivino o un fenómeno extraño al que le temían las personas como se le teme a ciertos fantasmas, supuse entonces que me diferenciaba entre la gente que me veía y me escuchaba como a un semejante, pero como me negaban aun entendiendo la evidencia con una vehemencia que me sorprendía, concluí le temían al lo que suponían utilizaría como ellos lo hacían.
__Aprobado. Dijo María, pero yo seguía pensando como siempre que el argumento no acababa de convenirme, si yo no era un ser normal que cornos era realmente lo que yo hacía entre tanta normal adversidad, y amen de la duda, no dudaba que si me iba dudando quizás dejara a mi adverso satisfecho yéndome hacia algún incierto, y entonces siempre prefería mantener cierta distancia con mis amigos intelectuales del espectro.
