Estar en cualquier lugar, en cualquier momento, puede ser peligroso. Así sea que de repente en una de esas nos encontramos acampando/de picnic justo al lado del horizonte, desafiando los límites de la cordura promedio. O cuando de repente nos olvidamos de nuestra propia existencia, para darnos cuenta que nuestro cuerpo está tan amaestrado como para llevarnos 10 cuadras sin que nos pise ni un auto. Llegamos a destino. Reponemos las corrientes mentales sobre nosotros mismos, y ahora sí, a pensar.
El camino se bifurca, y cada paso que damos es un segundo que no vamos a olvidar y que olvidamos. Olvidamos casi todo, recordamos casi todo. Entre tantas caras, llegamos a reconocer a una persona que vimos hace cinco años, no obstante el paso del tiempo que la configuró o desfiguró como es debido al crecimiento de cualquier ser humano, regido por los misterios del ADN y una vida mortal.
"Hola, estás igual que siempre", y qué responder. Cambié tanto que no se nota. No cambié nada. Ya voy cambiar. Siempre voy a ser el mismo. "Si somos todos inmortales".
pequeña pequeña pequeña
Las voces siempre hablan a coro. Enternece llegar a un instante donde uno se despoja de lo poco que es, para econtrar debajo de capas y capas de ladrillos, un pequeño lugar donde acampar con nuestra mente. En la otra orilla.
El pequeño bote de la cordura nos aleja de a poco. ¿Nos proteje?
Olvidé dejarte ir, perdón. Una dosis de eternidad me encegueció por completo, y tomé todas las decisiones equivocadas. Pleamar.
Escondida en los sonidos de alguna mañana, se despereza la voz de la incertidumbre. Ojalá se fuera a dormir de nuevo, de una vez por todas. Por un día no quiero escuchar nada dentro mío. Nada.
El camino se bifurca, y cada paso que damos es un segundo que no vamos a olvidar y que olvidamos. Olvidamos casi todo, recordamos casi todo. Entre tantas caras, llegamos a reconocer a una persona que vimos hace cinco años, no obstante el paso del tiempo que la configuró o desfiguró como es debido al crecimiento de cualquier ser humano, regido por los misterios del ADN y una vida mortal.
"Hola, estás igual que siempre", y qué responder. Cambié tanto que no se nota. No cambié nada. Ya voy cambiar. Siempre voy a ser el mismo. "Si somos todos inmortales".
pequeña pequeña pequeña
Las voces siempre hablan a coro. Enternece llegar a un instante donde uno se despoja de lo poco que es, para econtrar debajo de capas y capas de ladrillos, un pequeño lugar donde acampar con nuestra mente. En la otra orilla.
El pequeño bote de la cordura nos aleja de a poco. ¿Nos proteje?
Olvidé dejarte ir, perdón. Una dosis de eternidad me encegueció por completo, y tomé todas las decisiones equivocadas. Pleamar.
Escondida en los sonidos de alguna mañana, se despereza la voz de la incertidumbre. Ojalá se fuera a dormir de nuevo, de una vez por todas. Por un día no quiero escuchar nada dentro mío. Nada.

