Enfermedades psicológicas del escéptico
Agnosia:
Incapacidad para reconocer objetos, incluso en el caso de que las personas puedan describirlos en términos de forma y color, etc; lo cual parece solaparse con cierta erudición y manejo práctico matemático que de ello resulta; puesto que las ideas como los objetos, pueden computarse y relacionarse sin tener la más ligera idea del cómo y para qué de las mismas, ni de dónde vienen y a dónde van; es decir con el mayor de los simplismos y escepticismos al uso...
Es más, debido a que toda la energía del escéptico no se emplea en profundizar-comprender sino en constataciones superficiales, se potencia e incrementa su memoria y cotejación superflua de datos que se extienden a modo de perspectiva intelectual en horizontal. Y por lo mismo, físicamente se reproduce y prolifera como sus ideas; es decir, cual cáncer demográfico expansivo, reproduciéndose y consumiendo los recursos de la tierra.
Se transforma pues en aquella lacra a la que Jehová se refirió como tibios... esos que ni son creyentes ni ateos y que al final dios vomitaría de su boca.
Cristo se refirió a ellos como sepulcros blanqueados por fuera y llenos de podredumbre por dentro, que emplean su tiempo en cuestionar a los demás y acusarles de aquello que inventaron ellos mismos: tomar el pelo a las gentes, presumiendo de lo que no tienen con mala educación y peor gusto.
Agnosia:
Incapacidad para reconocer objetos, incluso en el caso de que las personas puedan describirlos en términos de forma y color, etc; lo cual parece solaparse con cierta erudición y manejo práctico matemático que de ello resulta; puesto que las ideas como los objetos, pueden computarse y relacionarse sin tener la más ligera idea del cómo y para qué de las mismas, ni de dónde vienen y a dónde van; es decir con el mayor de los simplismos y escepticismos al uso...
Es más, debido a que toda la energía del escéptico no se emplea en profundizar-comprender sino en constataciones superficiales, se potencia e incrementa su memoria y cotejación superflua de datos que se extienden a modo de perspectiva intelectual en horizontal. Y por lo mismo, físicamente se reproduce y prolifera como sus ideas; es decir, cual cáncer demográfico expansivo, reproduciéndose y consumiendo los recursos de la tierra.
Se transforma pues en aquella lacra a la que Jehová se refirió como tibios... esos que ni son creyentes ni ateos y que al final dios vomitaría de su boca.
Cristo se refirió a ellos como sepulcros blanqueados por fuera y llenos de podredumbre por dentro, que emplean su tiempo en cuestionar a los demás y acusarles de aquello que inventaron ellos mismos: tomar el pelo a las gentes, presumiendo de lo que no tienen con mala educación y peor gusto.
