LA MINERIA EN HISPANOAMERICA (POTOSI)

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    • 11-08-2007
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    #1

    LA MINERIA EN HISPANOAMERICA (POTOSI)

    Sistemas y condiciones de trabajo.

    Fuentes 1, 2 y 3´: Interés de la Corona y destino del metal - Renta real.
    - “El oro es el mas subido y estimado metal que nace en la tierra… Entre otras virtudes que la naturaleza le comunico, tiene una particular, que conforta la flaqueza del corazón y engendra alegría y magnanimidad, quita la melancolía y limpia las nubes de los ojos…” (Juan de Arfe y Villafañe, Quilatador de plata, oro y piedras, Valladolid, 1572).
    Pero no era tanto el oro como la plata lo que esperaba a los españoles en América.
    El oro había sido la característica de las islas y las tierras bajas, de la primera época y extraído mediante pillaje y de yacimientos aluviales hasta 1540 (el volumen era poco). A partir de entonces el valor y el volumen de la plata fueron siempre considerablemente mayores.
    - “…esta villa imperial de Potosí,…, es la mas rica, opulenta y celebre que se conoce en todo el orbe, y que mas rentas da a su rey y mas plata ha salido della sola que de todas las del mundo juntas, y aun se puede decir que ella enriquece a toda Europa, Asia y África, porque de los residuos de España se reparten a las demás provincias; y a España, bien se sabe que la hinche el cerro de Potosí de barras que del salen cada año” (Del rico y afamado cerro de Potosí…).
    “…se fundirán en ella, cada año, sobre veinte mil barras, que salen de ochenta marcos cada una, de las cuales se paga a su Majestad el quinto…” (De la villa imperial de Santiago de Potosí)
    Las minas de plata de Nueva España y Perú eran la mayor fuente de plata para los barcos con rumbo a España, ya que en Potosí se encontraron en 1545 los yacimientos argentíferos más ricos de todos. Desde la década de 1570 hasta la década de 1630 Potosí fue probablemente la mina más rica del mundo.
    Las minas constituían una gran fuente de impuestos y otros ingresos para la corona.
    La plata real supuso una parte importante de las rentas de la corona procedentes de las Indias (quinto real,…). Pero toda la plata que se conseguía no fluía hacia España, como si ocurría con el oro, ya que había demanda de metal por parte de la burocracia española, las economías locales y el comercio intercolonial; y con esto surgen nuevos circuitos económicos que, potenciados por la minería, se fueron desarrollando.
    La corona obtenía ingresos directos substanciales de la minería; y también el estimulo del comercio le reportaba indirectamente impuestos de venta y derechos de aduana. No es de extrañar, por tanto, que los reyes mostraran un ávido interés por la suerte que corría la industria.
    Los grandes yacimientos de América quedaban fuera del alcance de la gestión real directa. Invocando su antiguo derecho de propiedad universal de los yacimientos, la corona exigía un derecho sobre la producción, a cambio de conceder la libertad de prospección y explotación a los súbditos españoles. De este modo la corona se deshacía de los costos de producción, al tiempo que alentaba la actividad prospectiva. En un principio estableció dos tercios de la producción, hasta ser establecida finalmente en 1504 la regalía de una quinta parte, el famoso quinto real. Esta regalía experimento posteriormente frecuentes reducciones con las que se pretendía incentivar la minería, sin embargo en las minas andinas la exacción siguió siendo de una quinta parte hasta el siglo XVIII.
    Mas allá de que no era una empresa estatal, la corona tenia tres poderes legales sobre la minería: control de los derechos reales, control de la distribución del mercurio y de su precio, y poder de conceder o denegar los reclutamientos de mano de obra.
    Por lo general, la política de la corona relativa a la minería carecía de coordinación. Un caso excepcional fue la política de minas aplicada por los Borbones después de 1770, que perseguían incrementar la producción de metal precioso: abaratamiento del mercurio; excension de derechos reales para mineros emprendedores; creación de bancos para la financiación; mejora de técnicas mineras y de refinado,…
    Otra contribución minera que hizo Perú al imperio no fueron los metales preciosos, sino el mercurio descubierto en Huancavelica en 1563 (la propiedad permaneció en manos del rey hasta 1782, aunque de hecho la explotaban contratistas), fundamental para el proceso de separación de la plata (ya que el proceso de amalgama permite el tratamiento de grandes cantidades de mineral pobre, y su introducción en Potosí se da hacia 1571). Sobre este mineral la corona ejerció un estrecho control sobre su producción, distribución y precio de venta. Además del mercurio el tratamiento del mineral de plata requería de otras materias primas como: sal, hierro, madera, agua,…

    Fuentes 3 y 4: Sistemas de trabajo - Condiciones de trabajo.
    La minería dependía de la fuerza de la fuerza de trabajo indígena. Los negros representaban tan solo una pequeña proporción, excepto en las minas de oro, donde integraban la mayor parte de la mano de obra. La ocupación más cercana al trabajo físico de las minas que realizaban los blancos era la prospección; por lo general eran supervisores y propietarios.
    - “Los indios repartidos, por cedulas de su Majestad, son catorce mil y ochocientos, que nunca han de faltar y, para cumplir, estos han de asistir al trabajo cuarenta y cuatro mil y cuatrocientos por el tiempo de un año; y estos van de todas las provincias, de ciento y cincuenta leguas alrededor, al trabajo, conforme les cabe. Son menester tantos indios porque se trabaja de día y de noche, que en los socavones siempre es noche; lo que se les paga a cada indio de repartición, que trabaja en el cerro, son cuatro reales y a los indios que se alquilan de su voluntad, que son infinitos y llaman mincas si son apires, les dan un peso…” (De la villa imperial…,)
    Los sistemas comunes de trabajo implantados en la etapa colonial proporcionaron a la minería sus trabajadores indígenas; por orden cronológico, dichos sistemas fueron:
    - En las Antillas, antes de 1500, la extracción de oro era realizada por indios distribuidos según una temprana y despiadada encomienda. Se añadieron rápidamente aborígenes esclavizados y después cuando la población nativa se derrumbo se recurrió a los esclavos negros.
    - Mientras tanto, el empleo de indios en la minería en régimen de encomienda o esclavitud (indios que ofrecían resistencia) se extendió por Centro y Sudamérica.
    - El reclutamiento forzado de trabajadores indígenas sucedió a la encomienda, aunque no se puede distinguir una separación neta entre ambos sistemas. En los dos Virreinatos, el reclutamiento de mano de obra para la minería estaba ampliamente organizado hacia finales de 1570: el “repartimiento” en Nueva España y la “mita” (“turno” en quechua, impuesta previamente por los incas que hacían reclutamientos para diversas obras publicas, incluida la minería) en el Perú.
    A lo largo del siglo XVI, la mano de obra reclutada supero gradualmente a la de encomienda y a los esclavos indígenas en las minas. A medida que finalizaba la fase militar de la conquista el suministro de esclavos fruto de la guerra justa disminuyó; y simultáneamente se reforzaban las leyes que limitaban la esclavización de los indígenas. A la par, la corona y muchos colonos encontraban ventajas en los sistemas de reclutamiento de mano de obra: apartar a los indios del arbitrario control de los encomenderos, con ello se lograba la reducción de la riqueza y poder político de estos, y una utilización mas productiva de la mano de obra. Otros objetivos de la corona eran: crear una fuerza de trabajo nativa asalariada con los reclutamientos oficiales en América; y limitar la duración de los períodos de trabajo de los indios, ya que se asignaban los reclutamientos para periodos determinados según las necesidades locales de trabajo.
    El más extenso y organizado de los reclutamientos forzados mineros fue la mita. La zona que finalmente se designo como fuente de trabajadores era enorme, comprendía unos 1300 Km de norte a sur y 400 Km a lo ancho de los Andes. Aproximadamente un 14 por 100 de la población sometida a tributo de esa zona debía trasladarse a Potosí para prestar servicio durante un año en minas e ingenios a cambio de un salario.
    La mita exponía los indios a un exceso de trabajo y la carga se incremento a medida que la población indígena andina disminuía. A esta sobrecarga de trabajo le siguieron flagrantes abusos. Los indios capaces de hacerlo compraban su excension a la mita, contratando a sustitutos o pagando a sus propios curacas o amos el dinero necesario para hacerlo (practica ilegal). La ley se esforzó por defender la libertad de que en teoría gozaban los indios; pero el mitayo recibía un trato semiesclavo, a la vez que se le privaba de los beneficios materiales de la esclavitud y de la excension de impuestos.
    Después de la mita de Potosí, la de Huancavelica ocupaba el segundo lugar en cuanto a la cuantía de los indios reclutados.
    En una orden de 1601, la corona expresaba su deseo de que la mano de obra fuera voluntaria, pero había obstáculos como la falta de hábito de los indígenas a los trabajos que se les exigía y la falta de familiaridad con los salarios en moneda. Sin embargo, ya existía un cierto grado de trabajo voluntario en la propia sociedad indígena (naboria en las culturas caribeñas “plebeyo dependiente de un noble y que por lo tanto no participa plenamente de los derechos y obligaciones de la comunidad”). Los españoles aplicaron el mismo término a una categoría social similar en Nueva España. En territorio inca el yanacona ocupaba más o menos la misma posición. De esta manera, naborias y yanaconas asumieron una amplia gama de funciones (entre ellas, la minería) a cambio de un salario. Es así que a mediados de 1540 en Potosí había yanaconas trabajando en las minas mezclados entre esclavos indígenas y trabajadores de encomienda.
    Esta forma incipiente de trabajo asalariado en la minería se incremento rápidamente por: 1) la minería requería habilidades que una vez adquiridas eran muy apreciadas; 2) muchos de los centros mineros se encontraban en zonas donde la población no era susceptible de ser reclutada o sometida a la encomienda, ya fuera por su dispersión o por su belicosidad (Ej.: norte de Nueva España). El trabajo asalariado fue la forma preponderante de empleo de los grandes distritos mineros desde finales del siglo XVI en adelante. Los sistemas primitivos (encomienda, esclavitud) no desaparecieron por completo, especialmente en los distritos secundarios o más apartados. Pero el trabajo asalariado se convirtió en la norma, especialmente en Nueva España, impulsado por el crecimiento minero de fines del siglo XVII.
    En los Andes centrales, la pervivencia de la mita fue mas evidente, abasteciendo Potosí y Huancavelica de una preciada mano de obra barata hasta finales del periodo colonial, pero también aquí había mucho trabajo asalariado.
    En cuanto a los esclavos negros, se utilizaban en una cierta cantidad pero la alta mortalidad y la baja productividad de estos en las minas de plata de las tierras altas entorpecían las intenciones de la corona. Pero en el caso de las minas de oro en las tierras bajas se daba la situación contraria, ya que aquí predominaban los trabajadores negros y en cambio los indios de las tierras altas no se adaptaban.

    - “En fin, lo que en la mina pasa es un retrato del infierno, en obscuridad y confusión,…” (Del rico y afamado Cerro de Potosí…)
    Las condiciones de trabajo en la minería y las refinerías eran siempre incomodas y a menudo peligrosas. Quienes extraían el mineral de los filones trabajaban bajo tierra, en espacios reducidos, a temperaturas elevadas, en lugares mal iluminados y peor ventilados. Mucho peor era el papel de quienes llevaban el mineral hasta la superficie trepando por túneles retorcidos, apenas del ancho de un hombre, donde la caída podía suponer la muerte. Además, se trabajaba en la oscuridad alumbrados por velas. En las altas minas andinas, la diferencia de temperaturas entre el fondo y la superficie ocasionaban enfermedades respiratorias, a menudo intensificadas por el polvo.
    Las minas de mercurio de Huancavelica eran las mas malsanas y peligrosas. Los derrumbes eran mas frecuentes, pero lo peor de todo era que los túneles estaban llenos de gases venenosos, lo que aumentaba los riesgos del trabajo.
    El refinado también encerraba sus riesgos, de los cuales dos eran especialmente graves: 1) las machacadoras producían mucho polvo, que provocaba silicosis; 2) en varias etapas de la amalgama los trabajadores estaban expuestos al envenenamiento por mercurio (Ej.: en la mezcla del mercurio con el mineral, cuando los indios pisaban la mezcla descalzos,…).

    Para los indios la minería tuvo repercusiones sociales profundas. La mas radical era el traslado del medio rural al urbano que suponía el abandono de las comunidades agrícolas tradicionales y el paso a ciudades dominada por españoles. Dicho cambio les fue impuesto a muchos indios afectados por las levas, pero una vez efectuado algunos decidían quedarse, de manera que desde finales del siglo XVI se formo un contingente de mineros profesionales en los centros principales que trabajaban por un salario y que tendieron a asimilar las costumbres españolas (la proletarización y aculturación de los indios fue corriente en las ciudades coloniales, mientras que en las zonas rurales seguían siendo predominantemente indígenas).
    La minería produjo un quebrantamiento de las comunidades indias, cuyo ejemplo claro es la zona de la mita de Potosí, ya que los mitayos eran transportados con sus familias.

    La producción de plata mediante el primitivo sistema de fundición requería escasa inversión de capital. Los niveles de inversión se hicieron más elevados a partir de la implementación del proceso de amalgama, y por lo tanto para obtener préstamos se recurría a la comunidad de comerciantes de los centros mineros. Así es como entra en escena el “aviador” (abastecedor de mercancías y crédito), personaje omnipresente en la minería hispánica.
Trabajando...