"El cine de estos países participa de las características generales de la superestructura y la expresa con todas sus deformaciones. Da una imagen falsa de esa sociedad, de ese pueblo, escamotea al pueblo. De ahí que darla sea un primer paso positivo, función del documental. ¿Cómo da esa imagen el cine documental? La da con la realidad y no puede darla de otra manera. Esta es la función extraordinaria del documental social en Latinoamérica. Y al testimoniar cómo es esta realidad -esta subrealidad, esta infelicidad- la niega. Reniega de ella. La denuncia, la enjuicia, la critica, la desmonta. Porque muestra las cosas como son irrefutablemente y no como querríamos que fueran. O como nos quieren hacer creer de buena o mala fe que son. Como equilibrio a esta función de negación, el documental cumple otra de afirmación de los valores positivos de esta sociedad; de los valores del pueblo. Sus reservas de fuerzas, sus trabajos, sus alegrías, sus luchas, sus sueños... Conclusión: ponerse frente a la realidad con una cámara y documentarla, documentar el subdesarrollo. El cine que se haga cómplice de ese subdesarrollo, es subcine"
Fernando Birri, 1960.



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