De piedra en piedra la ciudad castiga,
de calle en calle la ciudad golpea
con sus enormes casas donde el hombre
vive hacinado uno tras otro en piezas
que se repiten hasta el infinito.
Es tanta la ciudad que llevo adentro
que ni en las plazas hallo ya consuelo,
sus árboles son árboles agónicos,
su verde, más que verde es la variante
de una piedra tenaz que determina
el rostro general de Buenos Aires.
Si uno viviese en la mitad del campo
envejecer sería el resultado
de muchos días y muchos años
de estar frente a la línea del horizonte,
de enfrentar las variantes del espacio,
de vivir bajo el sol, de estar viviendo.
Morir aquí es repetir la muerte
que uno ya supo desde adolescente.
Ciudad de rostros indiferenciados,
ciudad de cuerpos que parecen bultos,
ciudad probablemente igual a todas,
aún queda para mi ocio algún descanso,
aún hay ciertos lugares que me aferran,
aún me queda algún bar con los amigos,
cierta calle desierta en el verano,
ciertos silencios, ciertas librerías,
donde renuevo mi necesidad
de lecturas, de libros, de palabras
que ayuden a vivir y a mantenerme.
-----------------
Recién me acordé de esto que cuando lo leí por primera vez me fascinó. Y hacía rato que no lo releía...
de calle en calle la ciudad golpea
con sus enormes casas donde el hombre
vive hacinado uno tras otro en piezas
que se repiten hasta el infinito.
Es tanta la ciudad que llevo adentro
que ni en las plazas hallo ya consuelo,
sus árboles son árboles agónicos,
su verde, más que verde es la variante
de una piedra tenaz que determina
el rostro general de Buenos Aires.
Si uno viviese en la mitad del campo
envejecer sería el resultado
de muchos días y muchos años
de estar frente a la línea del horizonte,
de enfrentar las variantes del espacio,
de vivir bajo el sol, de estar viviendo.
Morir aquí es repetir la muerte
que uno ya supo desde adolescente.
Ciudad de rostros indiferenciados,
ciudad de cuerpos que parecen bultos,
ciudad probablemente igual a todas,
aún queda para mi ocio algún descanso,
aún hay ciertos lugares que me aferran,
aún me queda algún bar con los amigos,
cierta calle desierta en el verano,
ciertos silencios, ciertas librerías,
donde renuevo mi necesidad
de lecturas, de libros, de palabras
que ayuden a vivir y a mantenerme.
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Recién me acordé de esto que cuando lo leí por primera vez me fascinó. Y hacía rato que no lo releía...


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