Un poeta argentino que me llamo la atención.. Norberto Antonio
1
Éramos felices riéndonos de lo absurdo
de nuestras existencias sentados
en el cordón de la vereda de una calle sin salida?
Les pregunto a los que esperaban
que fuéramos otros sin advertirnos
que el viento que no agita ni desordena
es sólo brisa, aire liviano.
Después de haber sobrevivido a tanta vacuidad
hoy paseamos por los bordes con la corbata
de ahorcarnos, miramos de reojo
las brasas que quedaron encendidas,
llevamos en los labios una mueca
como un hilo horizontal y finísimo
idéntico al que usan
los que sonríen sin motivo aparente.
2
Tengo amigos que aprietan la mentira
con desprecio cruzando la calle como quien
cruza la piernas/ ebrios de testosterona
cuelgan el planeta de un cartel/
espesan la madrugada;amigos absueltos
pot la belleza dela melancolía/
presuntos olvidados que de tanto cantar
mojan la tierra/ que no aprenderán jamás
a esconer las llaves debajo de la alfombra
por eso mueren incendiados de amanecer
atados a las sillas.
Tengo amigos venales que no paran de infartese
con amores/ que todavía creen en la cebolla/
en "las manchas del pañuelo" fatigando
sus ojos con los diminutivos de Gelman.
Sólo me piden que mire más allá
de la alturade las casas porque para todos
el gris tiene puñales/ después
-como a un árbol- se aferran al vaso de whisky/
se mudan de viento cuando el polvo se asienta/
se jactan de sus imperfecciones/
blasfeman/ huelen a quemado.
3
Los manicomios tienen locos más cuerdos
que los que en nombre de la lucidez
pasan ahogados en raciocinio
ignorando que la única verdad es el absurdo.
Yo, en el afán
por parecerme a los sensatos,
dejo asomar esporádicamente
alguna convicción entre mis labios,
imito a los pedestres,
finjo ser quien soy
y uso un pasaporte apócrifo
que me permite viajar de Sabina a Nietzsche.
1
Éramos felices riéndonos de lo absurdo
de nuestras existencias sentados
en el cordón de la vereda de una calle sin salida?
Les pregunto a los que esperaban
que fuéramos otros sin advertirnos
que el viento que no agita ni desordena
es sólo brisa, aire liviano.
Después de haber sobrevivido a tanta vacuidad
hoy paseamos por los bordes con la corbata
de ahorcarnos, miramos de reojo
las brasas que quedaron encendidas,
llevamos en los labios una mueca
como un hilo horizontal y finísimo
idéntico al que usan
los que sonríen sin motivo aparente.
2
Tengo amigos que aprietan la mentira
con desprecio cruzando la calle como quien
cruza la piernas/ ebrios de testosterona
cuelgan el planeta de un cartel/
espesan la madrugada;amigos absueltos
pot la belleza dela melancolía/
presuntos olvidados que de tanto cantar
mojan la tierra/ que no aprenderán jamás
a esconer las llaves debajo de la alfombra
por eso mueren incendiados de amanecer
atados a las sillas.
Tengo amigos venales que no paran de infartese
con amores/ que todavía creen en la cebolla/
en "las manchas del pañuelo" fatigando
sus ojos con los diminutivos de Gelman.
Sólo me piden que mire más allá
de la alturade las casas porque para todos
el gris tiene puñales/ después
-como a un árbol- se aferran al vaso de whisky/
se mudan de viento cuando el polvo se asienta/
se jactan de sus imperfecciones/
blasfeman/ huelen a quemado.
3
Los manicomios tienen locos más cuerdos
que los que en nombre de la lucidez
pasan ahogados en raciocinio
ignorando que la única verdad es el absurdo.
Yo, en el afán
por parecerme a los sensatos,
dejo asomar esporádicamente
alguna convicción entre mis labios,
imito a los pedestres,
finjo ser quien soy
y uso un pasaporte apócrifo
que me permite viajar de Sabina a Nietzsche.






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