__No quiero que me des la lluvia ni que bendigas mis sembrados, no quiero el pan que premia a tus obsecuentes y me resisto a tu consecuente castigo adversario, no quiero que me des por que quiero hacerlo y no quiero tu presencia por que quiero ser mi dueño.
Recitaba exaltado mi grito desafiante contra ciertas noches ilusamente iluminadas en medio de oscuras ceremonias religiosas, que esperaban fuera castigado sin saber que ya lo estaba, desde mi ley injustamente, cuando por librarme pujaba encolerizado contra el artificio del nombre que me había designado.
Y viudo de dos esposas simultaneas, con el recuerdo de mí elegida en conflicto con la impuesta e hijos mayores en el conflicto dispersos, recordaba contra recuerdos adversos en mi taller de cestero cuando llego esa noche a mi puerta solicitando reparo un hombre desconocido al que le di en mi mesa asiento recibiéndole con los modos adecuados del complacido, mas al preguntarle por su nombre el extraño ignoro mi pregunta manteniéndose extrañamente callado, y le insistía entonces para enterarme de su causa mientras el extraño sentado comía el pan acompañado de una enigmática soberbia que pretendía interrogarme, e interrogante lo até a mi silla para negociar su libertad con la intención que me descubriera su identidad, pero el mencionado se resistió caprichoso con una actitud persistente, que habló cuando amanecía en la espera para decirme que era el que era, y desaté entonces tal intención que me obligaba para obligarle a que se fuera. Mas trascurrido algún tiempo comenté el suceso, y lo sucedido trascendió entre vecinos con mi fama de intocable difamador incrementada por la historia comentada diciendo que un deplorable había visto el rostro del creador, fui entonces convocado por el templo y su censura me indagaba increpante cuando una tensión extraordinaria logro la sintonía de todo mi tiempo, y desgarro con su vehemencia las consecuencias de tales obsecuentes mediante una tesis diferente que intencionada contra la realidad, criticaba la acción vana de su deidad ordenando el pasado futuro de su consecuente presente, y les anunciaba la aparición del mismo intento intencionado que en la intención de ser un solo pautador pautando su intención sobre ignorantes satisfechos religados, reiteraría el fundamento que me sometía mediante una encausada falsa trilogía ocultando la verdad con una fábula mentira, y cuando solo podría liberar mi sentido integrando en la lucha entendidamente mediante intenciones causales la causa integrada de lo aprendido, les anuncie mi intención de enfrentarme también contra todo su pueblo elegido, y dejándoles la opción entre ser de voluntad sometidos o el ser libres entendidos con la idea compartiendo la gesta de su razón, me retire de ese templo ofuscado anticipándoles el tiempo de sus profetas acabado.
ZION
Falleció tempranamente mi madre e inculpado por mi padre no conocí en su agria agonía el tono de la amistad, mas cuando el se marchó no me afecto la soledad, otra amiga de la infancia había partido también temprana, y habituado a las ausencias me mantuve habituado atesorando en la vivienda ciertas especies de hiervas que una madre había dejado sin legarme para sanar las dolencias, y en el transcurso de sobrevivir alimentándome con follajes hervidos una casual experiencia con un intestino defecado me puso temeroso de la muerte, pero en el transcurso de sobrevivir mi animo mejorado hizo que entendiera al extraño expulsado como causa de alguna dolencia, y atribuí su expulsión a la infusión de una nueva hierva, se la indiqué entonces a un vecino que retorno agradecido al cavo de un tiempo para anunciarme que su extraño intestino había sido también expulsado, y con su animo mejorado compensaba mi intervención mostrándome un fenómeno encontrado en las cuerdas tensas de sus arcos, que vibraban resonando con la vibración resonante de la tensión cercana y semejante, resoné entonces animado a la vida social afianzado en un rol que despertó mi autoestima, y con el rol asumido decidí intervenir una temporada en que la población padeció disentería, entendí en aquellos días que mi indemne obedecía a la hierva hervida, y suponiendo que el extraño causante del daño habitaba escondido donde tomaban el agua y arrojaban las materias, les sugerí que eliminaran la excrementa a posos cavados en la tierra y que bebieran la infusión de la hierva nueva; los resultados favorables me adecuaron, y recibía en consulta algunas dolencias cercanas cuando llego tímida y joven una foránea mujer que me dijo intimidada su nombre Raquel, tímida me comentó que padecía y desplazo mi mano hasta el dolor de su dorso, más tímida se fue sin que le ofreciera un remedio y retornó por la tarde siguiente diciendo que ya estaba sana, tímida me comentó que viajaba sola por lo que le ofrecí resguardo, y durmió esa noche en apartado sin aceptar alimentarse, pero amanecida en el nuevo día me sorprendió con unos cacharros metálicos livianos preparando alimentos nuevos para convidarme, posteriormente interrogó mis intimidades durante toda la luz suave del día, y cuando anochecía me condujo hasta su extraño transporte que había ocultado entre follajes y prometió secretamente acompañarme desde allí donde quedó.
Encontré la mañana con la comarca exaltada en preparativos de festejo solemne, y me enteré que se efectuaba un certamen para seleccionar los más capaces mientras se construía un recinto cercano que los albergaría para congregarse, permanecí entonces ajeno a los eventos hasta el día de su formal inauguración, en el que concurrí como toda la gente para ver al David presente, que vestido con túnica blanca y calzando sandalias, llevaba en la cabeza sin barbas su pelo crespo adornado por una banda blanca que tenía impresa en el frente la figura de un hexágono con seis puntas salientes. Y los asignados ganadores eran nombrados mientras penetraban al recinto, pero cuando David reclamo por Jacob nadie respondió, se encaminaba entonces el Rey entre la presencia reiterando el llamado, y se acercaba la voz reiterada del regente, cuando recordé mi nombre como al único nombrado en su presente, y me incluí entonces de tal modo con los demás desconcertados ante un desconocido designado por la autoridad vigente para ocupar un lugar en la mesa de los seis lados. Con sensación de inmerecido escuché los ordenes de la función que comenzaba a media tarde sin tiempo fijo de conclusión, solo se podía hablar o escuchar respetando el orden de palabra y por ningún motivo podíamos abandonar el recinto, cuando debíamos permanecer sentados en el mismo lugar, sobre banquetas de piedra pulida con brillo a mesa pulida de igual material, donde permanecía asentada una pequeña esfinge incompleta, que con cabeza cuello y pecho de piedra brillante en el tono de un claro verde, debía desplazarse de mano en mano signando el lugar de cada discurso, y quedar retenida durante nuestra ausencia en el lado ejercido por el miembro que hablaba.
Mas el recinto era un total conformado por una prolongada y oscura entrada tubular, que curvada y lateralmente surcada por tres senos longitudinales, circunvalaba conduciendo a una cámara aboveda iluminada por una extraña luz blanca y por una pequeña abertura lateral que permitía el ventilar y la entrada de luz solar.
Ya casi adecuado escuche que ellos comenzaron a conversar ignorando mi presencia, y luego de sus aprontes conversados se les ocurrió preguntarme despectivos en que concurso había ganado, les respondí entonces intimidado ante tamañas magnitudes, que era el único en la región con el oficio de sanar, pero aun disconformes con mi designación circunstancial comenzaron en comentario formal oponiéndome sus nombres y sus talentosos dones. Janin el mas hábil con las armas se presento sentado a mi frente, a mi siniestra Arit el mas sabio en cantidades estaba sentado y a mi diestra Yagen versado en libros sagrados, a su diestra Atom con el saber de materiales, y el restante lado estaba ocupado por Jenit el astrónomo cortesano. Cuando el icono que iba cambiando de lado llegó a mi mano, pregunté la intención de tamaña reunión al encontrar como temario solo la manifestación de orgullos vanos sin meta, y la ausencia de respuestas me hizo entender entonces en concreto, que motivar sus transcursos era mi función discreta, y fatigada la sesión el icono quedó esperando esa noche en mi lado, mas cuando la reiniciamos, les presente el meditado de cambiar la actitud con un nuevo estado, y fuimos entonces progresando en pasados de un futuro, durante los catorce días que enriquecieron el tiempo presente con cierto saber de un tiempo prohibido, y cuando el nuevo tiempo intentaba cambiar el futuro de tales, la comarca enriquecida colaboraba con comunes alegrías en todas las reuniones populares, Raquel periódicamente incrementaba el continente alentando mis provisiones, y concurrí entonces vestido raro de negro, con casaca, calzado y pantalones, cuando tuve como propio uno más de los semejantes emblemas conmemorativos que se distribuían libremente, y que brillaban de alusión en la alusiva medalla acuñada, con aquel oro cobrizo continente del pasado que fuera arcaico en una alianza, y fundido por la intención reciente de una nueva alborada, luego de evacuado el contenido reprimido del pasado mediante palancas de palos que lo volcaron fuera de la casilla que lo resguardaba.
Y fuimos en todos los transcursos alusivos incrementados de futuros posibles, más agotados los días de las discusiones se procedió a concluir, y ese día cada uno expresó su opinión durante una jornada muy intensa, luego en la reunión de clausura todos fundamentamos escritos la personal elección, y la depositamos separados en seis cabezas de extraña cerámica esmaltada que serían cerradas con clave, y resguardadas transtiempo como testimonios de sus presencias pasadas.
Que siempre había luchado por lo heredado y no iba a cambiar, escribió el obediente soldado. Que no había un indicio astral para el suceso formal, el obediente astrólogo cortesano. El físico y el versado concordaron obedientes sin otra explicación que mantener pautada la realidad creada, y que tenía miedo de perder la cordura en un salto al vacío sin estructura escribió con cierta lógica infinitamente abstraída el calculo miedoso del abstraído en cantidades indefinidas, mi opinión mantuvo la intención de sus principios, y acusando a la adversidad de usufructuar ensoberbecida con cierto saber inmerecido, que mantenía el pacto con su deidad por el miedo a perder su estatus de pueblo elegido, propuso en conclusión él tenerle miedo al miedo como solución. Pero aquellos obsecuentes enriquecidos solamente por un acto rebelde, no reconocieron a la rebeldía como causa de sus riquezas, y se refugiaron con el saber robado en sus cobardes escondrijos durante toda esa tarde anochecida por una tormenta repentina del ánimo, donde buscando respuesta favorable en un terreno de ausentes fui acosado por vientos de polvos que herían y espantaban mi intención impertinente; retorné entonces al recinto para recuperar el sentido, pero encontré dos extraños vestidos de negro que hablaban un idioma desconocido mientras retiraban con presura los objetos para transportarlos a la esfera que Raquel había apostada cercana; con cierta luz reflejada en su interior pude verla maniobrando apresurada, y apresurada rescataba los testimonios de aquel suceso, antes que el rayo caído desde la noche enojada conmigo destruyera el concreto completo de mi intento fallido; luego me llevó hasta un terreno apartado y tras un pacto discreto me pidió le entregara la medalla, posteriormente me dispuse a simularme indefenso en la espera del destello que me castigaba de muerte, mientras los mayoritarios pulsados en su acuerdo secreto fundaban el sínodo de cinco lados, y mi talento expulsado derivo desconcertado en el concierto secreto de sus resultados.
Recitaba exaltado mi grito desafiante contra ciertas noches ilusamente iluminadas en medio de oscuras ceremonias religiosas, que esperaban fuera castigado sin saber que ya lo estaba, desde mi ley injustamente, cuando por librarme pujaba encolerizado contra el artificio del nombre que me había designado.
Y viudo de dos esposas simultaneas, con el recuerdo de mí elegida en conflicto con la impuesta e hijos mayores en el conflicto dispersos, recordaba contra recuerdos adversos en mi taller de cestero cuando llego esa noche a mi puerta solicitando reparo un hombre desconocido al que le di en mi mesa asiento recibiéndole con los modos adecuados del complacido, mas al preguntarle por su nombre el extraño ignoro mi pregunta manteniéndose extrañamente callado, y le insistía entonces para enterarme de su causa mientras el extraño sentado comía el pan acompañado de una enigmática soberbia que pretendía interrogarme, e interrogante lo até a mi silla para negociar su libertad con la intención que me descubriera su identidad, pero el mencionado se resistió caprichoso con una actitud persistente, que habló cuando amanecía en la espera para decirme que era el que era, y desaté entonces tal intención que me obligaba para obligarle a que se fuera. Mas trascurrido algún tiempo comenté el suceso, y lo sucedido trascendió entre vecinos con mi fama de intocable difamador incrementada por la historia comentada diciendo que un deplorable había visto el rostro del creador, fui entonces convocado por el templo y su censura me indagaba increpante cuando una tensión extraordinaria logro la sintonía de todo mi tiempo, y desgarro con su vehemencia las consecuencias de tales obsecuentes mediante una tesis diferente que intencionada contra la realidad, criticaba la acción vana de su deidad ordenando el pasado futuro de su consecuente presente, y les anunciaba la aparición del mismo intento intencionado que en la intención de ser un solo pautador pautando su intención sobre ignorantes satisfechos religados, reiteraría el fundamento que me sometía mediante una encausada falsa trilogía ocultando la verdad con una fábula mentira, y cuando solo podría liberar mi sentido integrando en la lucha entendidamente mediante intenciones causales la causa integrada de lo aprendido, les anuncie mi intención de enfrentarme también contra todo su pueblo elegido, y dejándoles la opción entre ser de voluntad sometidos o el ser libres entendidos con la idea compartiendo la gesta de su razón, me retire de ese templo ofuscado anticipándoles el tiempo de sus profetas acabado.
ZION
Falleció tempranamente mi madre e inculpado por mi padre no conocí en su agria agonía el tono de la amistad, mas cuando el se marchó no me afecto la soledad, otra amiga de la infancia había partido también temprana, y habituado a las ausencias me mantuve habituado atesorando en la vivienda ciertas especies de hiervas que una madre había dejado sin legarme para sanar las dolencias, y en el transcurso de sobrevivir alimentándome con follajes hervidos una casual experiencia con un intestino defecado me puso temeroso de la muerte, pero en el transcurso de sobrevivir mi animo mejorado hizo que entendiera al extraño expulsado como causa de alguna dolencia, y atribuí su expulsión a la infusión de una nueva hierva, se la indiqué entonces a un vecino que retorno agradecido al cavo de un tiempo para anunciarme que su extraño intestino había sido también expulsado, y con su animo mejorado compensaba mi intervención mostrándome un fenómeno encontrado en las cuerdas tensas de sus arcos, que vibraban resonando con la vibración resonante de la tensión cercana y semejante, resoné entonces animado a la vida social afianzado en un rol que despertó mi autoestima, y con el rol asumido decidí intervenir una temporada en que la población padeció disentería, entendí en aquellos días que mi indemne obedecía a la hierva hervida, y suponiendo que el extraño causante del daño habitaba escondido donde tomaban el agua y arrojaban las materias, les sugerí que eliminaran la excrementa a posos cavados en la tierra y que bebieran la infusión de la hierva nueva; los resultados favorables me adecuaron, y recibía en consulta algunas dolencias cercanas cuando llego tímida y joven una foránea mujer que me dijo intimidada su nombre Raquel, tímida me comentó que padecía y desplazo mi mano hasta el dolor de su dorso, más tímida se fue sin que le ofreciera un remedio y retornó por la tarde siguiente diciendo que ya estaba sana, tímida me comentó que viajaba sola por lo que le ofrecí resguardo, y durmió esa noche en apartado sin aceptar alimentarse, pero amanecida en el nuevo día me sorprendió con unos cacharros metálicos livianos preparando alimentos nuevos para convidarme, posteriormente interrogó mis intimidades durante toda la luz suave del día, y cuando anochecía me condujo hasta su extraño transporte que había ocultado entre follajes y prometió secretamente acompañarme desde allí donde quedó.
Encontré la mañana con la comarca exaltada en preparativos de festejo solemne, y me enteré que se efectuaba un certamen para seleccionar los más capaces mientras se construía un recinto cercano que los albergaría para congregarse, permanecí entonces ajeno a los eventos hasta el día de su formal inauguración, en el que concurrí como toda la gente para ver al David presente, que vestido con túnica blanca y calzando sandalias, llevaba en la cabeza sin barbas su pelo crespo adornado por una banda blanca que tenía impresa en el frente la figura de un hexágono con seis puntas salientes. Y los asignados ganadores eran nombrados mientras penetraban al recinto, pero cuando David reclamo por Jacob nadie respondió, se encaminaba entonces el Rey entre la presencia reiterando el llamado, y se acercaba la voz reiterada del regente, cuando recordé mi nombre como al único nombrado en su presente, y me incluí entonces de tal modo con los demás desconcertados ante un desconocido designado por la autoridad vigente para ocupar un lugar en la mesa de los seis lados. Con sensación de inmerecido escuché los ordenes de la función que comenzaba a media tarde sin tiempo fijo de conclusión, solo se podía hablar o escuchar respetando el orden de palabra y por ningún motivo podíamos abandonar el recinto, cuando debíamos permanecer sentados en el mismo lugar, sobre banquetas de piedra pulida con brillo a mesa pulida de igual material, donde permanecía asentada una pequeña esfinge incompleta, que con cabeza cuello y pecho de piedra brillante en el tono de un claro verde, debía desplazarse de mano en mano signando el lugar de cada discurso, y quedar retenida durante nuestra ausencia en el lado ejercido por el miembro que hablaba.
Mas el recinto era un total conformado por una prolongada y oscura entrada tubular, que curvada y lateralmente surcada por tres senos longitudinales, circunvalaba conduciendo a una cámara aboveda iluminada por una extraña luz blanca y por una pequeña abertura lateral que permitía el ventilar y la entrada de luz solar.
Ya casi adecuado escuche que ellos comenzaron a conversar ignorando mi presencia, y luego de sus aprontes conversados se les ocurrió preguntarme despectivos en que concurso había ganado, les respondí entonces intimidado ante tamañas magnitudes, que era el único en la región con el oficio de sanar, pero aun disconformes con mi designación circunstancial comenzaron en comentario formal oponiéndome sus nombres y sus talentosos dones. Janin el mas hábil con las armas se presento sentado a mi frente, a mi siniestra Arit el mas sabio en cantidades estaba sentado y a mi diestra Yagen versado en libros sagrados, a su diestra Atom con el saber de materiales, y el restante lado estaba ocupado por Jenit el astrónomo cortesano. Cuando el icono que iba cambiando de lado llegó a mi mano, pregunté la intención de tamaña reunión al encontrar como temario solo la manifestación de orgullos vanos sin meta, y la ausencia de respuestas me hizo entender entonces en concreto, que motivar sus transcursos era mi función discreta, y fatigada la sesión el icono quedó esperando esa noche en mi lado, mas cuando la reiniciamos, les presente el meditado de cambiar la actitud con un nuevo estado, y fuimos entonces progresando en pasados de un futuro, durante los catorce días que enriquecieron el tiempo presente con cierto saber de un tiempo prohibido, y cuando el nuevo tiempo intentaba cambiar el futuro de tales, la comarca enriquecida colaboraba con comunes alegrías en todas las reuniones populares, Raquel periódicamente incrementaba el continente alentando mis provisiones, y concurrí entonces vestido raro de negro, con casaca, calzado y pantalones, cuando tuve como propio uno más de los semejantes emblemas conmemorativos que se distribuían libremente, y que brillaban de alusión en la alusiva medalla acuñada, con aquel oro cobrizo continente del pasado que fuera arcaico en una alianza, y fundido por la intención reciente de una nueva alborada, luego de evacuado el contenido reprimido del pasado mediante palancas de palos que lo volcaron fuera de la casilla que lo resguardaba.
Y fuimos en todos los transcursos alusivos incrementados de futuros posibles, más agotados los días de las discusiones se procedió a concluir, y ese día cada uno expresó su opinión durante una jornada muy intensa, luego en la reunión de clausura todos fundamentamos escritos la personal elección, y la depositamos separados en seis cabezas de extraña cerámica esmaltada que serían cerradas con clave, y resguardadas transtiempo como testimonios de sus presencias pasadas.
Que siempre había luchado por lo heredado y no iba a cambiar, escribió el obediente soldado. Que no había un indicio astral para el suceso formal, el obediente astrólogo cortesano. El físico y el versado concordaron obedientes sin otra explicación que mantener pautada la realidad creada, y que tenía miedo de perder la cordura en un salto al vacío sin estructura escribió con cierta lógica infinitamente abstraída el calculo miedoso del abstraído en cantidades indefinidas, mi opinión mantuvo la intención de sus principios, y acusando a la adversidad de usufructuar ensoberbecida con cierto saber inmerecido, que mantenía el pacto con su deidad por el miedo a perder su estatus de pueblo elegido, propuso en conclusión él tenerle miedo al miedo como solución. Pero aquellos obsecuentes enriquecidos solamente por un acto rebelde, no reconocieron a la rebeldía como causa de sus riquezas, y se refugiaron con el saber robado en sus cobardes escondrijos durante toda esa tarde anochecida por una tormenta repentina del ánimo, donde buscando respuesta favorable en un terreno de ausentes fui acosado por vientos de polvos que herían y espantaban mi intención impertinente; retorné entonces al recinto para recuperar el sentido, pero encontré dos extraños vestidos de negro que hablaban un idioma desconocido mientras retiraban con presura los objetos para transportarlos a la esfera que Raquel había apostada cercana; con cierta luz reflejada en su interior pude verla maniobrando apresurada, y apresurada rescataba los testimonios de aquel suceso, antes que el rayo caído desde la noche enojada conmigo destruyera el concreto completo de mi intento fallido; luego me llevó hasta un terreno apartado y tras un pacto discreto me pidió le entregara la medalla, posteriormente me dispuse a simularme indefenso en la espera del destello que me castigaba de muerte, mientras los mayoritarios pulsados en su acuerdo secreto fundaban el sínodo de cinco lados, y mi talento expulsado derivo desconcertado en el concierto secreto de sus resultados.
