Oliverio Girondo

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  • Dios
    Uncool
    • 05-07-2004
    • 2212

    #1

    Oliverio Girondo

    Hace poco tiempo descubrí a este individuo, un poeta argentino que al parecer cargó con mucho odio durante su vida... y una genialidad inconmensurable también.

    Me gustaría que recomienden cosas de él y eso quienes lo conocen; para los que no dejo el primer coso que leí de su autoría:


    Ejecutoría del Miasma

    Este clima de asfixia que impregna los pulmones
    de una anhelante angustia de pez recién pescado.
    Este hedor adhesivo y errabundo,
    que intoxica la vida
    y nos hunde en viscosas pesadillas de lodo.
    Este miasma corrupto,
    que insufla en nuestros poros
    apetencias de pulpo,
    deseos de vinchuca,
    no surge,

    ni ha surgido
    de estos conglomerados de sucia hemoglobina,
    cal viva,
    soda cáustica,
    hidrógeno,
    pis úrico,
    que infectan los colchones,
    los techos,
    las veredas,
    con sus almas cariadas,
    con sus gestos leprosos.
    Este olor homicida
    rastrero,
    ineludible,
    brota de otras raíces,
    arranca de otras fuentes.

    A través de años muertos,
    de atardeceres rancios,
    de sepulcros gaseosos,
    de cauces subterráneos,
    se ha ido aglutinando con los jugos pestíferos,
    los detritus hediondos,
    las corrosivas vísceras,
    las esquirlas podridas que dejaron el crimen,
    la idiotez purulenta,
    la iniquidad sin sexo,
    el gangrenoso engaño;
    hasta surgir al aire,
    expandirse en el viento
    y tornarse corpóreo;
    para abrir las ventanas,
    penetrar en los cuartos,
    tomarnos del cogote,
    empujarnos al asco,
    mientras grita su inquina,
    su aversión,
    su desprecio,
    por todo lo que allana la actitud de las horas,
    por todo lo que alivia la angustia de los días.

    Editado por última vez por Dios; 05-04-2006, 02:37 AM.
  • un burro
    Ahí va el capitán Beto...
    • 26-06-2003
    • 3911

    #2
    Si te gusta Girondo, inevitablemente tenés que leer Espantapájaros. Si te lo venden a más de ocho pesos te están robando -pero robando mallllll- y está entre los mejores diez libros que leí en mi vida. Es de esos libros que cuando los terminás te sentís otra persona. Más feliz, más poética. Después, un escalón abajo, leí Persuasión de los días -tiene Ejecutoria del Miasma- y En la Masmédula. Muy lindo todo.

    Comentario

    • un burro
      Ahí va el capitán Beto...
      • 26-06-2003
      • 3911

      #3
      Esto es bastante conocido y yo lo leí tantas veces en voz baja y voz alta, que ya casi que le hice perder el sentido. Pero recuerdo que es genial, jua -es de Espantapájaros-:

      8
      Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mi, la personalidad es una especie de forunculosis animica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad. Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C. ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan. ¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo - me pregunto - todas estas personalidades inconfesabIes, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora? El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues mís profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia... de un egoísmo... de una falta de tacto... Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas. Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.


      Este es tal vez mi segundo preferido del mismo libro:


      16


      A unos le gusta el alpinismo. A otros les entretiene el dominó. A mí me encanta la transmigración.
      Mientras aquéllos se pasan la vida colgados de una soga, o pegando puñetazos sobre una mesa, yo me la paso transmigrando de un cuerpo a otro, yo nunca me canso de transmigrar.
      Desde el amanecer, me instalo en algún eucalipto a respirar la brisa de la
      mañana. Duermo una siesta mineral, dentro de la primera piedra que hallo en mi camino, y antes del anochecer, ya estoy pensando la noche y las chimeneas con un espíritu de gato.
      ¡Qué delicia la de metamorfearse en abejorro, la de sorber el polen de las
      rosas! ¡Qué voluptuosidad la de ser tierra, la de sentirse penetrado de
      tubérculos, de raíces, de una vida latente que nos fecunda... y nos hace
      cosquillas!
      Para apreciar el jamón, ¿no es necesario ser chancho? Quien no logre
      transformarse en caballo, ¿podrá saborear el gusto de los valles y darse cuenta de lo que significa "tirar el carro"?...
      Poseer una virgen es muy distinto a experimentar las sensaciones de la virgen mientras la estamos poseyendo, y una cosa es mirar el mar desde la playa, otra contemplarlo con unos ojos de cangrejo.
      Por eso a mí me gusta meterme en las vidas ajenas, vivir todas sus secreciones, todas sus esperanzas; sus buenos y malos humores.
      Por eso a mí me gusta rumiar la pampa y el crepúsculo personificado en una vaca, sentir la gravitación y los ramajes con un cerebro de nuez o de castaña, arrodillarme en pleno campo para cantarle con una voz de sapo a las estrellas.
      ¡Ah, el encanto de haber sido camello, zanahoria, manzana, y la satisfacción de comprender, a fondo, la pereza de los remansos... y de los camaleones!...
      ¡Pensar que durante toda su existencia, la mayoría de los hombres no han sido ni siquiera mujer! ¿Cómo es posible que no se aburran de sus apetitos, de sus espasmos y que no necesiten experimentar, de vez en cuando, los de las cucarachas... los de las madreselvas?
      Aunque me he puesto, muchas veces, un cerebro de imbécil, jamás he comprendido que se pueda vivir, eternamente, con un mismo esqueleto y un mismo sexo.
      Cuando la vida es demasiado humana - ¡únicamente humana! - el mecanismo de pensar, ¿no resulta una enfermedad más larga y más aburrida que cualquier otra?
      Yo, al menos, tengo la certidumbre que no hubiera podido soportarla sin esa aptitud de evasión, que me permite trasladarme adónde yo no estoy: ser hormiga, ser jirafa, poner un huevo, y lo que es más importante aún, encontrarme conmigo mismo en el momento en que me había olvidado, casi completamente, de mi propia existencia.


      Este es prácticamente un clásico -juau lo recitaron hasta en Frecuencia 04-:

      1

      No me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! -y en esto soy irreductible-, no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
      Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
      ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
      ¡María Luisa era una verdadera pluma!
      Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
      ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
      Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
      ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
      Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
      Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

      Último de Espantapájaros -posta, compralo-

      13

      13

      Hay días en que yo no soy más que una patada, únicamente una patada. ¿Pasa una motocicleta? ¡Gol!... en la ventana de un quinto piso. ¿Se detiene una calva?... Allá va por el aire hasta ensartarse en algún pararrayos. ¿Un automóvil frena al llegar a una esquina? Instalado de una sola patada en alguna buhardilla.

      ¡Al traste con los frascos de las farmacias, con los artefactos de luz eléctrica, con los números de las puertas de calle!

      Cuando comienzo a dar patadas, es inútil que quiera contenerme. Necesito derrumbar las cornisas, los mingitorios, los tranvías. Necesito entrar —¡a patadas!— en los escaparates y sacar —¡a patadas!— todos los maniquíes a la calle. No logro tranquilizarme, estar contento, hasta que, no destruyo las obras de salubridad, los edificios públicos. Nada me satisface tanto como hacer estallar, de una patada, los gasómetros y los arcos voltaicos. Preferiría morir antes que renunciar a que los faroles describan una trayectoria de cohete y caigan, patas arriba, entre los brazos de los árboles.

      A patadas con el cuerpo de bomberos, con las flores artificiales, con el bicarbonato. A patadas con los depósitos de agua, con las mujeres preñadas, con los tubos de ensayo.
      Familias disueltas de una sola patada; cooperativas de consumo, fábricas de calzado; gente que no ha podido asegurarse, que ni siquiera tuvo tiempo de cambiarle el agua a las aceitunas... a los pececillos de color...


      (Casi seguro que hay otros threads con poesías de Girondo. Hay uno que creo que se llama igual que este, de hecho.)

      Comentario

      • SeBoYa
        DeSGRaCiaDo HiJo De PuTa!
        • 08-11-2003
        • 2658

        #4
        Uhm... no quiero pecar de iconoclasta, pero me parece demasiado pretenciosa la prosa de Girondo, creo que se sentía demasiado seguro de estar más allá de todo, como para permitirse coquetear con lugares comunes y, personalmente, lo siento la mayor parte del tiempo con un pie del otro lado. De hecho, eso de las mujeres voladoras, lo lei muchas veces sin firma y me pareció de una cursilería increible.
        Ahora, como poeta siempre me resultó encantador y le tengo mucho cariño a "En la Masmédula", que además puede conseguirse en mp3, leido por el mismo con una voz de psicópata adorable increible.

        Keats and Yeats may be on your side,
        but I’m on Morrissey’s. Therefore, you fucking lose

        ~ Oscar Wilde

        Comentario

        • RadiO
          L.V.E.A.
          • 09-04-2004
          • 5754

          #5
          https://www.egelx.net/node/8569
          ...........-

          Comentario

          • Aliz
            Liza
            • 28-09-2003
            • 8281

            #6

            Comentario

            • Lord Harry
              El hacedor
              • 19-04-2006
              • 5

              #7
              El otro Girondo

              Oliverio Girondo es un poeta que ha logrado la inmortalidad a través de la poesía; así como Neruda o Vallejo. De todos modos, presentaré aquí una de esas cosas que nunca debió haber escrito.


              MI LU
              mi lubidulia
              mi golocidalove
              mi lu tan luz tan tu que me enlucielabisma
              y descentratelura
              y venusafrodea
              y me nirvana el suyo la crucis los desalmes
              con sus melimeleos
              sus erpsiquisedas sus decúbitos lianas y dermiferios limbos y gormullos
              mi lu
              mi luar
              mi mito
              demonoave dea rosa
              mi pez hada
              mi luvisita nimia
              mi lubísnea
              mi lu más lar
              más lampo
              mi pulpa lu de vértigo de galaxias de semen de misterio
              mi lubella lusola
              mi total lu plevida
              mi toda lu
              lumía
              "En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las co-
              sas tal como me son dadas."

              Comentario

              • hades06
                Dreamcatcher
                • 09-01-2006
                • 504

                #8
                Originalmente publicado por Lord Harry
                una de esas cosas que nunca debió haber escrito.

                Totalmente de acuerdo nunca tendria que haber escrito eso. Quizas quizo presumir de su grandeza.

                ¿Quien entre vosotros merece la vida eterna?
                www.fotolog.com/tapia_m10

                Comentario

                Trabajando...