Psicosis en Walrus

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  • emiii
    lioovienen los ninjasnop
    • 25-10-2003
    • 20380

    #1

    Psicosis en Walrus

    Psicosis en Walrus
    Me dijeron mil veces que pensara el chau fan.
    En esa casa que ¿de quién era?
    No era mía, era de Walrus.
    El gran señor de esta aldea, el que dice ser señor de todo lo que dice. Él dice quién guarda lo que él dice, quién puede intentar interpretar lo que él dice (y ni hablar de qué elegido pueda un día decir lo que él dice!). En definitiva, Walrus decide dónde queda lo que dice. Es un rey que dice lo que dice, pero nadie está seguro de qué es eso porque es imposible encontrarlo.
    L Smith, Ropavejero de Walrus.

    Para contarles la procedencia del documento transcripto arriba, la mejor introducción es una idea que constaté hace poco: Lo malo de tomar colectivos es que aunque salgas del sitio correcto, te puede llevar tranquilamente al sitio equivocado ¿Nunca viste en los documentales que pasan bondis por Kuala Lumpur, en safaris fotográficos y exhibiciones de negros? Bueno. Ese es un ejemplo perfecto de cuán a la mierda te puede llevar un colectivo. El ejemplo que vengo a contar es otro. Un día me tomo uno de la línea ciento doce y me despierto con una melodía en la cabeza. Sin querer estoy cantando, con mi laúd sobre la panza, una vieja tonada de mi tierra “Lo Do del way you do, lo do del way you do, everything wll turn to ashes.”, siendo un bardo inglés o, por el tono, quizás irlandés. Ok. Un bardo no parece algo malo para ser. Al contrario, tiene bastante onda. Un poco jodido aprender a tocar el laúd, pero nada del otro mundo. Obviamente no hablo de la Inglaterra del Príncipe Carlos, hablo del siglo X.
    Vos en mi lugar hubieras hecho lo mismo que hice yo: Preguntar por dónde andaba y dónde debería haberme bajado. Al final, un tipo que estaba comprando un vino me dice: “Estamos en la tierra de Walrus.” “¿Cómo se vuelve?” pregunto. El tipo, con cara importada de boliviano me dice perplejo “Yo no sé, ¿Vos como viniste? Tomate lo que viniste” y se tomó su vino, antes de sonar sus bruces y sacudir la cabeza de izquierda a derecha. Traté de enfocarme: enfilar íntegro y grave, frío pero con firmeza y siempre sin pesadez, con la ductilidad que un bardo de animé (pues tal era mi condición) debía adoptar en toda circunstancia. Fui a la parada del ciento doce que volvía. Y volvía hecho una piltrafa sacada de un collage de Bernasconi. Pero me lo tomé ¿qué más podía hacer? Dejé pasar a los veleros, a los carpinteros y a los granjeros antes, porque así somos los bardos, y cuando, por fin estoy sentándome, todos me miran como si hubiera cometido una profunda descortesía. Comprendo que bardo es el que canta y emprendo, alegremente, mi canción favorita, una versión personal de esa melodía que tantas veces se había copiado con variaciones por toda la extensión de mi tierra.
    Lo Do del way you do,
    lo do del way you do,
    everything wll turn to ashes.

    Aunque venían cantando alegremente y con emoción, cuando empecé a repetir el leit motiv de la canción, todos habían entendido, temido, confundido y recluído en los pantanos de su memoria medieval, la letra. Todos miraban al piso gravemente, tratando de olvidar lo que la letra había dicho y después, como perros ciegos buscando su tacho de agua, lo miraron todos a Walrus, el padre de familia, de serio perfil y firme calva, que estaba sentado al fondo, en los sillones de más arriba, con su esposa devota y su hija, la hermosa Princesa Eugenia. Yo estaba en su presencia, siendo un sucio bardo que oficiaba a veces de ropavejero, en este extraño vehículo, un colectivo de la línea ciento doce, sobre el que el sol salpicaba una luz pobrísima sacada de una película de los setenta. La mohosa superficie sepia exterior del parabrisas con una rajadura que parecía una telaraña adherida como un hongo y ondulando microscópicamente sobre el moho, o más bien como una gran araña despatarrada en más direcciones que patas, haciendo gimnasia de estiramiento.
    En ese lugar vi cómo vive Walrus mientras lo veo (quizás en el texto prefiera decirle Waldus en algunos tramos, porque me parece un idiota y Waldus me parece un buen nombre para un idiota). A un lado su mujer y del otro la Princesita Eugenia, vestida con la túnica azul de la sabiduría y la frialdad que recubre a las niñas de la realeza cuando llegan a púberes. Yo sigo parado, hace pocos segundos saqué mi boleto y empecé la canción, para interrumpirla después de pocos segundos, es decir: ahora. Walrus y su familia me dicen con la mirada Walrus dice lo que dice y el mensaje, de tan vacío, es definitivo y persuasivo. Nadie querría chocar su mandíbula contra la de Walrus, sólo el mismo Walrus si eso se pudiera.
    Alrededor de los tres miembros de la realeza, se bate la crema del poder de Walrus: El terrateniente, los dos bufones autistas con su ipod, el guardacárceles. Todos ellos son (como diría una vieja canción que compuse) “payasos disfrazados de caballeros en un circo planificado por Él, por aquél que es todo lo que no es Walrus.”
    ”Walrus metete a tu familia en el orto porque Dios me ama.” Retumbó el grito que di entre copas y filosofía de goma, a la mitad del viaje. Retumbó por los pasillos y las galerías, y llego a los oídos que todo lo oyen de Walrus. Y abierto el río, no pude contener su cauce:
    “Walrus! Todas tus bagaturas* como ositos que fabrican y arman casas cuando no los miras, y cuando los mirás interrumpen el trabajo para saludarte en su alegre ‘rol playmobil’ de osito constructor… Y vos” señalé al mago, absorto en la ventanilla de la izquierda “que pensás que el mundo está hecho para vos, antiguo sabio, mago vetusto… Si el mundo fuera para vos, vos serías Walrus, tonto mago del montón! Estás habitando un país ajeno, por el mero orgullo idiota de ser mago, de ser sabio!” Canto a los gritos. “Y todos ustedes! Campesinos, motociclistas, vaqueros homosexuales y olimpistas con pulmotor, por amor al estereotipo que la sociedad requiere que ustedes seáis, que nunca es lo que es, porque la sociedad es un invento colectivo, y lo imaginaron sus abuelos y los árboles de sus abuelos, que albergaban las almas de las personas que ahora ustedes son. Todos nosotros observamos Walrus y la construímos como en un libro infantil de imágenes tridimensionales desplegables. Ahora todo es imaginado.
    ¿Pero tuya? la sociedad no es tuya, campesino. Y no es de la Princesa Eugenia, porque vos sos atemporal. Ve campesino que me dices que me gano la vida fácil siendo trovador: si quisieras ser músico, si realmente lo quisieras, no sólo serías músico inmediatamente, sino que además ser músico sería ser como el gran Walrus ¿No ves que no sos Walrus? ¿No ves que toda realidad que no te conforma tiene que ser el sueño de otra persona a la que sí conforma? Tontísimo tonto ¿Cómo vivirías en los zapatos de Walrus? Piénsalo. Tienes que buscarlo primero, llegar a sus zapatos y pedírselos, pues Walrus tiene zapatos de todas las tallas para todos nosotros. Él te besará, te hará el amor una noche en que la órbita de la luna se ubique perfectamente entre la línea de Walrus y la nebulosa de la pequeña Eugenia. Y entonces serás Walrus! Tonto obsecuente de segundero, ahí recién podrás preguntarte por qué no eres Él, por qué no eres todo aquello que Walrus no es.”
    Mientras estuve entretenido en este discurso se había acercado la brillante cabeza de Walrus. Ahora me hablaba en un susurro que se podía escuchar a media cuadra:
    “Y tú, dulce payador, que hablas de todo lo que no es Walrus, dime ¿Dónde ves algo que no sea Walrus? Las pareces son Walrus, tú lo sabes, el pasto que ves allá (eso ya lo decreté un día de alta presión antes de que existieras) es Walrus y nada menos. Y tus memorias, las memorias de las madres de tus hijos y de todos los padres que tuvieron tú y tus hermanos…” Walrus subía la voz para insultarme y luego se serenó y concluyó “Dime eterno extranjero de todas partes, trovador, viajero ¿qué es aquello que no es Walrus?”
    “Pero si es usted quien lo sabe, miseñor Walrus, yo sé que lo sabe usted únicamente porque anduve por sus tierras, sólo las suyas ¿No es acaso su torre la más alta de todo el castillo y de todo el reino, por lejos? ¿No es sólo usted quien entra a la alcoba real y no es usted quien cuida celosamente que así sea? ¿No bloquea usted el camino a la cortina más oscura, pesada y ornamentada del reino, que es también la que esconde el punto más alto, la perspectiva más larga de todo Walrus? ¿No es, en definitiva, usted quien tiene por derecho de facto la posibilidad de ver allá donde ninguna de nuestras rutas llegó jamás? Ahora dígame,” dije vigorizado por mi verborragia “¿Qué es lo que no es Walrus?” El eco de lo que no había sido dicho voló como un ruido blanco, como un espejo de agua haciendo el nado de las mantarrayas, entre el oscuro mar de gente que se tapaba la cabeza y se cubría en los asientos, con las sombras alargadas volviendo invisibles las pelusas de los rincones.
    “Usted está loco.” Me dijo Walrus despectivamente.
    “Precisamente. Yo no entiendo el tiempo de Walrus. Usted puede decir que dijo exactamente lo que querría haber dicho, y por los poderes de su mundo que lo habrá dicho, de manera objetiva y científica. Pero nunca podrá decirme de manera inequívoca cuándo lo dijo, pues es imposible que yo comparta la continuidad del tiempo que hace a Walrus, o al menos es imposible que usted sepa que la comparto. El tiempo va a ser su ruina. Siempre voy a nadar entre las corrientes que sólo mi tiempo conozca cuando me interne en los ríos eternos del bosque de Walrus, pasando el camino techado por los árboles de Walrus, con sus sombras de Walrus, cuando me piquen las moscas, la urticaria, la ansiedad y luego la desazón de Walrus, pisando las tierras de Walrus con el dolor de mi rodilla izquierda, siempre con problemas, ese dolor que no puedo deberle a otro que el bueno de Walrus. Ahora piense: ¿a qué tiempo cree que me interno en los Bosques de Walrus? A mi propio tiempo, idiota celestial. Pues Walrus es todo lo que permanece, es todo lo que no se mueve. Es lo que no tiene tiempo en sí mismo hasta que yo lo echo a andar con mi carro, al ritmo de mis canciones dulces cada mañana. Usted, mi querido Walrus, es el fantasma de un movimiento, es un bloque espeso de restos de persona, con nervios y sentimentalismos bien hinchados y tonificados. Usted vive en la quietud, mi mayúsculo, amado… monarca congelado.”
    Mi interlocutor se desfiguraba y sus ojos daban vueltas preguntándole todo a cada átomo, entendían que no había nada del otro lado, ni fuera ni dentro, ni en, ni sin; nada que fuera Walrus. Supe que la boca de muerto me pedía que terminara. “Yo vivo a mi tiempo porque usted no me ama” Walrus se sonrojó, “Usted se ama a sí mismo, y a todo lo que es el torpe Waldus.
    Pero Dios sí me ama a mí y es mi tiempo el que Él Mueve, tiempo que no mide en escenas de películas de acción, en explosiones, en guerras, en esta parasitaria visión de la historia que usted creó con los medios de comunicación que se eternizaron en su camino estancado de un ejércitos de insectos. Los instantes de mi tiempo se construyen con acciones justas desde que empecé a cantar. El próximo instante es aquél en el que muere el tonto Waldus, después de ver el brillo que invento cuando desenvaino mi espada, en mi propio tiempo, y ejecuto la última de mis acciones justas. Luego me bajo de este colectivo, en donde encontré la misteriosa hoja que contiene el poema transcripto arriba y busco al poeta responsable de él.
    Algún día, creo que es innegable esto, algún día usted no existirá, Walrus. Y la gente hablará de este mundo como un recuerdo que quedó en el pegamento de los carteles deshechos y en la memoria de las paredes despintadas. Un día voy a prender un cigarrillo mientras espero el colectivo y le voy a decir a la persona más cercana, bajo el dintel de un edificio público de fachada romana y en ruinas, algo que no puedo saber con exactitud, pero que sonará parecido a “¿Te acordás de cuando el colectivo te dejaba en Walrus?”

    * bagaturas: Portmanteau que une las palabras bagatelas y baraturas
    Editado por última vez por emiii; 14-04-2006, 12:44 AM.

    the sniper in the brain...regurgitatingng drain!! inceestuooss and vaneee and many other last nammess
  • emiii
    lioovienen los ninjasnop
    • 25-10-2003
    • 20380

    #2
    Hace un rato me había sentado a mirar el piso de mármol. El cielo azul estaba tirante como una goma atrás de las colinas, que se movían superponiéndose como olas lentas de escenografía, verde kodak. Había pájaros, pero siempre jugaban en el límite de mi campo visual con las manchas que tengo en los ojos. Antes había intentado caminar pero el ambiente no cambiaba más que en accidentes, unos metros cuadrados de baldozas de mármol blanco me seguían a todas partes, como una alfombra que se inventaba a cada paso. Hace mucho un tío me había contado una explicación fantasiosa para la eterna juventud de los magos. Decía que el tiempo se les aparecía como un escarabajo, que los perseguía en el límite estrecho de la mente, despiertos o dormidos, hasta conducirlos a la locura. Yo no sé si soy un mago, pero por las dudas escapo de todos los escarabajos desde que escuché esa historia. Ahora, por ejemplo, medía los movimientos de uno, mientras se acercaba seguro y brillante, entre las junturas de las baldozas de mármol blanco. Mientras lo estudiaba me distraje; me suele pasar que cuando me concentro en algo que se mueve muy lento llego al estado más parecido al olvido de mí mismo, pienso en cosas que ni sé lo que son.
    De ese tiempo me arrancaron la sombra de las nubes y una voz. La voz sonaba como el recuerdo de todos los susurros que había conocido, superpuestos, y salía de una colina enfrente, donde el pasto ondulaba como una medusa, como llamándome. Tratando de reconocer las palabras me concentraba en una baldoza. Las manchas formaban un prisma perfecto, parecía una caja alargada, un estuche de lapicera hecho del mismo material que el piso y encajado perfectamente. La voz decía "una llave".
    Saqué la caja usando las uñas y la abrí. Aunque era un bloque de mármol perfectamente macizo, estaba troquelado en profundidad. Abriéndolo y dándolo vuelta dejaba caer una llave del mismo material que, puesta en la caja, la completaba perfectamente. La voz me llamaba sin palabras.
    Me acerqué a la colina, convirtiendo la zona entera en una elevación de mármol, con una cerradura en el centro de una de las baldozas. La voz se había transformado, me gritaba que saliera. Cuando gire la llave sobre la colina, se abrió la puerta a una habitación de dimensiones conocidas, regulares, como si yo estuviera en un cuarto deformado y surrealista. Algo parecido a un hombre, a un pájaro y al fuego azul del gas me dijo que esa era mi casa, o más bien el pasillo de mi casa. Me enseñó todas las habitaciones, y no quiero decir que me las mostró solamente, me enseñó su significado y su uso.
    Al final me mostró el patio, una aldea triste que me pertenecía. En la puerta trasera de casa una mujer limpiaba el dintel. La reconocí porque ella solía limpiar mi casa hace muchísimo tiempo.
    - Por fin salió de su habitación - me dijo - Tengo que limpiar ahí o se le va a llenar todo de esos escarabajos.
    - Pensé que te habías ido para siempre. Pensé que te había perdido.
    - Cuando pensás que perdiste a alguien es porque está dando vueltas cerca, es su proximidad la que activa el pensamiento. En general la gente está absorbida por las circunstancias...- me respondió y se agachó para seguir limpiando el dintel.
    El pájaro, hombre o lo que fuera, la irguió agarrándola de los hombros y le dio un beso en la frente. Cerré los ojos pensando que sería la última vez que la vería y los abrí viendo sus pelos despeinados. Sentí su frente contra mis labios. Detrás, el hombre pájaro me hacía señas, ya en la esquina, para seguir.
    Editado por última vez por emiii; 20-04-2006, 12:27 AM.

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    Comentario

    • MoaLaiSkirulais
      ^^(V)^^
      • 08-07-2003
      • 23268

      #3
      infinitas ganas de escuchar the walrus.... dps lo leo...

      Comentario

      • emiii
        lioovienen los ninjasnop
        • 25-10-2003
        • 20380

        #4
        es una fumadez feita releido
        pero espero sacar algo algun dia de algun lado

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        • Larva
          El_
          • 06-06-2004
          • 9659

          #5
          Me gustó mucho hasta que empieza el discurso hacia Walrus y su séquito.


          (...)Yo no sé, ¿Vos como viniste? Tomate lo que viniste” y se tomó su vino(...)

          juajua genial

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          • emiii
            lioovienen los ninjasnop
            • 25-10-2003
            • 20380

            #6
            gracias por la crítica larva
            y por ese ringo


            Estaba cansado, había pasado la mañana entera destruyendo todos mis planes. Nos reencontramos en una esquina una tarde que había estado lloviendo, por unos trámites. Me quedé nos minutos mirándola desde la esquina de enfrente, porque no podía entender que era ella, leía algo envuelta en una campera. Al final me acerqué y le toqué el hombro:
            - Me asustaste - Se rió.
            - Es que no te reconocí. Estás más flaca. - "Y con más cara de mala" no dije.
            - Y vos... barbudo.
            - Me la dejé crecer.
            - Está bien. Hay que dejar que las cosas pasen.
            Caminamos. Ella dijo:
            - No entiendo a esos tipos que le hablan al perro para que no tironee.
            - Yo creo que soy de esa clase de gente.
            - No pero mirá ese.
            - No lo culpo, el animal tiene un poco cara de razonable.
            - Sí. El que no tiene cara de razonable es el que lo lleva de la correa.
            - A ese me refería!
            - Tonto.- Se río - Es acá.
            - Me suena el lugar.
            - Sí, es que es un bar también.
            - Me suena al lugar donde me matarían en una película.
            - Sh.
            Me prducía incomodidad, calor, ahogo. Supongo que en parte era porque temía encontrarme con algo que no quisiera, estaba somatizando un ex "amigovio". Había tres pibes de palermo en una mesa, disfrazados cada cual con su gama de colores. Parecían tres tortugas ninja.
            - Falta miguel Angel - Me reí en voz bajita.
            - Sí. Es un lugar re de artistas.´
            - Tomá, acá tenés el coso.
            - Libro.
            - Ok, coso.
            Me abrazó, pude respirar un poco mejor.
            - Tengo que salir- Le dije con la voz temblando.
            - Está bien, yo tengo que entrar ¿cuándo nos vemos?
            - Vemos...
            Y cuando salí me costaba ver a la gente. Se había hecho tan de noche como se podría haber hecho. En la oscuridad excesiva, obsesiva, de la calle, un ojo de gato de bicicleta aterrizó sobre una disco de coral que estaba como un bigote brillante sobre la trompa de un colectivo. Alguno murió, había gente que gritaba. Algunos por el accidente y otros porque los otros gritaban. Y se acurrucaban en los rincones hasta que terminara esta oscuridad tan cerrada. Entre el caos de relinchos, relámpagos y bocinazos me encontré caminando contento, como perro en Disneylandia.

            El viaje en colectivo fue un desfile que parecía eterno, no entendía como las personas sintonizaban tan bien sus neurosis, tenía que agarrarme la boca para no vomitar. Siempre después de verla a ella me quedaba una lista gigante de cosas para no hacer.
            Anotados como en un cuaderno de comunicaciones de la escuela primaria, pensaba en lavarme el cerebro, en cuidar a mi familia, creo que en ser buena persona. Total Dios proveerá ¿Pero cómo es que las buenas personas se andaban riendo como monos en el asiento de enfrente del pasillo? Había uno que parecía re capo, se compraba los ringtones en oferta y con la vieja ni te metas. Yo pensaba que tengo que estar demasiado torcido para no entenderlo, pero es más fácil hablar con un delfín que con alguien que te manda mensajes de celular. El delfín al menos te dice que sí o que no. Y no me molesta la tecnología, me molesta la humanidad de la gente.
            ¿Ahora alguien le estará mandando mensajes de celular a ella? ¿Será de la vieja generación que conocía la existencia de la letra "q"?
            Lo malo de pensar y respirar al mismo tiempo es que te ahogás antes de entender nada y que tenés que rezar cada noche para poder quedarte dormido. "Ego cogito ergo me agito" debería haber sido. Y me quedan los laberintos de la niñez como única carta detrás de la muñeca. Pero el problema es que cada vez más desconfío de todas las poesías que riman, de los cuentos que empiezan igual que como terminan, aunque uno termine diferente.
            Por suerte ya estamos en Monroe, te cagarías de risa si te contara como anticipio las calles de manera fractálica, con más obsesiones que las nervaduras de un árbol. Pero lo dejo para otro día porque hasta que encontré la palabra nervaduras (mirando los árboles, buscaba la palabra, como el tipo que le dice al perro que no tire) el colectivo llegó a nahuel huapí. Dentro de dos mercerías y una zapatería voy a poder descansar un poco y pensar que para esta mierda compré un anotador.

            Tadeo Hipólito Cangallo, poeta urbano.

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            Comentario

            • CiuRo90
              Down in Albion
              • 10-09-2004
              • 3666

              #7
              sd no leí casi nada, pero no me enganchó... pero en mi mente "Lo Do del way you do" y un laúd, en un lugar re cualquiera, es alegría...

              no sé, con más tiempo capaz que lo leo todo

              All day long I'm sitting singing songs for everyone

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              • emiii
                lioovienen los ninjasnop
                • 25-10-2003
                • 20380

                #8
                cuig cuando quieras.
                ahora me gusta un poco el ultimo pero ya me va a dejar de gustar.
                depende como me pegue

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                • Gespi
                  *
                  • 11-06-2004
                  • 20360

                  #9
                  el dialogo es tan bonito

                  Comentario

                  • emiii
                    lioovienen los ninjasnop
                    • 25-10-2003
                    • 20380

                    #10
                    gracias =D
                    acá dejo algo que estaba para un target reducido:

                    entre aníbales

                    cabaret entre tus piernas
                    cabaret en tus entrañas
                    una fiesta de morcillas
                    y lucecitas de navidad
                    que te comiste, cerda
                    ¿que te comiste, cerda?
                    no te voy a mandar cenizas de rosas
                    porque te las comes
                    y lo sabes.
                    y ademas no se en donde estan las cenizas de rosas.
                    seguramente te las comiste
                    como a la mano de peron.
                    gorda.

                    toda sal en la naturaleza es "sal picada".
                    aca te tiro la imagen poetica:
                    un ejercito de escarabajos, marchando en el desierto
                    con armaduras de cuero
                    de cuero de mandarina
                    y te termino en rima:
                    combino sandias con vino
                    combino frutillas con vino
                    con vino la vida es mas bella
                    aunque no tenga sandias
                    aunque no la tenga a ella.
                    te kabio.
                    gorda.

                    the sniper in the brain...regurgitatingng drain!! inceestuooss and vaneee and many other last nammess

                    Comentario

                    • rod
                      wat?
                      • 07-01-2004
                      • 14536

                      #11
                      entre aníbales es lo mejor que leí en MUCHO tiempo

                      -bouch!-

                      Comentario

                      • emiii
                        lioovienen los ninjasnop
                        • 25-10-2003
                        • 20380

                        #12
                        gracias cuig. otra drogadisds mas
                        Para frutijess que le rekben los productos del thc en mi persona.
                        - ¿Angel Carioca?
                        - Sí, señor
                        - Es un nombre extraño.
                        - Mis padres eran cubanos.
                        - ¿Murieron?
                        - Sí.
                        - ¿Juntos?
                        - Los maté... Pero ya cumplí la condena y creo que tengo derecho a trabahar.
                        - Usted sabe a qué nos referims en el anuncio con "Pruebas medicinales" ¿no?
                        - A que me van a usar de conejillo de indias.
                        - Es una fea manera de decirlo.
                        - ¿Se le ocurre una mejor?
                        - No. Anoche realizamos una junta directiva para un "brainstorming". Lo más simpático nos pareció "Conejito de laboratorio" pero el de recursos humanos insiste en que es malo comparar personas con animales.
                        - Yo tengo un pointer.
                        - Nos podría ser útil... ¿Cómo se llama?
                        - Alonso.
                        - No tiene de qué avergonzarse, Alonso. Hace un rato vino un tipo que se llamaba Angel Mocoretá.
                        - "Carioca".
                        - ¿Lo conoce?
                        - Sí, soy yo.
                        - Disculpe. Lo confundí con Alonso.
                        En eso se asomó un hombre de overall azul y gorra, llevando un balde y una escoba en un carrito y dijo:
                        - Sí... le pasa siempre.
                        - ¿Usted es Alonso?
                        - Sí, Angel ¿No me reconocés?
                        - Alonsito Quillano!!! No te reconocí con esa ropa.
                        - ¿Asi que mataste a tus viejos, Angelito?
                        - Sí. Ya no los bancaba. Nunca aguantaron que fuéramos amigos, Alonso.
                        - ¿Ustedes son amigos?
                        - Sí. Eramos muy amigos en la primaria. Equipo vencedor de chupi 82/83.
                        - ¿Te acordás?
                        - Claro... pero mis viejos después, con las cosas que se decían de vos...
                        - Y sí...
                        - ¿Estás mejor?
                        - No, Angelito. La homosexualidad no es algo que se te pasa de un día para el otro. Es jodido, viejo.
                        - ¿Pero cómo es? ¿Te dan ganas?
                        - Sí. Así de repente.
                        - ¿Ahora por ejemplo..?
                        - Con vos es algo más complicado.
                        - Sí, ya sé. De chicos era como una cosa muy espiritual.
                        - Yo sólo necesitaba algo de afecto.
                        - ¿Te acordás cuando me regalaste el perro?
                        - Que si me acuerdo. Tus viejos lo vieron todo peinadito, con un moño rosa y casi les agarra un síncope.
                        - La cara del viejo cuando yo fui corriendo a abrazarlo gritando "es hermoso es hermoso! y le voy a poner Alonso". - hizo una pausa - Ese día a la noche me dijeron que no te podía volver a ver.
                        - No los culpo, hicieron lo más prudente.
                        - Esperen. Esperen. Alonso... ¿Vos sos homosexual?
                        - Sí, jefe. Lo soy. Si me tiene que despedir lo voy a entender, jefe.
                        - ¿Pero de qué hablás, Alonsito? ¿No te enteraste de que los tiempos cambiaron?
                        - Anduve muy alejado de la gente estos años.
                        - Ahora la sociedad les da apoyo moral, ayuda económica y... y yo creo que hace un mes descubrí la vacuna!
                        - Démela, jefe. Démela.
                        - Justo la iba a probar con Angel Carioca.
                        - Ando con poca plata Alonsito...
                        - Yo estoy lleno de plata, pedazo de bobo! Tanta que no vas a tener que trabajar nunca más. Me doy la vacuna y nos vamos a vivir juntos, tontazo!
                        - Ay Alonso.
                        - Ay chicos... hay gente...
                        Editado por última vez por emiii; 26-04-2006, 01:46 AM.

                        the sniper in the brain...regurgitatingng drain!! inceestuooss and vaneee and many other last nammess

                        Comentario

                        • FrutiJess
                          honey pie...
                          • 16-07-2004
                          • 1403

                          #13
                          jauajauajaua
                          buenisimo

                          sniff
                          Editado por última vez por FrutiJess; 26-04-2006, 02:00 AM.
                          there's a place where i can go, when i feel low when i feel blue, and it's my mind, and there's no time..

                          Comentario

                          • Iwakura
                            Nerd legendario
                            • 10-01-2004
                            • 22349

                            #14
                            juajuuju bien

                            Comentario

                            • emiii
                              lioovienen los ninjasnop
                              • 25-10-2003
                              • 20380

                              #15
                              Este poema se lo dedico a luxy porque es mi amigo que en las buenas y en las malas, siempre me putea por msn

                              Decid y Sed

                              Adelante queda el cielo
                              Si el olvido queda atrás
                              Ahí te ves bestia, y
                              Basilisco de Poxirrán
                              Te dedico este poema
                              Sarta de rap
                              Pared, atrás.
                              Editado por última vez por emiii; 27-04-2006, 03:56 PM.

                              the sniper in the brain...regurgitatingng drain!! inceestuooss and vaneee and many other last nammess

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                              Trabajando...