Un pedazo de mi zabiola

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    ¿Qué hace este botoncito?
    • 17-04-2006
    • 441

    #1

    Un pedazo de mi zabiola

    Este es un poema que escribí hace un tiempo en un viaje de ómnibus interdepartamental cuyo título es el mismo de este hilo. Espero que lo disfruten:


    Las galaxias infinitas y su sarcástica locura.
    El estruendo de los oboes en una cacofonía sin sabor.
    El rugido silencioso de una tormenta que no llega.
    La increíble ternura de una mirada inocente.

    ¿Y yo? Estoy pero no estoy,
    Existo pero no existo.

    Entre claveles y enredaderas,
    Entre golosinas y carroña,
    Las estrellas se ríen de mí
    Porque yo ya no puedo verlas.

    Las lágrimas tienen olor a miel,
    Los pensamientos tienen gusto a mierda,
    Los licantrópicos espíritus comen en paz,
    Las armoniosas libélulas silban su melodía
    Y yo no las puedo escuchar.

    La realeza de los desechos
    Clama de mí su autoría
    Mi esencia dilapida los sonidos
    En una extraña y terrible melodía

    Los demonios sonríen y me señalan,
    El pobre inútil ha perdido su brújula.
    Está oscuro, estoy desnudo,
    Grito de angustia por mi magnética compañera.
    De mi boca sale una carcajada
    ¿O es de los demonios? No lo entiendo.

    Gotas de plomo surcan la frente de los cangrejos dorados.
    Sudan por el esfuerzo de comer la pared,
    No se mantendrá en pie por mucho tiempo más.

    Mis habilidades histriónicas son pocas,
    Magro refuerzo para la débil pared.
    La máscara se raja, el horror comienza.

    Aparece la noche, aparece la muerte.
    Los crueles murciélagos se dan un festín en mi cráneo.
    No se espantan por el olor a podrido,
    No se acobardan ante el sabor a derrota.
    Mi conciencia, al parecer, es un plato sin desperdicio.

    Los ignotos fantasmas cacarean en mi sueño,
    Los regordetes querubines vomitan ranas que parecen moscas,
    Los estúpidos gnomos dicen cosas inteligentes,
    Las matronas lloran sus canciones de cuna.

    ¿Y yo? ¿Qué puedo decir de mí?

    Los pensamientos fatalistas se escurren por mi oreja,
    Los elegantes pingüinos se deslizan en un río congelado ribeteado de flores,
    El farolista sorbe una copa de vidrio llena de locura,
    El adormilado príncipe trastabilla en la oscuridad.

    Todo está muy oscuro y a la vez, las cosas están muy claras.
    Los golpes que siento son míos,
    La sangre en el martillo es de mi cabeza,
    El entumecimiento en mi cuerpo es por el veneno,
    Y la oscuridad que me nubla la vista...

    Los grillos parlotean con los tomates y juegan al fútbol con albóndigas.
    Los esqueletos saltan entre las nubes y hacen globitos con sus chicles.
    Las esperpénticas arpías graznan entre sí y coquetean con las serpientes.
    Los cuerpos celestes se pintan de rosado y juegan a la mancha.

    ¿Y yo? Yo solamente sobrevivo.



    Javier Zebolder, 13/03/2005
    Editado por última vez por UfORTO; 15-05-2006, 12:45 PM.
  • Pendorcho
    Poroto rojo con tos.
    • 21-05-2004
    • 5350

    #2
    El estruendo de los oboes en una cacofonía sin sabor.

    Comentario

    • UfORTO
      ¿Qué hace este botoncito?
      • 17-04-2006
      • 441

      #3
      [edit] Gracias .
      Editado por última vez por UfORTO; 18-05-2006, 10:51 PM.

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