Las convulsiones llegadas de California
Ana Inés llegó desde San Justo para ver a The Offspring, el cuarteto norteamericano pop punk. "En los últimos discos no tienen un mensaje tan ácido, perdieron un poco de rebeldía, pero hoy no me los pierdo por nada del mundo", decía la chica de los labios bien rojos. "Si esos son rebeldes, yo soy Cerati", repudiaba un heavie cuarentón que estaba a su lado en el puesto de venta de hamburguesas. Por esos carriles transitaba la espera, mientras los sonidistas hacían las pruebas pertinentes.
El batero Ron Welty arrancó los primeros gritos de respuesta a sus golpes sobre el parche. El machaque continuó hasta que se sumaron la voz líder del rubio Dexter Holland, la guitarra de Noodles y el bajo de Greg K. La banda en pleno arrancó un show furioso, prolijamente desprolijo e impetuoso al límite.
Repasaron éxitos de toda su discografía, en especial de "Splinter", su último material. Pero no faltaron clásicos de "Ixnay on the hombre",""Americana" "Smash" y "Conspiracy of one". Punk masivo, digerible con dosis pop y un toque grunge apto para el salto frenético y el baile enloquecido.
"Buenas noches Buenos Aires", fueron las pocas palabras de Dexter en un difuso castellano. La banda no precisaba hablar, sino arrasar con himnos generacionales como "Come out and play (Keep'em separated)", la corrosiva "Pretty fly (For a white guy)", "Self esteem", "All I want" o "The meaning of life". Y vaya si lo hicieron. De "Splinter" pasaron el exitoso "Hit that", el hipnótico "Neocon", la rápida y potente "Da hui", "Never gonna find me" y "Spare me the details".
La festejada vorágine sonora duró hasta llegada la medianoche. Dexter y su gente abandonaron el escenario mezclados entre gritos, aplausos y sudor. La jornada más pesada del Festival llegaba a su fin. Ana Inés y el heavie cuarentón seguían discutiendo.
fuente:
Ana Inés llegó desde San Justo para ver a The Offspring, el cuarteto norteamericano pop punk. "En los últimos discos no tienen un mensaje tan ácido, perdieron un poco de rebeldía, pero hoy no me los pierdo por nada del mundo", decía la chica de los labios bien rojos. "Si esos son rebeldes, yo soy Cerati", repudiaba un heavie cuarentón que estaba a su lado en el puesto de venta de hamburguesas. Por esos carriles transitaba la espera, mientras los sonidistas hacían las pruebas pertinentes.
El batero Ron Welty arrancó los primeros gritos de respuesta a sus golpes sobre el parche. El machaque continuó hasta que se sumaron la voz líder del rubio Dexter Holland, la guitarra de Noodles y el bajo de Greg K. La banda en pleno arrancó un show furioso, prolijamente desprolijo e impetuoso al límite.
Repasaron éxitos de toda su discografía, en especial de "Splinter", su último material. Pero no faltaron clásicos de "Ixnay on the hombre",""Americana" "Smash" y "Conspiracy of one". Punk masivo, digerible con dosis pop y un toque grunge apto para el salto frenético y el baile enloquecido.
"Buenas noches Buenos Aires", fueron las pocas palabras de Dexter en un difuso castellano. La banda no precisaba hablar, sino arrasar con himnos generacionales como "Come out and play (Keep'em separated)", la corrosiva "Pretty fly (For a white guy)", "Self esteem", "All I want" o "The meaning of life". Y vaya si lo hicieron. De "Splinter" pasaron el exitoso "Hit that", el hipnótico "Neocon", la rápida y potente "Da hui", "Never gonna find me" y "Spare me the details".
La festejada vorágine sonora duró hasta llegada la medianoche. Dexter y su gente abandonaron el escenario mezclados entre gritos, aplausos y sudor. La jornada más pesada del Festival llegaba a su fin. Ana Inés y el heavie cuarentón seguían discutiendo.
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