Joaquín Sabina - 19 Días y 500 Noches

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  • Artemis
    Gato Guardian
    • 14-12-2005
    • 7554

    #1

    Joaquín Sabina - 19 Días y 500 Noches

    Joaquín Sabina - 19 Días y 500 Noches

    Lo nuestro duró
    lo que duran dos peces de hielo
    en un güisqui on the rocks,
    en vez de fingir,
    o estrellarme una copa de celos,
    le dio por reír.
    De pronto me vi,
    como un perro de nadie,
    ladrando, a las puertas del cielo.
    Me dejó un neceser con agravios,
    la miel en los labios
    y escarcha en el pelo.

    Tenían razón
    mis amantes
    en eso de que, antes,
    el malo era yo,
    con una excepción:
    esta vez,
    yo quería quererla querer
    y ella no.
    Así que se fue,
    me dejó el corazón
    en los huesos
    y yo de rodillas.
    Desde el taxi,
    y, haciendo un exceso,
    me tiró dos besos...
    uno por mejilla.

    Y regresé
    a la maldición
    del cajón sin su ropa,
    a la perdición
    de los bares de copas,
    a las cenicientas
    de saldo y esquina,
    y, por esas ventas
    del fino Laína,
    pagando las cuentas
    de gente sin alma
    que pierde la calma
    con la cocaína,
    volviéndome loco,
    derrochando
    la bolsa y la vida
    la fui, poco a poco,
    dando por perdida.

    Y eso que yo,
    para no agobiar con
    flores a María,
    para no asediarla
    con mi antología
    de sábanas frías
    y alcobas vacías,
    para no comprarla
    con bisutería,
    ni ser el fantoche
    que va, en romería,
    con la cofradía
    del Santo Reproche,
    tanto la quería,
    que, tardé, en aprender
    a olvidarla, diecinueve días
    y quinientas noches.

    Dijo hola y adiós,
    y, el portazo, sonó
    como un signo de interrogación,
    sospecho que, así,
    se vengaba, a través del olvido,
    Cupido de mí.
    No pido perdón,
    ¿para qué? si me va a perdonar
    porque ya no le importa...
    siempre tuvo la frente muy alta,
    la lengua muy larga
    y la falda muy corta.

    Me abandonó,
    como se abandonan
    los zapatos viejos,
    destrozó el cristal
    de mis gafas de lejos,
    sacó del espejo
    su vivo retrato,
    y, fui, tan torero,
    por los callejones
    del juego y el vino,
    que, ayer, el portero,
    me echó del casino
    de Torrelodones.
    Qué pena tan grande,
    negaría el Santo Sacramento,
    en el mismo momento
    que ella me lo mande.

    Y eso que yo,
    para no agobiar con
    flores a María,
    para no asediarla
    con mi antología
    de sábanas frías
    y alcobas vacías,
    para no comprarla
    con bisutería,
    ni ser el fantoche
    que va, en romería,
    con la cofradía
    del Santo Reproche,
    tanto la quería,
    que, tardé, en aprender
    a olvidarla, diecinueve días
    y quinientas noches.



  • Gespi
    *
    • 11-06-2004
    • 20360

    #2
    yo quería quererla querer !

    Comentario

    • RadiO
      L.V.E.A.
      • 09-04-2004
      • 5754

      #3
      para no asediarla
      con mi antología
      de sábanas frías
      y alcobas vacías
      ...........-

      Comentario

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