Lunes 10 de diciembre, 12:40 hs, ¿Talcahuano? y Corrientes.
Acababa de salir de una reunión importante y tenía que hacer un llamado para comunicar el resultado de la misma.
Busqué un locutorio, y cuando lo encontré, me puse a repasar mentalmente qué iba a decir en ese llamado para asegurarme de manejar bien la situación.
Busqué un lugar fresquito y a la sombra, y terminé ubicándome en la entrada de una galería a metros de Corrientes, con la mirada perdida apuntando a la vereda de enfrente, pensando en el llamado que estaba por hacer...
De pronto, una señorita que venía caminando por la vereda pasa frente a mí, muy cerca.
Yo, ni bola.
Ella, justo cuando se encontraba delante mío, dice algo que no llegué a entender, me mira como quien no quiere la cosa, y PLIIM me palpa mi preciado glande con una precisión insuperable.
Claramente se trataba de una profesional n
Y sigue caminando.
Yo, atónito.
Inmediatamente después, pasa una segunda señorita, que venía siguiendo muy de cerca a la primera...
Pero no iba a ser ella sino la tercera persona de esta fila india, quien iba a ejecutar el segundo manoseo de mis partes nobles en tan breve lapso.
Esta tercera persona, un GORDO, morocho y de pelo largo recogido en una "cola de caballo", le acertó a mi glande con igual precisión que en el primer episodio [tampoco debía ser su primera vez], acompañando su accionar con la frase "AAAY, PERO QUÉ MALCRIAADA!", dicha con la entonación más gay posible.
Dos locas.
Acababa de salir de una reunión importante y tenía que hacer un llamado para comunicar el resultado de la misma.
Busqué un locutorio, y cuando lo encontré, me puse a repasar mentalmente qué iba a decir en ese llamado para asegurarme de manejar bien la situación.
Busqué un lugar fresquito y a la sombra, y terminé ubicándome en la entrada de una galería a metros de Corrientes, con la mirada perdida apuntando a la vereda de enfrente, pensando en el llamado que estaba por hacer...
De pronto, una señorita que venía caminando por la vereda pasa frente a mí, muy cerca.
Yo, ni bola.
Ella, justo cuando se encontraba delante mío, dice algo que no llegué a entender, me mira como quien no quiere la cosa, y PLIIM me palpa mi preciado glande con una precisión insuperable.
Claramente se trataba de una profesional n
Y sigue caminando.
Yo, atónito.
Inmediatamente después, pasa una segunda señorita, que venía siguiendo muy de cerca a la primera...
Pero no iba a ser ella sino la tercera persona de esta fila india, quien iba a ejecutar el segundo manoseo de mis partes nobles en tan breve lapso.
Esta tercera persona, un GORDO, morocho y de pelo largo recogido en una "cola de caballo", le acertó a mi glande con igual precisión que en el primer episodio [tampoco debía ser su primera vez], acompañando su accionar con la frase "AAAY, PERO QUÉ MALCRIAADA!", dicha con la entonación más gay posible.
Dos locas.









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