Juan pedro iba caminando por el centro muy iluminado, en la ciudad futurista creada por el vicecánciller Romel.
Alguien a quien amaban mucho, la sociedad, porque había reorganizado la música y hecho de todo un mundo mejor.
La flasheaba Juan, pisando paso por paso el crudo cemento y puteando de arriba abajo el frío coloso que le penetraba los huesos, como la primera vez que se hizo un pearcing, empastillado, mientras sentia con placer como la aguja le penetraba la ceja izquierda y el miedo le revolvía los intestinos y le daban ganas de cagar.
Hasta uno de sus amigos se rió de su mariconada, ya que mientras el otro flaco le tiraba la ceja y le gritaba que deje de gritar, la aguja seguía su camino y destruía célula por célula por el simple antojo de que a un gil se le da por ponerse un pearcing en la ceja.
En fin, Juan pensó poco y se hizo una paja, total no había nadie.
De pronto se arrepintió... o sea, se preguntó que carajo hacía de su vida y porque por cada deseo de concha, luego del ansiado orgasmo y de la acabada en las manos, esa ilusión egocéntrica de coger con su amado deseo sexual de pronto desaparecería y se convertiría en una puta mujer odiada... ¿porqué, juan?
En fin, pensó en seguir adelante y se puso los auriculares, mientras sonaba Daft punk con su one more time, el flaco caminaba al paso de la canción e imaginaba en su depresión el porqué mierda seguía viviendo así .
Pero no le importo y siguió camino. El sol se estaba acercando y las primeras naves que volavan entre los edificios hacían su recorrido diario para llegar a sus trabajos.
Juan se sentó en el banco de la plaza y se fumó un buen porro colorado y siguió camino entre ceca y ceca, para alivianar la presión del trabajo nuevo.
Trabajo de "acompañante" y de tipo que iba a la fiesta ¿viIstE? y le festejaba la despedida a las flacas, haciendo strip tease y acabándoles en la cara.
"Podría ser cuatrero" pensó, me ganaria 400 pesos por día.
Pero no, Juan siguó caminan do.
Fin, se me acabo el libreto, putas
Alguien a quien amaban mucho, la sociedad, porque había reorganizado la música y hecho de todo un mundo mejor.
La flasheaba Juan, pisando paso por paso el crudo cemento y puteando de arriba abajo el frío coloso que le penetraba los huesos, como la primera vez que se hizo un pearcing, empastillado, mientras sentia con placer como la aguja le penetraba la ceja izquierda y el miedo le revolvía los intestinos y le daban ganas de cagar.
Hasta uno de sus amigos se rió de su mariconada, ya que mientras el otro flaco le tiraba la ceja y le gritaba que deje de gritar, la aguja seguía su camino y destruía célula por célula por el simple antojo de que a un gil se le da por ponerse un pearcing en la ceja.
En fin, Juan pensó poco y se hizo una paja, total no había nadie.
De pronto se arrepintió... o sea, se preguntó que carajo hacía de su vida y porque por cada deseo de concha, luego del ansiado orgasmo y de la acabada en las manos, esa ilusión egocéntrica de coger con su amado deseo sexual de pronto desaparecería y se convertiría en una puta mujer odiada... ¿porqué, juan?
En fin, pensó en seguir adelante y se puso los auriculares, mientras sonaba Daft punk con su one more time, el flaco caminaba al paso de la canción e imaginaba en su depresión el porqué mierda seguía viviendo así .
Pero no le importo y siguió camino. El sol se estaba acercando y las primeras naves que volavan entre los edificios hacían su recorrido diario para llegar a sus trabajos.
Juan se sentó en el banco de la plaza y se fumó un buen porro colorado y siguió camino entre ceca y ceca, para alivianar la presión del trabajo nuevo.
Trabajo de "acompañante" y de tipo que iba a la fiesta ¿viIstE? y le festejaba la despedida a las flacas, haciendo strip tease y acabándoles en la cara.
"Podría ser cuatrero" pensó, me ganaria 400 pesos por día.
Pero no, Juan siguó caminan do.
Fin, se me acabo el libreto, putas





Comentario