¿Vieron al cura durante la eucaristía, cuando parte la hostia consagrada gigante, exclusiva para él y los suyos? La parte en dos sobre un platito. Las miguitas que caen sobre este son reagrupadas hábilmente, mediante un dedito experto, para luego ser arrojadas con toda eficiencia en un cáliz de vino, también congrado, finalizando esa parte de la ceremonia con un tamborileo al platito realizado exactamente sobre la boca de la copa, el que consigue que esas migas lleguen a ser también ingeridas al beber del cáliz. Todo a fin de evitar que la carne de Cristo se disperse por ahí y vaya a parar a cualquier lado - por ejemplo, al tacho con procenex de la negra que limpia -, pero también para aprovechar todo lo posible - todo lo posible - esa sustancia tan preciada.
Claro gesto manija, MANIJA.
Claro gesto manija, MANIJA.




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