Si... Me di cuenta hace poco saliendo de un bar al que fui a ver a dos minitas que cantaban.
Agoté el amor que tenía para dar, la curiosidad por las cosas nuevas. Me convertí en un gordo viejo y amargo sin ganas de nada, de absolutamente nada. A veces me gusta mi trabajo, pero esa sensación de placer viene seguida por la culpa de ser un robotito más que trabaja para una empresa norteamericana. Incontables -¿Y qué me deja este laburo además de plata?-. No tener tiempo para hacer cosas que me gustan, y aun asi no hacerlas en caso de tener tiempo justamente porque quizás no me gusten tanto. Enamorarme de minitas que lo único que saben hacer bien es chupar pijas.
Parecen motivos suficientes para volver a terapia (ignorando que la obra social me cubre infinitas sesiones).
O quizás estoy demasiado cómodo.
Agoté el amor que tenía para dar, la curiosidad por las cosas nuevas. Me convertí en un gordo viejo y amargo sin ganas de nada, de absolutamente nada. A veces me gusta mi trabajo, pero esa sensación de placer viene seguida por la culpa de ser un robotito más que trabaja para una empresa norteamericana. Incontables -¿Y qué me deja este laburo además de plata?-. No tener tiempo para hacer cosas que me gustan, y aun asi no hacerlas en caso de tener tiempo justamente porque quizás no me gusten tanto. Enamorarme de minitas que lo único que saben hacer bien es chupar pijas.
Parecen motivos suficientes para volver a terapia (ignorando que la obra social me cubre infinitas sesiones).
O quizás estoy demasiado cómodo.






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