Una vez cuando laburaba en la construcción con mi viejo (aquel año oscuro y siniestro), salí a las 6am en medio del invierno, a la obra.
De repente, en medio del camino, sin una estación de servicio o algún lugar donde ir a descargar archivos, el sistema digestivo entró a traicionarme.
Entonces sentí como algo se movía en los intestinos, una masa de "algo" que entró apretarme el culito. El monstruo quería salir pero cerebro no quería que salga, al no haber ningún lugar adepto para tal ocasión.
Pero el bolo alimenticio, procesado y desguazado por el frío, se disponía potente y enojado a salir de la peor forma desvergonzada posible.
En mi desesperación y con los ojos desorbitantes, salí corriendo tal jugador de FPS y hallé una casucha con zagüan un tanto abandonado.
Pensando (quizá) que el sitio estaba deshabitado, finalizé la operación y expelí con pasión orgásmica esos 600 gramos de materia fecal, que dejaron un bello dibujo circular en la puerta de la infortunada persona que se alojaba allí.
Hecho el trabajito, procedí a higienizarme correctamente con pasto y diarios viejos que se encontraban en el lugar (porque no había otra cosa) hasta que mi ano quedó como un DVD rayado por un gato.
Para finalizar con esta anécdota, les voy a dar un buen consejito: Si deben trabajar afuera, de noche o temprano en invierno y tomaron un poco de alcohol o alguna solución digestiva, procedan a llevar papel higiénico y busquen lugares seguros.
EL INTESTINO TRAICIONA.
De repente, en medio del camino, sin una estación de servicio o algún lugar donde ir a descargar archivos, el sistema digestivo entró a traicionarme.
Entonces sentí como algo se movía en los intestinos, una masa de "algo" que entró apretarme el culito. El monstruo quería salir pero cerebro no quería que salga, al no haber ningún lugar adepto para tal ocasión.
Pero el bolo alimenticio, procesado y desguazado por el frío, se disponía potente y enojado a salir de la peor forma desvergonzada posible.
En mi desesperación y con los ojos desorbitantes, salí corriendo tal jugador de FPS y hallé una casucha con zagüan un tanto abandonado.
Pensando (quizá) que el sitio estaba deshabitado, finalizé la operación y expelí con pasión orgásmica esos 600 gramos de materia fecal, que dejaron un bello dibujo circular en la puerta de la infortunada persona que se alojaba allí.
Hecho el trabajito, procedí a higienizarme correctamente con pasto y diarios viejos que se encontraban en el lugar (porque no había otra cosa) hasta que mi ano quedó como un DVD rayado por un gato.
Para finalizar con esta anécdota, les voy a dar un buen consejito: Si deben trabajar afuera, de noche o temprano en invierno y tomaron un poco de alcohol o alguna solución digestiva, procedan a llevar papel higiénico y busquen lugares seguros.
EL INTESTINO TRAICIONA.

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