génesis de un satanista (extraido de redsatanica.com)
¿Por qué alguien decide etiquetarse como satanista?
Uno no se levanta un buen día y dice, "joder qué satánico me siento hoy". O quizás sí, ¿quién sabe? De todo hay en este mundo. No puedo establecer una regla del proceso por un motivo muy simple que tengo más que comprobado: usted puede comparar dos nazis y constatará que son prácticamente lo mismo. El discurso de uno es un calco del discurso del otro. Pues esto no ocurre con los satanistas: no hay dos satanistas iguales, y esto viene dado por el único rasgo que caracteriza a todos los satanistas: la capacidad para cuestionarse las cosas. Si un satanista se aprende un discurso de memoria y lo repite hasta la saciedad, es que no es un satanista. Podrá decirlo hasta quedarse afónico, pero no lo es. Los satanistas se cuestionan las cosas así que casi todos siguen caminos distintos para llegar a conclusiones parecidas... o no tan parecidas. Así que es por esto que lo único que puedo hacer es dar mis razones y explicar mi experiencia personal.
Yo fui educado en el catolicismo más estúpido, ese de asistir a la misa dominical y, cuando no puedes ir el domingo, pues vas el sábado por la tarde que también vale. A veces de muy niño me sorprendía a mí mismo preguntándome si me estaría ganando el cielo, si en el balance de mi vida Dios me estaría considerando "buena" o "mala" persona.
¿Se dan cuenta?
Siento que fui violado de niño. Sodomizado mentalmente por el remordimiento cristoide. Cuando tiendes a valorar tus actos a una edad tan temprana es que alguien te ha arrebatado tu inocencia natural. Dios abusó de mí y me convirtió en un ser rencoroso.
Así que claro, nos enfadamos.
Yo aún era muy niño cuando me enfadé con Dios. Y bueno, como niño que era pasé de temer por mi alma a la negación más absoluta. Ahora lo pienso y me asombro ante la sim?d_ٹࢷ2erfecta de la mente de un niño. Lo que para un adulto puede ser una crisis de identidad o un trauma existencial, un crío lo resuelve en un momento. No me convenía creer en Dios así que simplemente dejé de hacerlo. Y no se vayan a pensar que lo que digo es una simplificación de un proceso lento de maduración... no, ni mucho menos. Fue un día en concreto a una hora determinada. Decidí que no me convenía creer en dios porque era como ponerse límites a uno mismo. Decidí que no podía yo tener la verdad absoluta habiendo por ahí tantas culturas y gentes que esgrimían verdades tan distintas e incluso algunas contradictorias entre sí. ¿Quién tiene más razón? ¿Quién posee la verdad?
Pero no se dejen engañar por tanta lógica, porque al final ese no es el punto. Todas esas argumentaciones eran puras excusas para razonar algo que no es racional, sino absolutamente visceral: ser cristiano es un coñazo. Vamos, que no mola nada.
Llegados a este punto sé lo que están pensando: “Cojonudo, eres ateo. ¿Y qué?”
Y es que es cierto, hasta el momento nada de lo que he dicho tiene algo que ver con el tal Satanas.
Pero antes de hablar de satanismo, déjenme explicarles por qué soy anticristiano. De entrada voy a pedirles que no me confundan con un simple anarco punk anticlerical. El anticlericalismo que muchos confunden con anticristianismo para mí solo es una consecuencia de ser anticristiano. Yo obviamente no puedo estar de acuerdo con una institución que promueve una filosofía-religión aberrante a la cual detesto, y mucho menos debería tolerar que dicha institución parasitaria se lucre a mi costa. Pero ese no es el tema que estoy tratando aquí. El tema es: ¿por qué considero el cristianismo como una filosofía-religión aberrante a la cual detesto? Hay algo que pienso que la gente infravalora y algo que no se juzga con la suficiente contundencia. Algo que pasa desapercibido en esa despreocupación colectiva que parece decir: “hombre, yo no soy muy religioso pero... ¿qué mal puede hacer el cristianismo?”.
Esta cuestión revela una aparente insignificancia. Pues bien, es esta la mayor arma de la que se vale el cristianismo para pasar por inofensivo mientras al mismo tiempo hace todo su daño. Y es que señores, el cristianismo es cualquier cosa menos inocuo. ¿Cómo va a serlo una religión-filosofía cuyos valores se imponen en la conciencia social a través de los siglos y están más allá de toda duda? La moral dominante es puro cristianismo y está a salvo de toda cuestión.
La mayoría de las personas de una sociedad ya tienen inculcados sus conceptos de bien y mal. Están por encima de toda duda. La moral establecida está implícita en nuestra sociedad. Algo ya ha decidido por usted lo que es bueno y lo que es malo. El daño no está en que se impongan ciertos valores. La osadía está en pretender ser incuestionables, y sobretodo, en intentar valerse de otros instrumentos de poder, sociales y políticos, para proteger dicha moral. Ya que esta moral es su fuerza, mucho más fuerte que el propio dios. Si su moral se diluye, el cristianismo pierde su poder.
Digamos que soy anticristiano porque he sido educado en una sociedad con una creciente población agnóstica y atea, pero que aún sigue bajo el yugo de la moral cristiana.
Pero ¿qué pasa si tratamos de abstraernos del cristianismo? Olvidémonos de fundamentar una filosofía en la oposición a otra. La programación moral se da en todas las culturas, no solo en la cristiana. Es de suponer que en todas ellas existen individuos que son conscientes de toda imposición de valores. Individuos que son capaces de leer en el código de esta “matrix” y ver la intención detrás de cada valor, y de tomar la decisión voluntaria, no ya de creérselo o no (puesto que no es importante), sino de respetarlo... o no ¿Cuál es el denominador común a todos estos individuos? Hablemos de una especie de visión global, olvidemos la oposición intuitiva, la rebeldía sin fundamento, hablemos de un elemento que se eleva por encima de quienes defienden lo establecido y también por encima de quienes se rebelan contra lo establecido. Hablemos de aquellos que tienen la lucidez necesaria para estar siempre donde más les conviene.
Hablemos de Satanismo.
Una vez alguien preguntó: “Y ustedes desde cuando son satanistas?”. Normalmente uno se empieza a llamar satanista desde que sabe que existe algo llamado satanismo y que consiste en determinadas lineas de pensamiento con las que ya coincidía.
Pero creo que la pregunta era más bien: ¿por qué uno decide izar una bandera negra con una estrella y una cabra y decir a la gente, “mira, yo soy satanista”?
Pues está claro joder, por dar la nota.
¿No es evidente? Porque si simplemente se tratara de filosofía, el satanismo no ha inventado nada nuevo. Cuando alguien dice que es satanista pretende llamar la atención, obviamente. Pero no me malinterpreten no quiero decir que sea el típico imbécil que no sabe como destacar y decide vestirse de negro e ir de malo por la vida. No. Yo reconozco que cuando digo que soy satanista pretendo llamar la atención, pero no (solamente) sobre mi persona. Pretendo llamar la atención sobre una alternativa de vida. Pretendo que la masa de personas programadas lleguen a cuestionarse, aunque solo sea por un instante, si no existirán realmente otras opciones que a lo mejor podrían ser hasta válidas. Pretendo que se sorprendan cuando yo les digo que no tengo por qué creérmelo cuando dicen “esto está mal”, y que superada esta sorpresa inicial, alguno quizás a lo mejor pudiera llegar a cuestionarse a sí mismo: ¿y por qué pienso yo realmente que esto está mal?”. Porque ahí está la clave de todo el meollo. Cuestionarse las cosas.
¿Qué soy un rebelde?
Pues sí, qué cojones. Lo soy, aunque no lleve una cresta de colores. Al fin y al cabo satan significa adversario. Tengan presente que cada satanista tiene un motivo personal para estar en eso del satanismo, y muy posiblemente la mayoría difieran entre sí. Pues bien, en primicia, este es el mío: uso el nombre de Satan como Adversario de la moral establecida. Le he declarado la guerra a los valores convencionales. Y aún hay más-ؾԓPn`??ro hablar de moral, he roto con todas y cada una de las formas de pensamiento. Quiero que se den cuenta de que todas son igual de inválidas. De que todos ustedes tienen razón y de que todos están igual de equivocados. Y de que al final, nada de esto tiene la más mínima importancia.
Ni siquiera Satan.
Acabo de escribir esto y me he dado cuenta de una cosa. Si lo hubiera hecho hace 3 años habría sido algo más “dogmático”. Podría haberles descrito la filosofía satanista, haberles hablado de las 9 declaraciones satánicas de Anton La Vey, etc etc etc. Pero para eso ya tienen mil formas de obtener información. Y además, yo no soy un satanista muy ortodoxo.
Yo solo estoy aquí para ser un grano en el culo de sus mentes cuadriculadas.
Un lúcido sábado sin resaca, 27 de marzo de 2004
¿Por qué alguien decide etiquetarse como satanista?
Uno no se levanta un buen día y dice, "joder qué satánico me siento hoy". O quizás sí, ¿quién sabe? De todo hay en este mundo. No puedo establecer una regla del proceso por un motivo muy simple que tengo más que comprobado: usted puede comparar dos nazis y constatará que son prácticamente lo mismo. El discurso de uno es un calco del discurso del otro. Pues esto no ocurre con los satanistas: no hay dos satanistas iguales, y esto viene dado por el único rasgo que caracteriza a todos los satanistas: la capacidad para cuestionarse las cosas. Si un satanista se aprende un discurso de memoria y lo repite hasta la saciedad, es que no es un satanista. Podrá decirlo hasta quedarse afónico, pero no lo es. Los satanistas se cuestionan las cosas así que casi todos siguen caminos distintos para llegar a conclusiones parecidas... o no tan parecidas. Así que es por esto que lo único que puedo hacer es dar mis razones y explicar mi experiencia personal.
Yo fui educado en el catolicismo más estúpido, ese de asistir a la misa dominical y, cuando no puedes ir el domingo, pues vas el sábado por la tarde que también vale. A veces de muy niño me sorprendía a mí mismo preguntándome si me estaría ganando el cielo, si en el balance de mi vida Dios me estaría considerando "buena" o "mala" persona.
¿Se dan cuenta?
Siento que fui violado de niño. Sodomizado mentalmente por el remordimiento cristoide. Cuando tiendes a valorar tus actos a una edad tan temprana es que alguien te ha arrebatado tu inocencia natural. Dios abusó de mí y me convirtió en un ser rencoroso.
Así que claro, nos enfadamos.
Yo aún era muy niño cuando me enfadé con Dios. Y bueno, como niño que era pasé de temer por mi alma a la negación más absoluta. Ahora lo pienso y me asombro ante la sim?d_ٹࢷ2erfecta de la mente de un niño. Lo que para un adulto puede ser una crisis de identidad o un trauma existencial, un crío lo resuelve en un momento. No me convenía creer en Dios así que simplemente dejé de hacerlo. Y no se vayan a pensar que lo que digo es una simplificación de un proceso lento de maduración... no, ni mucho menos. Fue un día en concreto a una hora determinada. Decidí que no me convenía creer en dios porque era como ponerse límites a uno mismo. Decidí que no podía yo tener la verdad absoluta habiendo por ahí tantas culturas y gentes que esgrimían verdades tan distintas e incluso algunas contradictorias entre sí. ¿Quién tiene más razón? ¿Quién posee la verdad?
Pero no se dejen engañar por tanta lógica, porque al final ese no es el punto. Todas esas argumentaciones eran puras excusas para razonar algo que no es racional, sino absolutamente visceral: ser cristiano es un coñazo. Vamos, que no mola nada.
Llegados a este punto sé lo que están pensando: “Cojonudo, eres ateo. ¿Y qué?”
Y es que es cierto, hasta el momento nada de lo que he dicho tiene algo que ver con el tal Satanas.
Pero antes de hablar de satanismo, déjenme explicarles por qué soy anticristiano. De entrada voy a pedirles que no me confundan con un simple anarco punk anticlerical. El anticlericalismo que muchos confunden con anticristianismo para mí solo es una consecuencia de ser anticristiano. Yo obviamente no puedo estar de acuerdo con una institución que promueve una filosofía-religión aberrante a la cual detesto, y mucho menos debería tolerar que dicha institución parasitaria se lucre a mi costa. Pero ese no es el tema que estoy tratando aquí. El tema es: ¿por qué considero el cristianismo como una filosofía-religión aberrante a la cual detesto? Hay algo que pienso que la gente infravalora y algo que no se juzga con la suficiente contundencia. Algo que pasa desapercibido en esa despreocupación colectiva que parece decir: “hombre, yo no soy muy religioso pero... ¿qué mal puede hacer el cristianismo?”.
Esta cuestión revela una aparente insignificancia. Pues bien, es esta la mayor arma de la que se vale el cristianismo para pasar por inofensivo mientras al mismo tiempo hace todo su daño. Y es que señores, el cristianismo es cualquier cosa menos inocuo. ¿Cómo va a serlo una religión-filosofía cuyos valores se imponen en la conciencia social a través de los siglos y están más allá de toda duda? La moral dominante es puro cristianismo y está a salvo de toda cuestión.
La mayoría de las personas de una sociedad ya tienen inculcados sus conceptos de bien y mal. Están por encima de toda duda. La moral establecida está implícita en nuestra sociedad. Algo ya ha decidido por usted lo que es bueno y lo que es malo. El daño no está en que se impongan ciertos valores. La osadía está en pretender ser incuestionables, y sobretodo, en intentar valerse de otros instrumentos de poder, sociales y políticos, para proteger dicha moral. Ya que esta moral es su fuerza, mucho más fuerte que el propio dios. Si su moral se diluye, el cristianismo pierde su poder.
Digamos que soy anticristiano porque he sido educado en una sociedad con una creciente población agnóstica y atea, pero que aún sigue bajo el yugo de la moral cristiana.
Pero ¿qué pasa si tratamos de abstraernos del cristianismo? Olvidémonos de fundamentar una filosofía en la oposición a otra. La programación moral se da en todas las culturas, no solo en la cristiana. Es de suponer que en todas ellas existen individuos que son conscientes de toda imposición de valores. Individuos que son capaces de leer en el código de esta “matrix” y ver la intención detrás de cada valor, y de tomar la decisión voluntaria, no ya de creérselo o no (puesto que no es importante), sino de respetarlo... o no ¿Cuál es el denominador común a todos estos individuos? Hablemos de una especie de visión global, olvidemos la oposición intuitiva, la rebeldía sin fundamento, hablemos de un elemento que se eleva por encima de quienes defienden lo establecido y también por encima de quienes se rebelan contra lo establecido. Hablemos de aquellos que tienen la lucidez necesaria para estar siempre donde más les conviene.
Hablemos de Satanismo.
Una vez alguien preguntó: “Y ustedes desde cuando son satanistas?”. Normalmente uno se empieza a llamar satanista desde que sabe que existe algo llamado satanismo y que consiste en determinadas lineas de pensamiento con las que ya coincidía.
Pero creo que la pregunta era más bien: ¿por qué uno decide izar una bandera negra con una estrella y una cabra y decir a la gente, “mira, yo soy satanista”?
Pues está claro joder, por dar la nota.
¿No es evidente? Porque si simplemente se tratara de filosofía, el satanismo no ha inventado nada nuevo. Cuando alguien dice que es satanista pretende llamar la atención, obviamente. Pero no me malinterpreten no quiero decir que sea el típico imbécil que no sabe como destacar y decide vestirse de negro e ir de malo por la vida. No. Yo reconozco que cuando digo que soy satanista pretendo llamar la atención, pero no (solamente) sobre mi persona. Pretendo llamar la atención sobre una alternativa de vida. Pretendo que la masa de personas programadas lleguen a cuestionarse, aunque solo sea por un instante, si no existirán realmente otras opciones que a lo mejor podrían ser hasta válidas. Pretendo que se sorprendan cuando yo les digo que no tengo por qué creérmelo cuando dicen “esto está mal”, y que superada esta sorpresa inicial, alguno quizás a lo mejor pudiera llegar a cuestionarse a sí mismo: ¿y por qué pienso yo realmente que esto está mal?”. Porque ahí está la clave de todo el meollo. Cuestionarse las cosas.
¿Qué soy un rebelde?
Pues sí, qué cojones. Lo soy, aunque no lleve una cresta de colores. Al fin y al cabo satan significa adversario. Tengan presente que cada satanista tiene un motivo personal para estar en eso del satanismo, y muy posiblemente la mayoría difieran entre sí. Pues bien, en primicia, este es el mío: uso el nombre de Satan como Adversario de la moral establecida. Le he declarado la guerra a los valores convencionales. Y aún hay más-ؾԓPn`??ro hablar de moral, he roto con todas y cada una de las formas de pensamiento. Quiero que se den cuenta de que todas son igual de inválidas. De que todos ustedes tienen razón y de que todos están igual de equivocados. Y de que al final, nada de esto tiene la más mínima importancia.
Ni siquiera Satan.
Acabo de escribir esto y me he dado cuenta de una cosa. Si lo hubiera hecho hace 3 años habría sido algo más “dogmático”. Podría haberles descrito la filosofía satanista, haberles hablado de las 9 declaraciones satánicas de Anton La Vey, etc etc etc. Pero para eso ya tienen mil formas de obtener información. Y además, yo no soy un satanista muy ortodoxo.
Yo solo estoy aquí para ser un grano en el culo de sus mentes cuadriculadas.
Un lúcido sábado sin resaca, 27 de marzo de 2004


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