"Y... yo le diría que un libro sin escribir, más que libro es un cuaderno. [...]
Yo a veces me pongo a leer cuadernos, pero es como que se pierde el suspenso... a la tercera o cuarta página uno ya se da cuenta de como viene la mano. Ya va adivinando el final.
Los más divertidos son los cuadriculados."
"La hora de la nostalgia", en vivo, Teatro Coliseo 2002.
Yo a veces me pongo a leer cuadernos, pero es como que se pierde el suspenso... a la tercera o cuarta página uno ya se da cuenta de como viene la mano. Ya va adivinando el final.
Los más divertidos son los cuadriculados."
"La hora de la nostalgia", en vivo, Teatro Coliseo 2002.

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