Me desperté a las 2 de la tarde, estaba nublado y parecía un Domingo triste, sin asado, sin familia, sin amigos ni nadie. Tardé un largo rato en reflexionar sobre mi soledad, cuando la comprendí me alegre. Solo en mi casa sin nadie que moleste, tenía que aprovechar al máximo.
Comí unos 4 sándwiches de paleta y queso con mayonesa mientras escuchaba la radio en la cocina. Terminé de comer y me serví un vaso de chocolatada Cindor que había comprado a principios de la semana. Trascendí con otro vaso y lo llevé a la compu. Jugué un random map al Age of Empires (cuanto hacía que no jugaba!!!), lo gané y saqué el juego.
Sabina se apareció en forma de mp3 y me alcanzaba unos mates mientras yo leía Demian de Hermann Hesse. Se fue Sabina y llegó Floyd, depués Doors, los piojos le siguieron, Janes Joplin, Creedence, y ya no me acuerdo, pero fueron muchos más.
Justo terminé el libro (lo aconsejo) cuando la luz de la ventana empezaba a mesquinar la claridad. Recuerdo que estaba triste por el final de la historia.
Tomé asiento nuevamente en frente de la compu y me puse a escribir. No resultó nada bueno, 1 cuento y 2 poemas poco merecedores de un domingo en soledad.
Fui al super a comprar algo para comer. Me quedaban 8 mangos y unas chirolitas para el domingo y para hoy. Gasté $ 3,70 en salchichas y pan para panchos (no había pan común), $ 1,50 para una tarjeta de colectivo (pensando en un futuro no muy lejano) y $ 1,70 más en un atado de cigarrillos de 10.
Hoy, ahora, no tengo un mango partido al medio. Espero cobrar mañana, de lo contrario me voy a desmayar del hambre.
Llegué nuevamente a casa después de caminar en compañía del frío y la lluvia. Comí 3 salchichas y dejo otras tres en la heladera (pensando en un futuro no muy lejano, pensando en mi bienestar físico). La antena del televisor no andaba, mejor, tenía más tiempo para seguir disfrutando.
Puse música, y agarré Rayuela de Cortazar. Es un libro que había empezado, me gustó cuando empecé a leerlo pero lo dejé a la mitad, todavía no me explico porque. Sin pensar mucho creo que estaba en un momento de mi vida en que sentía envidia de los sentimientos del personaje a la Maga, pero no importa. Empecé el libro nuevamente hasta que me quedé dormido en la cama que tengo en el living.
Esta mañana me despierta el despertador del teléfono, tenía el libro al lado de mi cabeza.
Me levanté, me duché y vine para el laburo. Que frío!!!
La pasé tan lindo y disfruté tanto que me dieron ganas de contarles el día.
Espero que a su manera hayan disfrutado la tristeza de un domingo nublado!!!
Comí unos 4 sándwiches de paleta y queso con mayonesa mientras escuchaba la radio en la cocina. Terminé de comer y me serví un vaso de chocolatada Cindor que había comprado a principios de la semana. Trascendí con otro vaso y lo llevé a la compu. Jugué un random map al Age of Empires (cuanto hacía que no jugaba!!!), lo gané y saqué el juego.
Sabina se apareció en forma de mp3 y me alcanzaba unos mates mientras yo leía Demian de Hermann Hesse. Se fue Sabina y llegó Floyd, depués Doors, los piojos le siguieron, Janes Joplin, Creedence, y ya no me acuerdo, pero fueron muchos más.
Justo terminé el libro (lo aconsejo) cuando la luz de la ventana empezaba a mesquinar la claridad. Recuerdo que estaba triste por el final de la historia.
Tomé asiento nuevamente en frente de la compu y me puse a escribir. No resultó nada bueno, 1 cuento y 2 poemas poco merecedores de un domingo en soledad.
Fui al super a comprar algo para comer. Me quedaban 8 mangos y unas chirolitas para el domingo y para hoy. Gasté $ 3,70 en salchichas y pan para panchos (no había pan común), $ 1,50 para una tarjeta de colectivo (pensando en un futuro no muy lejano) y $ 1,70 más en un atado de cigarrillos de 10.
Hoy, ahora, no tengo un mango partido al medio. Espero cobrar mañana, de lo contrario me voy a desmayar del hambre.
Llegué nuevamente a casa después de caminar en compañía del frío y la lluvia. Comí 3 salchichas y dejo otras tres en la heladera (pensando en un futuro no muy lejano, pensando en mi bienestar físico). La antena del televisor no andaba, mejor, tenía más tiempo para seguir disfrutando.
Puse música, y agarré Rayuela de Cortazar. Es un libro que había empezado, me gustó cuando empecé a leerlo pero lo dejé a la mitad, todavía no me explico porque. Sin pensar mucho creo que estaba en un momento de mi vida en que sentía envidia de los sentimientos del personaje a la Maga, pero no importa. Empecé el libro nuevamente hasta que me quedé dormido en la cama que tengo en el living.
Esta mañana me despierta el despertador del teléfono, tenía el libro al lado de mi cabeza.
Me levanté, me duché y vine para el laburo. Que frío!!!
La pasé tan lindo y disfruté tanto que me dieron ganas de contarles el día.
Espero que a su manera hayan disfrutado la tristeza de un domingo nublado!!!



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