La historia de este reloj de pared es muy extraña.
Trajimos este reloj a Rosario funcionando desde nuestro pueblo.
Nosotros (yo y el chico que vive con migo) después de un año de convivencia veíamos que ese reloj era distinto a todos los que se podían conseguir.
- ¿Cómo mierda sigue andando? – Nos preguntábamos sin llegar a una respuesta lógica.
Todas las teorías que formulábamos sobre la increíble aguja que nunca dejaba de moverse, o la pila que nunca se terminaba, concluían en que nuestro reloj de pared tenía algún poder sobrenatural que le daba vida eterna.
Fue un poco el miedo que teníamos de interferir con el magnífico poder del reloj, de violar su tranquilidad y estropear la magia que poseía... que decidimos no tocarlo nunca más, no limpiarlo, no moverlo, no nada. Dejarlo que esté, que viva el tiempo que quiera sin ser sacado de su, por así decirlo, mundo ideal. Esta decisión también fue afectada por nuestro poco interés por la limpieza y el orden, pero eso es otra historia.
En momentos de perfecta estupidez y excesivo nivel alcohólico hemos llegado a crearle altares, adorándolo como un dios, inmortal y mágico en el tiempo.
Y así siguieron pasando los años. Pasó ese, otro más, y otro, y otro. El reloj nunca se paraba, continuamente funcionando marcando siempre la hora justa, nunca se atrasó o adelantó ni un minuto.
Cuando contábamos la increíble historia del reloj a nuestras visitas, se maravillaban, se sorprendían. No solo por la historia del reloj inmortal, también por la mugre que tenía.
En nuestras charlas sobre el tema, creemos recordar que su color original era blanco, pero a tanto tiempo la memoria puede fallar. En la actualidad logró un perfecto camuflaje con en entorno, llegando a un color amarillo opaco en la parte inferior, para pasar con un degradé perfecto a un marrón oscuro en la parte superior, adquiriendo en esa zona un relieve que es envidia de cualquier montaña, logrado por la acumulación del polvo galáctico que siempre está navegando por nuestra casa sin caer nunca al piso.
Y esa es la magnífica historia de nuestro reloj mágico, que después de 5 años de exacta y perfecta compañía, funcionó sin nunca haberle tenido que cambiar la pila.
Ayer empezó a tener síntomas de impuntualidad, hoy antes de irme del departamento observé unas 10 horas de atraso
Se nos caían las lágrimas cuando reflexionábamos sobre el futuro del objeto mágico, pero con mi amigo decidimos dejarlo ahí, sin tocarlo, sin moverlo, sin querer resucitarlo con unas pilas nuevas.
Creemos que su trabajo ya terminó, vivió lo suficiente, mucho más que cualquier otro reloj ordinario.
Nuestro reloj mágico se merece un eterno descanso.
Suerte Reloj, gracias por el tiempo que nos diste!!!
Trajimos este reloj a Rosario funcionando desde nuestro pueblo.
Nosotros (yo y el chico que vive con migo) después de un año de convivencia veíamos que ese reloj era distinto a todos los que se podían conseguir.
- ¿Cómo mierda sigue andando? – Nos preguntábamos sin llegar a una respuesta lógica.
Todas las teorías que formulábamos sobre la increíble aguja que nunca dejaba de moverse, o la pila que nunca se terminaba, concluían en que nuestro reloj de pared tenía algún poder sobrenatural que le daba vida eterna.
Fue un poco el miedo que teníamos de interferir con el magnífico poder del reloj, de violar su tranquilidad y estropear la magia que poseía... que decidimos no tocarlo nunca más, no limpiarlo, no moverlo, no nada. Dejarlo que esté, que viva el tiempo que quiera sin ser sacado de su, por así decirlo, mundo ideal. Esta decisión también fue afectada por nuestro poco interés por la limpieza y el orden, pero eso es otra historia.
En momentos de perfecta estupidez y excesivo nivel alcohólico hemos llegado a crearle altares, adorándolo como un dios, inmortal y mágico en el tiempo.
Y así siguieron pasando los años. Pasó ese, otro más, y otro, y otro. El reloj nunca se paraba, continuamente funcionando marcando siempre la hora justa, nunca se atrasó o adelantó ni un minuto.
Cuando contábamos la increíble historia del reloj a nuestras visitas, se maravillaban, se sorprendían. No solo por la historia del reloj inmortal, también por la mugre que tenía.
En nuestras charlas sobre el tema, creemos recordar que su color original era blanco, pero a tanto tiempo la memoria puede fallar. En la actualidad logró un perfecto camuflaje con en entorno, llegando a un color amarillo opaco en la parte inferior, para pasar con un degradé perfecto a un marrón oscuro en la parte superior, adquiriendo en esa zona un relieve que es envidia de cualquier montaña, logrado por la acumulación del polvo galáctico que siempre está navegando por nuestra casa sin caer nunca al piso.
Y esa es la magnífica historia de nuestro reloj mágico, que después de 5 años de exacta y perfecta compañía, funcionó sin nunca haberle tenido que cambiar la pila.
Ayer empezó a tener síntomas de impuntualidad, hoy antes de irme del departamento observé unas 10 horas de atraso

Se nos caían las lágrimas cuando reflexionábamos sobre el futuro del objeto mágico, pero con mi amigo decidimos dejarlo ahí, sin tocarlo, sin moverlo, sin querer resucitarlo con unas pilas nuevas.
Creemos que su trabajo ya terminó, vivió lo suficiente, mucho más que cualquier otro reloj ordinario.
Nuestro reloj mágico se merece un eterno descanso.
Suerte Reloj, gracias por el tiempo que nos diste!!!



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