Erá una cálida tarde de primavera en Labiosia. Una solitaria ladilla caminaba tranquila por el frondoso paraje. Usaba una faka para abrirse paso por entre medio de la espesa formación de la zona. La oscuridad predominaba. De pronto, un terremoto. Luz de día. La ladilla no tuvo tiempo de reacción, y fue violentamente arrastrada. Un estremecedor ruido inundaba la zona. A los 5 minutos, la rubia parecía disfrutarlo ¿Quién diría que lograr que algo pase de violación a sexo sadomasoquista consensuado era tan fácil? El cadáver de la ladilla allí yacía. El esperma, nadaba en busca de un óvulo. Lo que no sabía que que yo le había chupado los óvulos con una aspiradora antes de empezar, en una paradoja en la cuál eso no era una violación, si no una noche de pasión necrofílica. En fin, c'est la vie.
Firma: Nicolas Verdi.
Atte. ENTel®
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