te devuelvo el negativo.con uno positivo. y te digo algo: no soy ningún PELOTUDO, puedo tener mis falencias educativas, pero poseo lo que sé, que es parte de lo que soy, tanto como lo que no sé, eso me hace ser un individuo íntegro
diálogo de una tripulación de barco y sus pasajeros. naúfragos atrapados en una isla:
-Venzamos nuestros miedos y unámonos en santa
devoción a los principios que tanto defendieron durante siglos nuestras almas hermanas, o podemos elegir ser paganos y aprender a vivir con el miedo incierto e ir al infierno, el que primero elija, seguro marcará con su ejemplo.
El cojo respondió en voz alta: -yo no temo al temor, solo exijo de la vida placer banal sin compromiso, elijo ser mi propio dios, elijo la elección del insurrecto, pues mi devoción es para un río nada más que una gota de agua en medio de la lluvia. La eternidad no es más que una promesa que se le hace al poseedor de una vida miserable, para que éste se consuele con fantasías inexistentes de goze postumo. Ninfas, sirenas, hadas, y hasta la misma diosa venus no poseen un lugar en el supuesto paraíso por culpa de su hermosa paganidad.
- Bueno esta elección se explica por tu envidia hacia el hombre sano de mente, tu falta de bondad, y tu terquedad ya conocida por todos..
-no, mi amigo pseudocelestial. la envidia es lo tuyo, mientras yo voy a disfrutar las orgías vos vas a mirar horrorizado por no poder participar, y uds pueden hacer también lo que quieran, pero los que realmente deseen ser libres, no se encadenen a algo tan ridículo como las creencias de este hijo engendro de tersites.
Se separa el grupo, algunos siguen al cojo, otros al reverendo. La tierra que han de morder al momento del gran viaje será la misma para todos, por lo que la única conclusión es que esta discución ha sido una pérdida de tiempo que podría haber sido utilizado en cosas más valiosas. Hay discuciones que no se pueden anclar en aguas intermedias y deben ser dos barcos los que lleven a todos hacia el mismo destino.
diálogo de una tripulación de barco y sus pasajeros. naúfragos atrapados en una isla:
-Venzamos nuestros miedos y unámonos en santa
devoción a los principios que tanto defendieron durante siglos nuestras almas hermanas, o podemos elegir ser paganos y aprender a vivir con el miedo incierto e ir al infierno, el que primero elija, seguro marcará con su ejemplo.
El cojo respondió en voz alta: -yo no temo al temor, solo exijo de la vida placer banal sin compromiso, elijo ser mi propio dios, elijo la elección del insurrecto, pues mi devoción es para un río nada más que una gota de agua en medio de la lluvia. La eternidad no es más que una promesa que se le hace al poseedor de una vida miserable, para que éste se consuele con fantasías inexistentes de goze postumo. Ninfas, sirenas, hadas, y hasta la misma diosa venus no poseen un lugar en el supuesto paraíso por culpa de su hermosa paganidad.
- Bueno esta elección se explica por tu envidia hacia el hombre sano de mente, tu falta de bondad, y tu terquedad ya conocida por todos..
-no, mi amigo pseudocelestial. la envidia es lo tuyo, mientras yo voy a disfrutar las orgías vos vas a mirar horrorizado por no poder participar, y uds pueden hacer también lo que quieran, pero los que realmente deseen ser libres, no se encadenen a algo tan ridículo como las creencias de este hijo engendro de tersites.
Se separa el grupo, algunos siguen al cojo, otros al reverendo. La tierra que han de morder al momento del gran viaje será la misma para todos, por lo que la única conclusión es que esta discución ha sido una pérdida de tiempo que podría haber sido utilizado en cosas más valiosas. Hay discuciones que no se pueden anclar en aguas intermedias y deben ser dos barcos los que lleven a todos hacia el mismo destino.

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