Un vacío difícil de llenar

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  • trollface
    Pelotudo
    • 26-08-2004
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    #1

    Un vacío difícil de llenar

    PERSONAJE: A DIEZ AÑOS DE LA MUERTE DE TATO BORES

    Un vacío difícil de llenar


    Su hija, su nieto y sus compañeros lo recuerdan destacando la huella que marcó en los medios, de la mano de su fina ironía para el humor político. Retrato de un hombre que hablaba solo y lo escuchaban todos.


    Silvina Lamazares.
    slamazares@clarin.com

    Cuando una ausencia se hace notar, lo que se agiganta es la presencia. La presencia que fue y que ya no es. Y en ese no será, también, se resignifica el paso de un hombre que dejó huella con su andar sobre patines, con su decir sin complacencia, con su estilete de la fina ironía bien afilado. Siempre se supo quién fue Tato Bores. Pero a 10 años de su muerte, su figura se redimensiona. No sólo por lo que desgranó durante cuatro décadas de oficio, sino porque desde el 11 de enero del 96 quedó un espacio (casi) imposible de llenar. Su espacio. El que moldeó a fuerza de una implacable claridad capaz de atravesar el humo de su habano y de unas cuantas tinieblas nacionales.
    Dueño de un espíritu crítico valiente y categórico, Mauricio Borensztein no pudo ganarle la batalla final a un cáncer que lo hizo entrar de prepo en el pasado, aunque casi 300 tapes —algo así como el 10 por ciento del material que logró salvarse de incendios y robos— insistan en hacerle un jaque al tiempo. Y uno, entonces, lo ve, lo escucha y no sólo parece que fue ayer. Podría ser mañana: sus monólogos despliegan una actualidad que, más allá de asombrar, reconforta. Reconforta saber que el talento no tiene fecha de vencimiento.
    Y ahí nomás uno cae en la tentación de imaginar qué festival se hubiera hecho el autodenominado Actor cómico de la nación con la huída de Fernando de la Rúa, o la semana de múltiples presidentes, o el casamiento de Carlos Menem y Cecilia Bolocco. O su homenaje, seguramente, al cacerolazo. Siempre supo qué tela cortar para hacer de su incomparable humor político un estilo en la tele. Y en la vida.
    Nacido el 27 de abril de 1927, debutó en la pantalla chica 30 años después, en Caras y caretas (Canal 7). Desde ahí, con alguna letra propia y mucha pluma ajena elegida —como la de Aldo Cammarota, Landrú o Juan Carlos Mesa— fue puliendo el género del monólogo, al que acompañó desde la estampa con su frac, su habano, sus anteojos de marco grueso, su peluca y su ritmo inigualable. Una usina de la continuidad y la coherencia.
    Con el correr de los años, fue alternando guionistas de distintas generaciones, con los que lograba aggiornarse sin torcer el camino inicial. "Cada vez que alguien lo llamaba enojado por lo que había dicho en cámara, no nos transmitía ese miedo. Se la bancaba solo. Y no nos condicionaba. Y se dejaba llevar por todo lo que le sugeríamos. No era para nada sober bio", reconoce Pedro Saborido, que integra la lista de autores suyos junto a Santiago Varela, Jorge Guinzburg o Jorge Schusseim.
    En el 61, estrenó Tato, siempre en domingo, por el 9, con lo que inició una especie de saga que logró instalarse, a pesar de algunas prohibiciones, en Canal 13 y Telefé. Entre sus títulos más recordados se destacan Dígale sí a Tato, Tato de América, Good show o Telecómicos. A caballito de su espacio unipersonal, se articulaban entrevistas y sketches que lo llevaron a compartir pantalla con Federico Peralta Ramos, Raúl Ricutti, Jorge Sassi y Roberto Carnaghi. Alberto Olmedo fue otro de sus inolvidables compañeros de ruta, como clásico invitado suyo y como partenaire en buena parte de las 16 películas en las que trabajó.
    Casado con Berta y padre de Alejandro, Sebastián y Marina, quiso que sus hijos produjeran sus últimos años de trabajo. Y los tres le dieron forma, también, a La Argentina de Tato, el ciclo del 99 (iba por Canal 13) que a lo largo de seis especiales reprodujo sus mejores momentos.
    Ganador de dos premios Konex (1981 y 1991), Tato también transitó por la radio y por el teatro, pero la mayor impronta la dejó en la televisión, creando, sin duda alguno, el más "clásico de los domingos". Ni Boca ni River. Tato, el plato fuerte para terminar —o empezar, depende— la semana con una voz amiga del otro lado. O de este lado, mejor aún.
    Una voz que no mentía cuando, por ejemplo, cada semana, con "cara de Tato", decía frente a cámaras Vivir se puede, pero no te dejan. Y hoy, justamente hoy, su frase emblemática, se las ingenia para hacerse oír.
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    • 26-08-2004
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    #2
    PERSONAJE: BREVES

    Opiniones

    "Siempre hay algo de él a mi alrededor"


    Para mí fue ayer. Pienso, repaso y me parece mentira que ya hayan pasado 10 años desde que se fue mi viejo. En este tiempo me pasó de todo y él no está. Y a cada rato me pregunto qué hubiera dicho él de tal cosa o qué pensaría o cómo sería como abuelo de Malena. Tengo una hija de seis años que él no pudo conocer... Diez años es mucho tiempo para una ausencia tan fuerte. Claro que uno se termina acostumbrando aunque no quiera. Ya entendí que no está, pero lo necesito. El Año Nuevo lo festejamos en mi casa, éramos un montón, había mucha felicidad, pero inevitablemente su recuerdo me vuelve y lo extraño. Lo extraño con alegría. Y lo tengo presente, con humor, hasta en las cosas más cotidianas. Por ejemplo, él odiaba las moscas y cuando se metía una en la casa él gritaba ¡una mosca! y a mí eso no me gustaba nada. Pero ahora los chicos dejan la puerta abierta y entran moscas y mosquitos y yo me descubro gritando como él. Y me río, me acuerdo de su grito y me río. También hay gente que dice que tengo mucho de él cuando escribo. Son cosas que uno no sabe que lleva adentro: todo se hereda y uno repite lo bueno y malo. Y esa certeza me acompaña todos los días. Yo ya no veo sus tapes, pero lo tengo en fotos, siempre hay algo de él a mi alrededor. Creo que tanto mis hermanos como yo llevamos su sello en todo lo que hacemos. A mí me encantaría no tener que contar cómo es vivir sin mi papá. No por no contarlo, sino como señal de que no se haya ido nunca.



    Marina Borensztein

    La hija menor de Tato Bores



    "Fue el tipo que más me hizo reír"

    A Tato le debo muchas cosas. El honor que me hizo al convocarme para ser su autor, la alternativa que me dio para actuar mi primer personaje en sus programas, y de modo muy especial su decisión de aceptarme como amigo. Compartimos muchas horas de trabajo y otras tantas de reuniones sin maquillaje, saboreando la pulpeta en la casona de Roque, o los tallarines con albahaca que preparaba Berta. En su escritorio, donde siempre ardía una velita frente al retrato de su padre, Tato me esperaba unas veces risueño, otras chinchudo. Me decía gordo, sos una anguila, hace una hora que estoy tratando de agarrarte y te me escapás. Estoy desesperado, leé el monólogo que me ha mandado Aldo (Cammarota) de Estados Unidos!. A medida que yo iba leyendo él paseaba y me miraba, se sentaba, se paraba, espiaba por la ventana. De pronto se volvía y preguntaba de qué te reís? "Del monólogo... es buenísimo..." Tato levantaba el tono: A ver, leélo en voz alta. Yo se lo leía y a poco de oírlo sonreía y me decía ¿Es bueno, no?

    Precisaba de un interlocutor, de un primer público para asegurarse que su discurso era el mejor. Era ansioso como yo. Pero cuando aflojaban los berrinches se convertía en uno de los seres más tiernos. Podría decir sin menoscabo de ningún otro querido colega que fue el tipo que más me hizo reír. Hasta cuando estaba enojado porque lo había hecho vestir de mosca para un musical. Era un maestro. Era un profesor. Era nada menos que mi inolvidable amigo Tato Bores.


    Juan Carlos Mesa

    Fue su guionista entre 1979 y 1983



    "Tato Bores fue sinónimo de trabajo profesional. El resultado de lo que hacía era gracioso, pero el proceso de creación resultaba muy serio y exigente. ¿Qué es lo que más extraño de él? La calidad de la burla y un humor sobre la realidad argentina que, más de una vez, sacó a la gente de la angustia. Creo que su gran poder estaba en su velocidad y ritmo, además del talento creador. Tato fue, junto a otros como Luis Sandrini, un padre artístico de buenos artistas que hoy están en escena. Por ejemplo, la potencia de (Enrique) Pinti se debe en gran medida a una historia de la comicidad marcada a fuego por Tato".



    Norman Briski
    El actor trabajó con Tato en varios ciclo de TV y en la película "Disputas en la cama".





    "Es muy difícil que aparezca en la televisión argentina de hoy un personaje como Tato. El más cercano a su estilo es Roberto Pettinato, pero debe elaborar más los guiones. Con esto quiero decir que, a 10 años de la muerte de Tato, hay un vacío creativo en la televisión. Por ese motivo, me siento muy orgulloso de lo que hicimos juntos porque reflejamos —con humor e información precisa— un momento crítico de la política argentina. En cada trabajo, intentamos ejercer una defensa al sistema democrático y una crítica a la corrupción y al autoritarismo. Y creo que lo logramos".



    Santiago Varela

    Fue guionista de sus programas de televisión, entre 1988 y 1993.




    "No voy a ser original porque 9 de cada 10 van a decir lo mismo: es un referente, un nombre imprescindible en nuestro humor político. Pasó por una época difícil de la Argentina. Mi estilo, en cambio, floreció cuando había más libertad. Pero cuando él empezó en la tele había censuras y sin embargo logró un humor ácido y directo pero no ofensivo. Eso le permitió la convivencia con los sectores políticos. Alguna vez me pidió que escribiera para él, pero por mi falta de tiempo no pudo ser. Después, surgió una amistad con asados de por medio. Es una suerte que lo suyo haya quedado documentado".



    Enrique Pinti
    El actor cómico fue varias veces como invitado a sus programas de TV.




    "Cuando yo hacía (el personaje de) La colada en Fax, un día me metí en su estudio para hacer una nota. El invitado era Carlos Menem. Todos me hacían señas para que me fuera, pero prendí la cámara y me largué. Cuando terminé, Tato me sonrió como un ángel y aplaudió para romper el hielo. No era de adular, aunque sí tremendamente generoso. Recuerdo que a veces grabábamos en medio de la nada y él mantenía siempre el buen humor. Se bancaba todo. Su ausencia representa un agujero negro. De sólo pensar lo que serían hoy los domingos con Tato me doy cuenta de todo lo que perdimos".


    Alejandra Majluf
    Trabajaron juntos en el progama "Tato de América", en 1992.

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    • trollface
      Pelotudo
      • 26-08-2004
      • 9068

      #3
      PERSONAJE

      Sus monólogos

      Algunos fragmentos:



      "¡Lo que no queda muy bien claro es si la mishiadura trajo a los Ministros de Economía o si los Ministros de Economía trajeron la mishiadura! Lo que pasa es que hace 30 años que tenemos las dos cosas. Por aquellos años, Don Alvaro Alsogaray se mandó la famosa frase Hay que pasar el invierno. Y pasaron y pasaron los inviernos, y las primaveras aparecieron y aparecieron... lo único que no apareció fue la guita."



      "La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores. ¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50% en negro y el otro 50% también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto. ¡Falso!, dijeron los de la DGI, mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron la guita. ¡Pero, por favor...!, dijo un empresario de la patria contratista, mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera. ¡Calumnias!, dijo un banquero, mientras depositaba a su madre a 7 días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral".



      (En el 87) "Algún radical dijo que no es bueno que ese de peluca hable mucho en un año electoral. Y ese año no me dejaron hablar nada".



      "(Un periodista) me regaló un preservativo con un cartelito que decía: Para la calentura use esto y para el cuarto oscuro use la neurona. No haga al revés««1".



      "(Me dijo Eduardo Duhalde que) es preferible pelearse contra todos los partidos políticos juntos que pelear una interna. Es de miedo. Por supuesto, le dije: no es lo mismo pelearse con el vecino por encima del ligustro que prender el ventilador en casa y entrar a desparramar por todas partes".



      Fuente:
      Clarin - Un vacío difícil de llenar
      Clarin - Opiniones
      Clarin - Monologos de Tato
      Editado por última vez por trollface; 11-01-2006, 10:25 AM.

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      • Haushinka
        Intermitente
        • 16-08-2003
        • 15097

        #4
        Tato

        Lo extraño jhj
        posta, sniff.

        ♪♫La jueza barubudubudía es lo más grande que hay♪♫
        era así?
        Outside of a dog, a book is a man's best friend. Inside of a dog, it's too dark to read

        La ficción nos mata, pero la realidad nunca estuvo viva

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        • trollface
          Pelotudo
          • 26-08-2004
          • 9068

          #5
          creo que te sobró un bu pero era así se

          jauajuajaj ahi mismo lo dice, la festichola que se hubiera hecho con De La Rua, con Duhalde, con el intento de Mendez de volver al gobierno.... Tato!!! snif.....

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          • MoaLaiSkirulais
            ^^(V)^^
            • 08-07-2003
            • 23268

            #6
            no existe...


            btw buena la info

            Comentario

            • jotabin
              un nene
              • 15-04-2003
              • 20427

              #7
              snif...
              Qué gran ser, lástima que no fue "de mi época". Era muy chiquito cuando se murió, pero por las pocas cosas que vi de él me parecieron increíbles.
              viva la résistance !

              Comentario

              • Haushinka
                Intermitente
                • 16-08-2003
                • 15097

                #8
                [...]
                Una parte del programa que sería emitido el 17 de mayo de 1992 no fue publicada por censura previa. La jueza María Romilda Servini de Cubría había presentado una demanda contra la emisión en la que el arqueólogo Helmut Strasse (otro personaje de Borezstein) se preguntaba en el año 2492 sobre los rastros de Argentina, un país desaparecido 500 años antes. Mientras se mostraba un escudo con la imagen de Servini de Cubría, el locutor Ernesto Fritz decía: “¿Mito, leyenda o realidad?”. Luego Strasse infirió el valor del dinero en Argentina: concluyó que 60 pesos habrían sido una fortuna, pues ésa había sido la sanción que la jueza había recibido de la Corte Suprema por mal desempeño en el caso Yomagate.
                No sólo la Justicia rechazó el pedido la funcionaria, sino que una multitud de estrellas del espectáculo argentino, se congregaron en el programa de Tato y cantaron “La jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay”, en uno de los episodios más conocidos de la televisión local.

                [...]

                Fuente
                Outside of a dog, a book is a man's best friend. Inside of a dog, it's too dark to read

                La ficción nos mata, pero la realidad nunca estuvo viva

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                • trollface
                  Pelotudo
                  • 26-08-2004
                  • 9068

                  #9
                  Ah, entonces no te sobró nada.
                  Claro, yo recordaba algo así pero creía que sobraba, nose, jauajj y lo dicen en vez de la Servini de Cubría, Baru Buru Budía qué maestro!!!! snif...

                  Comentario

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