Los Simpsons son cualquierísima, perdieron hace ya rato la magia de los chistes inteligentes. Ahora es todo directo, como aquella vedette que se destangó y gritó al aire que se pintó el cabello y se vistió de reina. Murió la familiaridad, para convertirse en un triste y absurdo dibujito animado sin sentido.
Futurama fué lo que los Simpsons perdieron de a poco. Futurama es otra cosa, emarcada en otra historia pero aún conservando esa mágica inocencia graciosa que le da Groening a sus creaciones.
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