Hay aquí dos cosas distintas en juego que solo interesadamente se pueden confundir.
UNA COSA es aceptar o tolerar las diferencias que plantean las uniones homosexuales y en mérito a mantener la paz social, darle a esas relaciones, un adecuado marco legal que asegure los derechos de sus integrantes, cosa que la unión civil logra satisfactoriamente.
Y OTRA MUY DISTINTA, es concederle a esa minoría, que la Nación deba modificar en su exclusivo beneficio, leyes fundacionales, que han sido aceptadas y consentidas por la gran mayoría de la sociedad, menos aún cancelar o modificar la esencia de un instituto, el matrimonio, que es la característica propia de la celula fundacional de la sociedad.
Si esa pretensión fuera aceptada, implicaría DISCRIMINAR a la mayoría en el beneficio ilegítimo de una minoría, violando además un principio elemental de coherencia y razonabilidad, que indica que quienes plantean una conducta social diferente a la mayoría, asuman ELLOS la carga y responsabilidad de integrarse y adaptarse a la Sociedad en la que conviven.
Pretender, imaginar, el proceso inverso, es irreal, carece de lógica, sentido común y consiste en una fuente de injusticia y violencia social.
En última instancia, la sociedad no debería verse arrastrada a innovaciones pseudomodernistas o progres, más bien que sean los homosexuales los que demuestren en su propio territorio(Madagascar, Fiorito, etc.) con sus propias leyes y su propio gobierno, que esa forma de vida es superior a la que tenemos en la actualidad, y entonces sí vengan en 100 años y demuestren, que ese modelo de sociedad es mejor, ahí lo pensamos, pero hasta entonces, sométanse a las leyes y déjense de joder.
UNA COSA es aceptar o tolerar las diferencias que plantean las uniones homosexuales y en mérito a mantener la paz social, darle a esas relaciones, un adecuado marco legal que asegure los derechos de sus integrantes, cosa que la unión civil logra satisfactoriamente.
Y OTRA MUY DISTINTA, es concederle a esa minoría, que la Nación deba modificar en su exclusivo beneficio, leyes fundacionales, que han sido aceptadas y consentidas por la gran mayoría de la sociedad, menos aún cancelar o modificar la esencia de un instituto, el matrimonio, que es la característica propia de la celula fundacional de la sociedad.
Si esa pretensión fuera aceptada, implicaría DISCRIMINAR a la mayoría en el beneficio ilegítimo de una minoría, violando además un principio elemental de coherencia y razonabilidad, que indica que quienes plantean una conducta social diferente a la mayoría, asuman ELLOS la carga y responsabilidad de integrarse y adaptarse a la Sociedad en la que conviven.
Pretender, imaginar, el proceso inverso, es irreal, carece de lógica, sentido común y consiste en una fuente de injusticia y violencia social.
En última instancia, la sociedad no debería verse arrastrada a innovaciones pseudomodernistas o progres, más bien que sean los homosexuales los que demuestren en su propio territorio(Madagascar, Fiorito, etc.) con sus propias leyes y su propio gobierno, que esa forma de vida es superior a la que tenemos en la actualidad, y entonces sí vengan en 100 años y demuestren, que ese modelo de sociedad es mejor, ahí lo pensamos, pero hasta entonces, sométanse a las leyes y déjense de joder.



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