Alerta en Francia por una amenaza terrorista
Un misterioso grupo afirmó que hará estallar bombas en la red ferroviaria si el Estado no le entrega cuatro millones de dólares y un millón de euros.
Los servicios franceses de seguridad están en máxima alerta ante la amenaza del misterioso grupo AZF de hacer estallar diez bombas en la red ferroviaria si el Estado no le entrega cuatro millones de dólares y un millón de euros.
El director de la Policía, Michel Gaudin, afirmó que el Gobierno considera "seria" la amenaza y excluyó la pista de una posible vinculación con algún grupo integrista islámico: "no es nuestra hipótesis de trabajo en este momento".
Por su parte, el Ministerio del Interior confirmó que AZF, que se presenta como "un grupo de presión de carácter terrorista", le envió al gobierno varias cartas en las que reclama dinero a cambio de "la neutralización de las bombas que habría colocado, en particular en vías de ferrocarril".
En un intento por demostrar la seriedad de la extorisón, el grupo colocó el pasado día 21 un artefacto explosivo en las vías que unen París y Toulouse, cerca de Limoges (centro del país), que fue localizado por la policía y pudo desactivarlo.
El artefacto colocado en la vía del tren en Folles, a unos 30 kilómetros al norte de Limoges, resultó ser "peligroso", indicó el Ministerio del Interior. Fuentes de la investigación detallaron que la bomba, de unos 2,5 kilogramos, compuesta de nitrato y fuel, estaba equipada con un temporizador y un detonador sofisticado.
La primera carta de AZF llegó a mediados de diciembre a la Presidencia de la República y al Ministerio del Interior. En sus mensajes, el grupo dice que la economía está "descarriada", los políticos "más preocupados por sí mismos que por el Estado", hay un sistema de enseñanza "mediocre" y la prensa "cómplice".
En las dos primeras cartas, el grupo AZF anuncia su existencia y afirma que es capaz de hacer el "chantaje más maquiavélico". En la tercera, el 13 de febrero, dice que ha colocado bombas en la red ferroviaria y reclama cuatro millones de euros, una exigencia que posteriormente, en una llamada telefónica de una mujer a la policía pasa a ser de cuatro millones de dólares y un millón de euros.
Un misterioso grupo afirmó que hará estallar bombas en la red ferroviaria si el Estado no le entrega cuatro millones de dólares y un millón de euros.
Los servicios franceses de seguridad están en máxima alerta ante la amenaza del misterioso grupo AZF de hacer estallar diez bombas en la red ferroviaria si el Estado no le entrega cuatro millones de dólares y un millón de euros.
El director de la Policía, Michel Gaudin, afirmó que el Gobierno considera "seria" la amenaza y excluyó la pista de una posible vinculación con algún grupo integrista islámico: "no es nuestra hipótesis de trabajo en este momento".
Por su parte, el Ministerio del Interior confirmó que AZF, que se presenta como "un grupo de presión de carácter terrorista", le envió al gobierno varias cartas en las que reclama dinero a cambio de "la neutralización de las bombas que habría colocado, en particular en vías de ferrocarril".
En un intento por demostrar la seriedad de la extorisón, el grupo colocó el pasado día 21 un artefacto explosivo en las vías que unen París y Toulouse, cerca de Limoges (centro del país), que fue localizado por la policía y pudo desactivarlo.
El artefacto colocado en la vía del tren en Folles, a unos 30 kilómetros al norte de Limoges, resultó ser "peligroso", indicó el Ministerio del Interior. Fuentes de la investigación detallaron que la bomba, de unos 2,5 kilogramos, compuesta de nitrato y fuel, estaba equipada con un temporizador y un detonador sofisticado.
La primera carta de AZF llegó a mediados de diciembre a la Presidencia de la República y al Ministerio del Interior. En sus mensajes, el grupo dice que la economía está "descarriada", los políticos "más preocupados por sí mismos que por el Estado", hay un sistema de enseñanza "mediocre" y la prensa "cómplice".
En las dos primeras cartas, el grupo AZF anuncia su existencia y afirma que es capaz de hacer el "chantaje más maquiavélico". En la tercera, el 13 de febrero, dice que ha colocado bombas en la red ferroviaria y reclama cuatro millones de euros, una exigencia que posteriormente, en una llamada telefónica de una mujer a la policía pasa a ser de cuatro millones de dólares y un millón de euros.

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