GRAVE SITUACION SOCIAL: RELEVAMIENTO DEL MINISTERIO DE DESARROLLO HUMANO DE LA PROVINCIA
No trabaja ni estudia 1 de cada 5 adolescentes bonaerenses
Son 380 mil jóvenes de entre 14 y 21 años. Hay 12 mil que ni siquiera saben leer ni escribir. Según los especialistas, estos chicos creen que la educación les insume dinero que no tienen y no les aporta nada.
Sin libros, sin trabajo, sin proyecto. Sólo la marginación social como destino de vida. Uno de cada cinco adolescentes de la provincia de Buenos Aires no va a la escuela ni registra actividad laboral. Son 380 mil jóvenes de entre 14 y 21 años. Representan al 20 por ciento de ese segmento demográfico e inquietan las conciencias de los adultos.
¿Cómo escapar a la resignación en el período que deberían alimentar esperanzas? Algunos ni siquiera se lo plantean. Su preocupación es la supervivencia. Según el Ministerio de Desarrollo Humano, la mitad de los 2 millones de jóvenes está bajo la línea de pobreza (el 38 por ciento es indigente). Doce mil no saben leer ni escribir. Son analfabetos estructurales. Para ellos, la posibilidad de subir en la escala social como garantía del esfuerzo (a través del estudio y el trabajo) parece quebrada.
¿Cuál es la responsabilidad del Estado para revertir esta tendencia inquietante?, preguntó Clarín al ministro Juan Pablo Cafiero. Su respuesta: "A partir del diagnóstico tenemos que avanzar con herramientas que permitan la inclusión social de las franjas con mayor vulnerabilidad. Eso se logra con recursos. Sabemos que la incorporación no es directa porque no están las condiciones de empleo. Pero los programas sociales articulados con la Dirección General de Escuelas u otras carteras provinciales aportan principio de soluciones".
Según el funcionario, las "ofertas" asistenciales no deben formularse con "sentido paternalista". "Deben respetarse criterios de autonomía para que el joven encuentre su proyecto de vida". La estadística no ayuda. Revela la precariedad social de un país que hasta hace cuatro décadas tenía una composición menos vertical: el ingreso salarial más alto superaba 12 veces al sueldo más bajo. Ahora se triplicó la brecha. No obstante, este esquema regresivo resulta menos preocupante comparado con otro dato: el 20 por ciento de la población activa (incluyendo a los jefes y jefas de hogares) no tiene trabajo y el 16 por ciento no trabaja más de 36 horas semanales.
El relevamiento muestra otra señal de alerta: hay 10.584 menores alojados en institutos o establecimientos tutelados; el 81 por ciento están por causas asistenciales y el 18 con causas penales. El mapeo se completa con una búsqueda de evasión, muchas veces fatal. La Secretaría de Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense determinó que el 72 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 21 años consume alcohol y tabaco. El 8,8 por ciento consume drogas ilícitas. Además, el ministro de Seguridad, León Carlos Arslanián, acaba de afirmar que la provincia "está llena de quioscos que venden droga".
Marginación y consumo de estupefacientes es un amasijo con riesgos profundos. Una realidad similar a la que muestra el filme brasileño "Ciudad de Dios", del director Fernando Meirelles, en el que queda reflejado el paso rápido de los pibes de la favela por el delito, la violencia y la muerte.
Por eso, el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia acaba de anunciar un programa para 20 mil becarios en situación de vulnerabilidad social (ver Financian...). La subsecretaria de Desarrollo Humano, Marisa Graham, explicó a Clarín que la estadística permite una "base objetiva" sobre la que trabajar en este segmento de jóvenes. En la provincia, por ejemplo, los programas de nutrición sólo abarcan hasta los 14 años. Y los hospitales de niños atienden hasta esa edad. Resultado: el 55 por ciento de la franja de entre 15 y 21 años no tiene ningún tipo de cobertura social o sanitaria. Las mayores carencias están instaladas en el conurbano, donde habitan 13 millones de personas y el 50 por ciento, bajo niveles de pobreza.
El embarazo adolescente también está en aumento: el 13 por ciento de las mujeres embarazadas de la provincia tiene entre 14 y 21 años. Y no es en los grandes conglomerados urbanos donde los registros se disparan. El interior de la provincia presenta los mayores indicadores: Florentino Ameghino (20 por ciento), General Pinto (23%) y San Andrés de Giles (20%).
Es una generación que intenta seguir a flote con lo poco que tiene a mano. Por ahora se conforma con vivir día a día. El futuro le resulta inasible, aunque no debería escapar de sus fantasías.
No trabaja ni estudia 1 de cada 5 adolescentes bonaerenses
Son 380 mil jóvenes de entre 14 y 21 años. Hay 12 mil que ni siquiera saben leer ni escribir. Según los especialistas, estos chicos creen que la educación les insume dinero que no tienen y no les aporta nada.
Sin libros, sin trabajo, sin proyecto. Sólo la marginación social como destino de vida. Uno de cada cinco adolescentes de la provincia de Buenos Aires no va a la escuela ni registra actividad laboral. Son 380 mil jóvenes de entre 14 y 21 años. Representan al 20 por ciento de ese segmento demográfico e inquietan las conciencias de los adultos.
¿Cómo escapar a la resignación en el período que deberían alimentar esperanzas? Algunos ni siquiera se lo plantean. Su preocupación es la supervivencia. Según el Ministerio de Desarrollo Humano, la mitad de los 2 millones de jóvenes está bajo la línea de pobreza (el 38 por ciento es indigente). Doce mil no saben leer ni escribir. Son analfabetos estructurales. Para ellos, la posibilidad de subir en la escala social como garantía del esfuerzo (a través del estudio y el trabajo) parece quebrada.
¿Cuál es la responsabilidad del Estado para revertir esta tendencia inquietante?, preguntó Clarín al ministro Juan Pablo Cafiero. Su respuesta: "A partir del diagnóstico tenemos que avanzar con herramientas que permitan la inclusión social de las franjas con mayor vulnerabilidad. Eso se logra con recursos. Sabemos que la incorporación no es directa porque no están las condiciones de empleo. Pero los programas sociales articulados con la Dirección General de Escuelas u otras carteras provinciales aportan principio de soluciones".
Según el funcionario, las "ofertas" asistenciales no deben formularse con "sentido paternalista". "Deben respetarse criterios de autonomía para que el joven encuentre su proyecto de vida". La estadística no ayuda. Revela la precariedad social de un país que hasta hace cuatro décadas tenía una composición menos vertical: el ingreso salarial más alto superaba 12 veces al sueldo más bajo. Ahora se triplicó la brecha. No obstante, este esquema regresivo resulta menos preocupante comparado con otro dato: el 20 por ciento de la población activa (incluyendo a los jefes y jefas de hogares) no tiene trabajo y el 16 por ciento no trabaja más de 36 horas semanales.
El relevamiento muestra otra señal de alerta: hay 10.584 menores alojados en institutos o establecimientos tutelados; el 81 por ciento están por causas asistenciales y el 18 con causas penales. El mapeo se completa con una búsqueda de evasión, muchas veces fatal. La Secretaría de Adicciones del Ministerio de Salud bonaerense determinó que el 72 por ciento de los jóvenes de entre 15 y 21 años consume alcohol y tabaco. El 8,8 por ciento consume drogas ilícitas. Además, el ministro de Seguridad, León Carlos Arslanián, acaba de afirmar que la provincia "está llena de quioscos que venden droga".
Marginación y consumo de estupefacientes es un amasijo con riesgos profundos. Una realidad similar a la que muestra el filme brasileño "Ciudad de Dios", del director Fernando Meirelles, en el que queda reflejado el paso rápido de los pibes de la favela por el delito, la violencia y la muerte.
Por eso, el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia acaba de anunciar un programa para 20 mil becarios en situación de vulnerabilidad social (ver Financian...). La subsecretaria de Desarrollo Humano, Marisa Graham, explicó a Clarín que la estadística permite una "base objetiva" sobre la que trabajar en este segmento de jóvenes. En la provincia, por ejemplo, los programas de nutrición sólo abarcan hasta los 14 años. Y los hospitales de niños atienden hasta esa edad. Resultado: el 55 por ciento de la franja de entre 15 y 21 años no tiene ningún tipo de cobertura social o sanitaria. Las mayores carencias están instaladas en el conurbano, donde habitan 13 millones de personas y el 50 por ciento, bajo niveles de pobreza.
El embarazo adolescente también está en aumento: el 13 por ciento de las mujeres embarazadas de la provincia tiene entre 14 y 21 años. Y no es en los grandes conglomerados urbanos donde los registros se disparan. El interior de la provincia presenta los mayores indicadores: Florentino Ameghino (20 por ciento), General Pinto (23%) y San Andrés de Giles (20%).
Es una generación que intenta seguir a flote con lo poco que tiene a mano. Por ahora se conforma con vivir día a día. El futuro le resulta inasible, aunque no debería escapar de sus fantasías.




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