From: "Jorge Garaventa" <consultorio@cpsnet.com.ar>
To: <salud@domeus.es>
Sent: Wednesday, July 28, 2004 9:14 AM
Subject: [salud] El menú de los chicos, rico en grasas dañinas- La Nación
Según una investigación local
El menú de los chicos, rico en grasas dañinas
Son los trans, que enferman el corazón y las arterias
Los alimentos consumidos habitualmente por chicos y adolescentes y, en
algunos casos, hasta los que son promocionados como opciones saludables,
contienen una importante proporción de ácidos grasos trans, sindicados como
los enemigos número uno de la salud cardiovascular. Tanto es así que la
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a fines de abril pasado
eliminarlos por completo de la dieta.
.
Un estudio encabezado por el Programa Argentino de Prevención del Infarto
(Propia), que se publica en la edición de este mes de los Archivos
Argentinos de Pediatría, analiza la presencia de estos ácidos grasos
(también llamados "fantasma", porque no se los declara en el etiquetado) en
el menú habitual de chicos y jóvenes en el país: galletitas, alfajores,
barritas de cereal, productos de copetín, comidas rápidas...
.
"Una de las grandes razones que explican el aumento de las enfermedades
cardiovasculares a partir de la niñez es la gran disponibilidad de estas
grasas en todos los alimentos a mano de la población infanto-juvenil, que
consume una dieta cargada de grasas hidrogenadas", dijo el doctor Marcelo
Tavella, investigador del Conicet y director del Propia, un programa de la
Universidad Nacional de la Plata, creado hace más de una década.
.
Si bien es cierto que las grasas saturadas, las de origen animal, están
directamente vinculadas con la colesterolemia, las investigaciones
demostraron que las grasas trans o hidrogenadas son más dañinas aún, y esto
aunque sean de origen vegetal.
.
Creadas a partir de la hidrogenación de los aceites vegetales, un proceso
que vuelve sólidas a temperatura ambiente grasas que de lo contrario serían
líquidas, son utilizadas por la industria alimentaria, que las incorporan a
sus productos para mejorar su sabor y su estabilidad en el tiempo.
.
Sorpresas en dulce y salado
.
Tavella agregó que el artículo que él y su equipo escribieron surgió de una
inquietud planteada a menudo por un número importante de pediatras,
preocupados por saber qué alimentos recomendar.
.
"Y nos encontramos por ejemplo con que los alfajores rellenos con mermeladas
de frutas -dijo el investigador- eran los que más grasas hidrogenadas
contenían, cuando suelen ser lo que se recomiendan porque se los considera
más sanos que los de dulce de leche o chocolate..." Algo similar ocurrió con
las barritas de cereal analizadas, que llegaron a tener hasta el 32,70% de
ácido elaídico (el "malo de la película") de sus grasas totales.
.
El doctor Tavella dijo que los expertos del Propia, encabezados por la
doctora Graciela Peterson junto con especialistas del Instituto de
Investigaciones Bioquímicas y de la Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad Adventista del Plata, no relevaron todas las marcas del mercado
sino algunas, elegidas al azar, que fueron comprando durante seis meses para
realizar el estudio.
.
"Nos encontramos así por casualidad con algunas sorpresas -agregó Tavella-.
Por ejemplo, las dos marcas de papas fritas que elegimos, muy conocidas,
tenían una cantidad baja de estas grasas; es que no estaban fritas, sino
hechas al horno y con aceite común, es decir, aceite líquido en lugar
hidrogenado, que es cuando el aceite líquido adquiere las deletéreas
propiedades para la salud de las arterias."
.
Sin embargo, Tavella sospecha que muchas de las más de 20 marcas de papas
fritas que existen en el mercado son muy ricas en grasas hidrogenadas, al
igual que los palitos de maíz y de queso, alimentos muy consumidos por la
gente menuda y los adolescentes. En tanto la presencia de ácido elaídico fue
importante en todas las margarinas analizadas, agregó Tavella, las mayonesas
de mayor venta en el mercado local mostraron un perfil enriquecido en ácidos
grasos poliinsaturados, beneficioso para la salud cardiovascular.
.
Otra de las sorpresas vino a cuenta de la proporción de grasas hidrogenadas
de las galletitas de agua "light" estudiadas: más del 29%. "Acá existe una
importante confusión -dijo Tavella-. Se cree que un alimento al ser diet o
light y reemplazar parte de la grasa se origen animal por aceite vegetal
hidrogenado disminuye la utilización de grasas saturadas y así la
contribución del alimento a elevar el colesterol. Pero esto es un gran
error, porque si las reemplaza por grasas hidrogenadas, son aún más dañinas
que las saturadas o de origen animal."
.
Las grasas trans se incrementan en forma paralela a la industrialización de
los alimentos. Por eso están presentes en todos los hogares, e incluso más a
menudo allí donde menos se cocina y más se come a partir de alimentos
procesados o semiprocesados (el ya clásico delivery...).
.
"Ni qué hablar de lo que ocurre en algunos restaurantes de comidas
rápidas -agregó el lipidólogo-. Allí las papas fritas vienen pre
hidrogenadas y luego a su vez se fríen en aceite vegetal hidrogenado, y esto
a pesar de que existen opciones saludables, como por ejemplo un aceite
llamado alto oleico, similar al de oliva pero mucho más económico, ideal
para frituras porque es resistente a las altas temperaturas y bueno para el
corazón."
.
Promesas para el futuro
.
"De acuerdo con un estudio de Propia, el promedio de consumo de las grasas
trans en la dieta de chicos y adolescentes de hasta 15 años -dijo el doctor
Tavella- oscila entre el 1,55 y el 2,7% de gramos por día. Es una proporción
preocupante, si se tiene en cuenta que en los EE.UU., donde los estudios son
mucho más abarcativos, el consumo es de 8 g como máximo, pero tomando en
cuenta la dieta de toda la población, en general."
.
El investigador del Propia dijo que una de las claves para cambiar la
composición de los alimentos que conforman la dieta habitual es crear
conciencia entre la población, "para que esto motive el interés de la
industria hacia los alimentos funcionales, en los que se la forma de
elaboraración se modifica, reemplazando ingredientes dañinos por otros más
sanos o agregando sustancias especialmente beneficiosas".
.
Según Tavella, las industrias alimenticias de buena parte del mundo, y
también algunas de nuestro país, están respondiendo lentamente, pero en
forma positiva a la necesidad de cambios, que junto con mejores hábitos (la
actividad física, el abandono del tabaquismo) son las llaves maestras para
lograr un cambio en el perfil epidemiológico de la salud de la población.
.
"Nuestro país no se queda atrás -dijo Tavella-. Ya se han desarrollado
variedades de galletitas, panes, pastas, huevos y hasta golosinas, como
alfajores y próximamente barritas de cereales, a las que se les quitaron
grasas trans y saturadas, y se les agregaron grasas poliinsaturadas sin
cambiar las características y el sabor de los alimentos. Además, existe un
aceite con alto contenido oleico para frituras que permite prescindir de la
hidrogenación.
.
Pero también debe existir un compromiso público, como ocurre en los Estados
Unidos y en Europa, con reglamentos que limiten la utilización de ciertos
componentes en los alimentos y el monitoreo continuo de estas
reglamentaciones.
.
"En 2006, las industrias deberán declarar el contenido de ácidos grasos
trans en su etiquetado. Eso volverá visibles a estas grasas tan dañinas,
hasta ahora ocultas en la composición de tantos productos."
.
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
To: <salud@domeus.es>
Sent: Wednesday, July 28, 2004 9:14 AM
Subject: [salud] El menú de los chicos, rico en grasas dañinas- La Nación
Según una investigación local
El menú de los chicos, rico en grasas dañinas
Son los trans, que enferman el corazón y las arterias
Los alimentos consumidos habitualmente por chicos y adolescentes y, en
algunos casos, hasta los que son promocionados como opciones saludables,
contienen una importante proporción de ácidos grasos trans, sindicados como
los enemigos número uno de la salud cardiovascular. Tanto es así que la
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó a fines de abril pasado
eliminarlos por completo de la dieta.
.
Un estudio encabezado por el Programa Argentino de Prevención del Infarto
(Propia), que se publica en la edición de este mes de los Archivos
Argentinos de Pediatría, analiza la presencia de estos ácidos grasos
(también llamados "fantasma", porque no se los declara en el etiquetado) en
el menú habitual de chicos y jóvenes en el país: galletitas, alfajores,
barritas de cereal, productos de copetín, comidas rápidas...
.
"Una de las grandes razones que explican el aumento de las enfermedades
cardiovasculares a partir de la niñez es la gran disponibilidad de estas
grasas en todos los alimentos a mano de la población infanto-juvenil, que
consume una dieta cargada de grasas hidrogenadas", dijo el doctor Marcelo
Tavella, investigador del Conicet y director del Propia, un programa de la
Universidad Nacional de la Plata, creado hace más de una década.
.
Si bien es cierto que las grasas saturadas, las de origen animal, están
directamente vinculadas con la colesterolemia, las investigaciones
demostraron que las grasas trans o hidrogenadas son más dañinas aún, y esto
aunque sean de origen vegetal.
.
Creadas a partir de la hidrogenación de los aceites vegetales, un proceso
que vuelve sólidas a temperatura ambiente grasas que de lo contrario serían
líquidas, son utilizadas por la industria alimentaria, que las incorporan a
sus productos para mejorar su sabor y su estabilidad en el tiempo.
.
Sorpresas en dulce y salado
.
Tavella agregó que el artículo que él y su equipo escribieron surgió de una
inquietud planteada a menudo por un número importante de pediatras,
preocupados por saber qué alimentos recomendar.
.
"Y nos encontramos por ejemplo con que los alfajores rellenos con mermeladas
de frutas -dijo el investigador- eran los que más grasas hidrogenadas
contenían, cuando suelen ser lo que se recomiendan porque se los considera
más sanos que los de dulce de leche o chocolate..." Algo similar ocurrió con
las barritas de cereal analizadas, que llegaron a tener hasta el 32,70% de
ácido elaídico (el "malo de la película") de sus grasas totales.
.
El doctor Tavella dijo que los expertos del Propia, encabezados por la
doctora Graciela Peterson junto con especialistas del Instituto de
Investigaciones Bioquímicas y de la Facultad de Ciencias de la Salud de la
Universidad Adventista del Plata, no relevaron todas las marcas del mercado
sino algunas, elegidas al azar, que fueron comprando durante seis meses para
realizar el estudio.
.
"Nos encontramos así por casualidad con algunas sorpresas -agregó Tavella-.
Por ejemplo, las dos marcas de papas fritas que elegimos, muy conocidas,
tenían una cantidad baja de estas grasas; es que no estaban fritas, sino
hechas al horno y con aceite común, es decir, aceite líquido en lugar
hidrogenado, que es cuando el aceite líquido adquiere las deletéreas
propiedades para la salud de las arterias."
.
Sin embargo, Tavella sospecha que muchas de las más de 20 marcas de papas
fritas que existen en el mercado son muy ricas en grasas hidrogenadas, al
igual que los palitos de maíz y de queso, alimentos muy consumidos por la
gente menuda y los adolescentes. En tanto la presencia de ácido elaídico fue
importante en todas las margarinas analizadas, agregó Tavella, las mayonesas
de mayor venta en el mercado local mostraron un perfil enriquecido en ácidos
grasos poliinsaturados, beneficioso para la salud cardiovascular.
.
Otra de las sorpresas vino a cuenta de la proporción de grasas hidrogenadas
de las galletitas de agua "light" estudiadas: más del 29%. "Acá existe una
importante confusión -dijo Tavella-. Se cree que un alimento al ser diet o
light y reemplazar parte de la grasa se origen animal por aceite vegetal
hidrogenado disminuye la utilización de grasas saturadas y así la
contribución del alimento a elevar el colesterol. Pero esto es un gran
error, porque si las reemplaza por grasas hidrogenadas, son aún más dañinas
que las saturadas o de origen animal."
.
Las grasas trans se incrementan en forma paralela a la industrialización de
los alimentos. Por eso están presentes en todos los hogares, e incluso más a
menudo allí donde menos se cocina y más se come a partir de alimentos
procesados o semiprocesados (el ya clásico delivery...).
.
"Ni qué hablar de lo que ocurre en algunos restaurantes de comidas
rápidas -agregó el lipidólogo-. Allí las papas fritas vienen pre
hidrogenadas y luego a su vez se fríen en aceite vegetal hidrogenado, y esto
a pesar de que existen opciones saludables, como por ejemplo un aceite
llamado alto oleico, similar al de oliva pero mucho más económico, ideal
para frituras porque es resistente a las altas temperaturas y bueno para el
corazón."
.
Promesas para el futuro
.
"De acuerdo con un estudio de Propia, el promedio de consumo de las grasas
trans en la dieta de chicos y adolescentes de hasta 15 años -dijo el doctor
Tavella- oscila entre el 1,55 y el 2,7% de gramos por día. Es una proporción
preocupante, si se tiene en cuenta que en los EE.UU., donde los estudios son
mucho más abarcativos, el consumo es de 8 g como máximo, pero tomando en
cuenta la dieta de toda la población, en general."
.
El investigador del Propia dijo que una de las claves para cambiar la
composición de los alimentos que conforman la dieta habitual es crear
conciencia entre la población, "para que esto motive el interés de la
industria hacia los alimentos funcionales, en los que se la forma de
elaboraración se modifica, reemplazando ingredientes dañinos por otros más
sanos o agregando sustancias especialmente beneficiosas".
.
Según Tavella, las industrias alimenticias de buena parte del mundo, y
también algunas de nuestro país, están respondiendo lentamente, pero en
forma positiva a la necesidad de cambios, que junto con mejores hábitos (la
actividad física, el abandono del tabaquismo) son las llaves maestras para
lograr un cambio en el perfil epidemiológico de la salud de la población.
.
"Nuestro país no se queda atrás -dijo Tavella-. Ya se han desarrollado
variedades de galletitas, panes, pastas, huevos y hasta golosinas, como
alfajores y próximamente barritas de cereales, a las que se les quitaron
grasas trans y saturadas, y se les agregaron grasas poliinsaturadas sin
cambiar las características y el sabor de los alimentos. Además, existe un
aceite con alto contenido oleico para frituras que permite prescindir de la
hidrogenación.
.
Pero también debe existir un compromiso público, como ocurre en los Estados
Unidos y en Europa, con reglamentos que limiten la utilización de ciertos
componentes en los alimentos y el monitoreo continuo de estas
reglamentaciones.
.
"En 2006, las industrias deberán declarar el contenido de ácidos grasos
trans en su etiquetado. Eso volverá visibles a estas grasas tan dañinas,
hasta ahora ocultas en la composición de tantos productos."
.
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION




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