No es plan b de nada, porque de quien no está en consideración no lo está en absoluto. Va a venir una con cuasi mismo defecto de la gorda, traspolado a otra situación negativa distinta: loca, le falta un brazo, loca de mierda (nada que ver con "loca"), tiene alto cancer, etc.
SI NO ES eso de minita con defecto es alguien con quien se dio todo tan natural que ni él mismo pensó o sintió ganas de estar, y es alguien que evidentemente va mas allá de la cuestión física o el sex apeal.
Editado por última vez por MorrisonDT; 10-10-2011, 01:01 AM.
- Morrison-
entel dice: jauajau, es lindo ser entel, tenés justificativo para ser el peor humano del universo
No es plan b de nada, porque de quien no está en consideración no lo está en absoluto. Va a venir una con cuasi mismo defecto de la gorda, traspolado a otra situación negativa distinta: loca, le falta un brazo, loca de mierda (nada que ver con "loca"), tiene alto cancer, etc.
Fiesta Oliver, barra libre, Nico ebrio. No hay mucho qe contar, acabé, me harté de la música, salí de ahí con mi mejor amigo y fumamos flores de la cosecha del cuñado de mi mejor amigo, fuimos a Burger King y de ahí a casa, donde cojimos. No, mentira.
Decidí que nos encontráramos en un transporte público. Me pareció que la situación era propicia para ese tipo de encuentro. Algo distinto, algo casual, mucha gente, extraños de por medio, charlas en movimiento.
Cuando me subí, ella estaba sentada al lado de la ventana escuchando música, entre medio nuestro se encontraba un señor de baja estatura, pero importante diámetro. Intentaba denotar poca atención ante nuestra conversación, pero se reía ante mis malos chistes que querían lograr sonrisas en ella.
Nunca nos habíamos visto en persona, por momentos noté que le costaba hacer contacto visual. Suele suceder, yo soy una persona que suele intimidar por mirar muy fuerte a los ojos. El señor entremedio nuestro decidió que era hora de bajar, me sonrió y me dijo: " los dejo". Tras esa situación me senté, la saludé y seguimos charlando.
Ella estaba nerviosa, eso lo sé. En un principio creí que algo malo pasaba con ella, y tuve mucho miedo. Por cierta razón no podía contener quieto su cuello e iba zigzageando la cabeza esquivando posibles vacíos existenciales del aire. Para mi beneficio, tranquilidad y felicidad descendimos del colectivo y dejó de sucederse esa consecución de movimientos poco fortuitos.
Estábamos en Córdoba y Callao. Decidimos adentrarnos en las calles de Recoleta encarando al Museo Nacional de Bellas Artes. La idea era clara, pasear tranquilos por paisajes tranquilos y amigables a la vista. El aroma de la ciudad húmeda se hacía insufriblemente problemático. Se respiraba romanticismo.
Atravesamos las galerías del museo comentando, riendo y suspirando ante las maravillas del lugar. Había retratos, pinturas alevosamente violentas, esculturas, muebles antiguos, pero sobre todas la cosas romanticismo. Se repetía a través de todos los estadios del lugar. La sala azul, luego la verde, la violeta. Todas contenían cierto resquemor a ser invadidas por nuestras almas. Paseábamos incontenibles sin dejar un sólo momento libre al silencio. Salimos de allí cuando terminamos el recorrido, y paseamos por la plaza describiendo vueltas y caminos sinuosos-
Decidimos entrar al Palais de Glace que contenía cierto aire contemporáneo que logró unirnos un poco más. Los momentos se hicieron apreciables por ambos. Nos mirábamos un poco más de cerca. Yo ya la sentía mía, pero siempre sufrí de poca iniciativa, esta no sería la diferencia.
Habían pasado 5 horas de nuestra primera vista. Habíamos estado sentados en un lugar cuasi ideal por 20 minutos charlando sin que yo hiciera nada. Nunca estábamos de frente, me sentía cohibido. Ella, astuta, y probablemente sin ganas de esperar más, se paró frente a mí y no me dejó más posibilidad que la de darle un beso, que no dudé en procurar. Tras un par de minutos de dicha expresión que no se contenía, y habiendo pasado toda la tarde juntos ya, decidimos ir al cine. No íbamos a dejarlo así.
La magia de los momentos, las similitudes, los parecidos y las sensaciones se repetiría en la película. Las sonrisas de ella ante la música y mención de autores literarios que ambos conocíamos. Sentí mucho ante ella, situaciones profundas, desconocidas para mi persona hace varios meses. Superó muchas expectativas.
Nos volvimos fundidos en uno. Fue raro, e imponente.
Nunca me pasó así.
buena kalos, un poco empalagoso pero tiraste una magia: no podía contener quieto su cuello e iba zigzageando la cabeza esquivando posibles vacíos existenciales del aire
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