el cuidacoches (si no estoy mal ahi en Argentina les dicen "trapito") que para en la esquina de casa me dice: "Eh vecino, una moneda?" pero esta vez en lugar de decirle (como todas las tardes desde que me mudé para ahí en julio) "No, no tengo", decido ignorarlo, no darle bola. Vengo con las pelotas hinchadas del laburo, deseando que teminen las clases, los pibes en el colegio están que caminan por las paredes, en fin todo lo cotidiano a esta altura del año.
En eso lo escucho que por lo bajo me dice "Gordo sorete"...
Instantáneamente me sale el hincha de Basañez de adentro, el cavernícola latente, sin pensarlo me doy vuelta con la peor cara de desquiciado y le digo "¡Sorete y la concha de tu madre!".
Desconcierto, nervios, creo adivinar que evalúa la situación... cruza la calle y me queda mirado con cara de susto desde la vereda de enfrente.
Esto fue hace una semana, ahora cuando llego no me pide más monedas, solamente me saluda con un lacónico "bueno" mientras mira el piso.
El cavernícola pierde el pelo, pero...
En eso lo escucho que por lo bajo me dice "Gordo sorete"...

Instantáneamente me sale el hincha de Basañez de adentro, el cavernícola latente, sin pensarlo me doy vuelta con la peor cara de desquiciado y le digo "¡Sorete y la concha de tu madre!".
Desconcierto, nervios, creo adivinar que evalúa la situación... cruza la calle y me queda mirado con cara de susto desde la vereda de enfrente.
Esto fue hace una semana, ahora cuando llego no me pide más monedas, solamente me saluda con un lacónico "bueno" mientras mira el piso.
El cavernícola pierde el pelo, pero...






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