Uno siente la emoción de abrir el sobre y descubrir el contenido.
Es un momento mágico, no hay email que logre la maravilla de la correspondencia postal.
Y si además dentro del sobre viene el poster de una película que esta destinada a ser icónica, eterna y paradigmática dento del cine latinoamericano, la alegría es mayúscula.
Y si como detalle final está remitido por el director de la película, un tipo groso de verdad y tan humilde que no parece argentino(je je je) la alegría es inconmensurable.
No voy a terminar nunca de agradecer este regalo.
Es un momento mágico, no hay email que logre la maravilla de la correspondencia postal.
Y si además dentro del sobre viene el poster de una película que esta destinada a ser icónica, eterna y paradigmática dento del cine latinoamericano, la alegría es mayúscula.
Y si como detalle final está remitido por el director de la película, un tipo groso de verdad y tan humilde que no parece argentino(je je je) la alegría es inconmensurable.
No voy a terminar nunca de agradecer este regalo.




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