Ser espiritual en la India es cada día más cómodo gracias a ofertas tales como bendiciones vía SMS, templos multimedia, ciudades dedicadas a sectas o telepredicadores que invitan, simplemente, a hacer lo que a uno le dé la gana.
La tecnología parece una ayuda venida del cielo que los dioses hindúes no han tardado en aprovechar. Desde hace poco es posible hacer ofrendas económicas vía SMS y obtener a cambio la bendición del dios que a uno le despierte más devoción e incluso ingresar en un cajero automático la cantidad deseada para disfrutar instantáneamente de la predilección divina. Luego se va al templo, se deposita el resguardo junto al altar de Krishna... y listo.
Y es que la fe, o el misticismo, pueden llegarle a uno de la manera más insospechada, hasta sin cables de por medio. La pequeña ciudad de Dharamsala, en la falda de los Himalayas, es desde hace mucho tiempo la capital del gobierno del Tíbet en el exilio. Y es además la capital wifi del budismo.
En 2005, un israelí proveniente de Silicon Valley decidió instalar, junto a un monje budista, una red inalámbrica de acceso a internet de la que ya disfrutan hoy más de 2.000 usuarios sin tener que pagar nada.
Su objetivo es ampliar la cobertura de la red a otros lugares cercanos y puede que la nutrida comunidad budista, 'neo-hippy' y mística en general, en gran parte occidental, decida cargar con su ordenador portátil la próxima vez que viaje allí para explicar a sus amigos por correo electrónico cómo progresa su espiritualidad.
Fuente
La tecnología parece una ayuda venida del cielo que los dioses hindúes no han tardado en aprovechar. Desde hace poco es posible hacer ofrendas económicas vía SMS y obtener a cambio la bendición del dios que a uno le despierte más devoción e incluso ingresar en un cajero automático la cantidad deseada para disfrutar instantáneamente de la predilección divina. Luego se va al templo, se deposita el resguardo junto al altar de Krishna... y listo.
Y es que la fe, o el misticismo, pueden llegarle a uno de la manera más insospechada, hasta sin cables de por medio. La pequeña ciudad de Dharamsala, en la falda de los Himalayas, es desde hace mucho tiempo la capital del gobierno del Tíbet en el exilio. Y es además la capital wifi del budismo.
En 2005, un israelí proveniente de Silicon Valley decidió instalar, junto a un monje budista, una red inalámbrica de acceso a internet de la que ya disfrutan hoy más de 2.000 usuarios sin tener que pagar nada.
Su objetivo es ampliar la cobertura de la red a otros lugares cercanos y puede que la nutrida comunidad budista, 'neo-hippy' y mística en general, en gran parte occidental, decida cargar con su ordenador portátil la próxima vez que viaje allí para explicar a sus amigos por correo electrónico cómo progresa su espiritualidad.
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