30 COSAS PARA HACER CON UN FEMUR SUELTO
Trataré de ir refrescando mis ideas a medida que elaboro el relato. Por su parte el ambiente donde estoy escribiendo lo voy a refrescar abriendo la ventana, para que se ventilen feos aromas como el del ropero que más tarde tengo que limpiar. Adentro hay un par de medias usado azul, de un partido de fútbol que jugué hace casi un mes, que en cualquier momento cobra vida.
Poner el fémur debajo de la pata de la mesa que falta.
Hacer un sacrificio de una papa frita a un dios pagano.
Comprar figuritas basuritas usadas.
Llevarlo al asado en lo de Sil el 15 de agosto.
A partir de ahora voy a ser lo más preciso posible, porque es en los detalles donde esta el sabor. A propósito, todavía no puse las medias azules a lavar y ya se movieron del ropero a la mesita de luz. Encontré restos de pelusa azul en el inodoro y en el control remoto. No se, después limpio todo.
Hacer sopa de hueso de fémur.
Sonreír. 500 mil turistas nos visitan.
Partirle el fémur por la cabeza al supervisor de las empresas de colectivo, que desde la calle golpea la ventana del bondi con una MONEDA.
Acabo de chequer mis correos electrónicos; recibí uno del registro nacional de las personas avisándome que el par de medias se presentó solicitando Identidad, Documento Nacional y Visa. Te juro que nunca más me pongo medias.
Salir corriendo a la calle con el fémur en la mano y vestido con un taparabos. Hablar en un dialecto desconocido. Formar una comunidad india. Apropiarse de un territorio. El estado nos lo saca.
Pasarle el contacto de MSN de Celestiel y que se hagan amigos íntimos. "Una amistad hasta los huesos".
Miré mi ropero. Hay una extensión de la línea de teléfono y de TV por cable que llega hasta adentro, las medias volvieron a entrar. Ya mismo cierro la habitación con llave y sigo en el living.
Juntar muchos huesos mas, un poco de carne y 3 metros cuadrados de piel y armar una persona. Quererla. Darle educación, techo y comida. Fallecer. La persona llora por nosotros.
Ver la saga completa de El Padrino con el fémur.
Les cuento: el par de medias, ayudado por un calzoncillo, un boxer y una camiseta que insisten en llamarse “El Escuadrón del Bien”, me tienen encerrado en el balcón desde que quise limpiar el ropero hace un ratito. Estoy escribiendo desde una notebook.
Hacerle escuchar el tema "Homenaje a Huesito Williams", de Les Luthiers. Se emociona.
Jugar con él al tinenti. Regalarle un álbum de figuritas. Comprarle un toblerone. Ponerlo a ver Carozo y Narizota. Comprarle tentaciones de frutilla y luego traerlo de nuevo a esta década.
Bueno, por suerte el “El Escuadrón del Bien” ya abandonó la casa. La amenaza textil ha terminado.
Trataré de ir refrescando mis ideas a medida que elaboro el relato. Por su parte el ambiente donde estoy escribiendo lo voy a refrescar abriendo la ventana, para que se ventilen feos aromas como el del ropero que más tarde tengo que limpiar. Adentro hay un par de medias usado azul, de un partido de fútbol que jugué hace casi un mes, que en cualquier momento cobra vida.
Poner el fémur debajo de la pata de la mesa que falta.
Hacer un sacrificio de una papa frita a un dios pagano.
Comprar figuritas basuritas usadas.
Llevarlo al asado en lo de Sil el 15 de agosto.
A partir de ahora voy a ser lo más preciso posible, porque es en los detalles donde esta el sabor. A propósito, todavía no puse las medias azules a lavar y ya se movieron del ropero a la mesita de luz. Encontré restos de pelusa azul en el inodoro y en el control remoto. No se, después limpio todo.
Hacer sopa de hueso de fémur.
Sonreír. 500 mil turistas nos visitan.
Partirle el fémur por la cabeza al supervisor de las empresas de colectivo, que desde la calle golpea la ventana del bondi con una MONEDA.
Acabo de chequer mis correos electrónicos; recibí uno del registro nacional de las personas avisándome que el par de medias se presentó solicitando Identidad, Documento Nacional y Visa. Te juro que nunca más me pongo medias.
Salir corriendo a la calle con el fémur en la mano y vestido con un taparabos. Hablar en un dialecto desconocido. Formar una comunidad india. Apropiarse de un territorio. El estado nos lo saca.
Pasarle el contacto de MSN de Celestiel y que se hagan amigos íntimos. "Una amistad hasta los huesos".
Miré mi ropero. Hay una extensión de la línea de teléfono y de TV por cable que llega hasta adentro, las medias volvieron a entrar. Ya mismo cierro la habitación con llave y sigo en el living.
Juntar muchos huesos mas, un poco de carne y 3 metros cuadrados de piel y armar una persona. Quererla. Darle educación, techo y comida. Fallecer. La persona llora por nosotros.
Ver la saga completa de El Padrino con el fémur.
Les cuento: el par de medias, ayudado por un calzoncillo, un boxer y una camiseta que insisten en llamarse “El Escuadrón del Bien”, me tienen encerrado en el balcón desde que quise limpiar el ropero hace un ratito. Estoy escribiendo desde una notebook.
Hacerle escuchar el tema "Homenaje a Huesito Williams", de Les Luthiers. Se emociona.
Jugar con él al tinenti. Regalarle un álbum de figuritas. Comprarle un toblerone. Ponerlo a ver Carozo y Narizota. Comprarle tentaciones de frutilla y luego traerlo de nuevo a esta década.
Bueno, por suerte el “El Escuadrón del Bien” ya abandonó la casa. La amenaza textil ha terminado.






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