50 COSAS PARA HACER CON UNA... PELOTA NIKE NÚM. 5 ROJA !
Patearla bien pero bien alto. Ver si aparece por el otro lado.
Sintonizar a Baby Etchecopar en AM. Poner una planta al lado. Medir cuanto tarda en volverse radioactiva.
Inflarla la pelota sólo con Eutanol Polidiclórico utilizado para explosiones intercontinentales. Dársela a coso, para que le dé la patada inicial del partido.
Jejeé, recién le di unas piezas de mecano al hámster que tengo, para que juegue un poco, no sé, para que las muerda, pero el muy inteligente, no saben, pudo encajar una justo en la ranura de la otra... Un genio el hámster!!

Ovalar la pelota un poco y dársela a Andreas Brehme para que pateé el penal el 3 de Julio de 1990 de Alemania contra Argentina en la copa mundial. Ahora lo erra. Maradona de una gambeta inventa un gol. Argentina campeón mundial 1990. Diego muere de sobredosis al otro día.
Aprender a rumiar.
El hámster acaba de armar un pequeño muñequito con dos varillas, cuatro laminillas, once tuercas, dos bisagras y tres resortes. Increíble! Un genio!
Hacerle la ortodoncia al bicho.

Entrar desnudo al negocio de deportes que dice "Descuentos en pelotas". Amenazarlos con juicio si no nos hacen descuento en una raqueta que queremos comprar.
Apuntarle a una persona desde el balcón. Soltar la pelota. Le pega en la cabeza. Intentar reproducir con nuestro piano, la nota exacta en que sonó la fractura parietal craneana.
El hámster, imparable, le hizo al muñequito de metal un recinto para subirse a él, y manejarlo desde arriba. Por lo que veo, desde detrás se le pueden insertar pilas triple A al aparato.
Hacer una réplica exacta de la pelota, pero cambiar el cuero por paja, el aire por agua, los hilos por tendones, ahora cambiar la paja por pelo y el aire por cráneo. Pegarle un cuerpo abajo y ponerle un espíritu que encontremos de por ahí. Bautizarlo, darle educación, techo y comida. Vivir de él.
Rascarnos con una mano un huevo y con la otra el otro sin parar, muy fuerte. Cuando uno de los dos empiece a sangrar, ir al dermatólogo a reclamarle sobre el por qué esa diferencia de orden.
Recién pasé por el comedor y vi que el hámster, está inserto en su robot al estilo Mazinger Z con Cogi Cabuto. Lo maneja desde arriba. Acaba de ir a comprarse un arma para acoplársela a su invención.

Sacarle a la pelota los hexágonos que la conforman y armar un rompecabezas. Patentarlo.
Poner la pelota en el punto del penal. Patear con tanta fuerza como para hacer el gol antes de que llegue la pelota al arco. Probar tomando toda la carrera que sea necesario hasta lograrlo. Atención: si tomamos más de cuarenta mil kilómetros de carrera, le vamos a pegar a la pelota sin querer, pero de taco.
El hámster, al mando de su robot, acaba de bajar la puerta de mi habitación de un disparo. Me amenazó. Lo eché. Me dijo "I'll be back". En la espalda tiene inscripto T-1500; en letra chiquita "Cyberdine System".

Bailar la cumbia haciendo equilibrio con una manzana en la cabeza.
Llenar una cancha con tantas pero tantas pelotas, pero tantas, que sea imposible que veinte pelotas no estén en posición de gol, porque sino no entran. Jugar un partido así.
El hamster...
SIGANLA!!! EGELITOS GENIOS DEL HUMOR!!! A VER SI PUEDEN COMPLETAR ESTA HISTORIA
Patearla bien pero bien alto. Ver si aparece por el otro lado.
Sintonizar a Baby Etchecopar en AM. Poner una planta al lado. Medir cuanto tarda en volverse radioactiva.
Inflarla la pelota sólo con Eutanol Polidiclórico utilizado para explosiones intercontinentales. Dársela a coso, para que le dé la patada inicial del partido.
Jejeé, recién le di unas piezas de mecano al hámster que tengo, para que juegue un poco, no sé, para que las muerda, pero el muy inteligente, no saben, pudo encajar una justo en la ranura de la otra... Un genio el hámster!!

Ovalar la pelota un poco y dársela a Andreas Brehme para que pateé el penal el 3 de Julio de 1990 de Alemania contra Argentina en la copa mundial. Ahora lo erra. Maradona de una gambeta inventa un gol. Argentina campeón mundial 1990. Diego muere de sobredosis al otro día.
Aprender a rumiar.
El hámster acaba de armar un pequeño muñequito con dos varillas, cuatro laminillas, once tuercas, dos bisagras y tres resortes. Increíble! Un genio!
Hacerle la ortodoncia al bicho.

Entrar desnudo al negocio de deportes que dice "Descuentos en pelotas". Amenazarlos con juicio si no nos hacen descuento en una raqueta que queremos comprar.
Apuntarle a una persona desde el balcón. Soltar la pelota. Le pega en la cabeza. Intentar reproducir con nuestro piano, la nota exacta en que sonó la fractura parietal craneana.
El hámster, imparable, le hizo al muñequito de metal un recinto para subirse a él, y manejarlo desde arriba. Por lo que veo, desde detrás se le pueden insertar pilas triple A al aparato.
Hacer una réplica exacta de la pelota, pero cambiar el cuero por paja, el aire por agua, los hilos por tendones, ahora cambiar la paja por pelo y el aire por cráneo. Pegarle un cuerpo abajo y ponerle un espíritu que encontremos de por ahí. Bautizarlo, darle educación, techo y comida. Vivir de él.
Rascarnos con una mano un huevo y con la otra el otro sin parar, muy fuerte. Cuando uno de los dos empiece a sangrar, ir al dermatólogo a reclamarle sobre el por qué esa diferencia de orden.
Recién pasé por el comedor y vi que el hámster, está inserto en su robot al estilo Mazinger Z con Cogi Cabuto. Lo maneja desde arriba. Acaba de ir a comprarse un arma para acoplársela a su invención.

Sacarle a la pelota los hexágonos que la conforman y armar un rompecabezas. Patentarlo.
Poner la pelota en el punto del penal. Patear con tanta fuerza como para hacer el gol antes de que llegue la pelota al arco. Probar tomando toda la carrera que sea necesario hasta lograrlo. Atención: si tomamos más de cuarenta mil kilómetros de carrera, le vamos a pegar a la pelota sin querer, pero de taco.
El hámster, al mando de su robot, acaba de bajar la puerta de mi habitación de un disparo. Me amenazó. Lo eché. Me dijo "I'll be back". En la espalda tiene inscripto T-1500; en letra chiquita "Cyberdine System".

Bailar la cumbia haciendo equilibrio con una manzana en la cabeza.
Llenar una cancha con tantas pero tantas pelotas, pero tantas, que sea imposible que veinte pelotas no estén en posición de gol, porque sino no entran. Jugar un partido así.
El hamster...
SIGANLA!!! EGELITOS GENIOS DEL HUMOR!!! A VER SI PUEDEN COMPLETAR ESTA HISTORIA


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