Bueno, como tuvieron aceptación, updateo.
Después comenten.
La Monja:
Una monjita se sube a un taxi en medio de la noche oscura. El taxista durante todo el camino se le queda mirando por el espejo y cuando ella se da cuenta, le pregunta:
- Hijo... ¿Qué es lo que ves?
- Perdón hermana, me da mucha pena decírselo, yo no quisiera ofenderla.
- Pero, hijo mío, en mi vida yo he visto muchas cosas y no creo que puedas decirme algo que me pueda ofender.
- Bueno, es que toda mi vida he tenido la fantasía de que una monja me haga sexo oral.
La monja se queda sin habla y luego dice:
- Pues... no lo sé, en primer lugar tendrías que ser católico y además tendrías que ser soltero.
A lo que el taxista responde emocionado:
-¡Sí, yo soy católico y soy soltero!
La monja se queda sin argumentos y acepta la propuesta del taxista. Este se mete a un callejón y la monja le cumple su deseo. Cuando han terminado, el taxista empieza a llorar y pregunta la monja:
- Hijo, ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?
- ¡Perdóneme madre, he pecado! Soy judío y estoy casado.
- No te preocupes, yo soy gay, me llamo Arturo y voy a una fiesta.
--
La Cabeza?
- ¡Mamá... estoy embarazada!
- ¡Ay hija! ¿pero dónde tenías la cabeza?
- Entre el volante y el pasacasette.
--
El Ginecólogo
Estaba una señora con su hijo de 5 años con el ginecólogo y éste
le dice:
- Debe dejar a su hijo afuera, el no se puede quedar aquí.
- No hay problema -dice la señora- él sabe todo,ya le dijimos todo. El ginecólogo sonríe y trata de hacer una prueba con el niño. Toma a la señora del busto y le pregunta qué es lo que acaba de hacer.
- Acaba de tomar a mi mamá del busto -contesta el pequeño.
Intrigado, el ginecólogo besa a la señora entre las piernas y el niño dice:
- Acabas de cometer conilingus con mi madre.
El ginecólogo está impresionado y toma a la madre, la acuesta y le hace el amor. Cuando termina le pregunta al pequeñin.
- Y ahora... ¿qué diablos acabo de hacer?
- Acabas de contraer sífilis, pelotudo, por eso vinimos a verte.
--
Noche Feroz:
Tumbada aquí, sobre mi cama, con el pensamiento fijo en tí. Con un enorme deseo de agarrarte y apretarte fuertemente entre mis manos, todavía excitada con el recuerdo de la noche anterior. En la noche cálida y sofocante, tengo incontenibles ganas de agarrarte y de decirte todo lo que siento. Tu recuerdo me tiene angustiada. Apareciste... y desapareciste. Todo sucedió en esa noche y en esta cama.
Con fricción, te acercaste a mí. Sin mostrar pudor alguno, te pegaste a mi desnudo cuerpo.
Percibiendo mi indiferencia, te acercaste más y más...
Mordías todo mi cuerpo...
Sin recatos...
Sin escrúpulos...
Mis partes más íntimas supieron de tí.
Me volviste loca.
No sabía qué hacer.
Por fin... me dormí.
Hoy, cuando desperté, te busqué desesperadamente.
En vano.
No te encontré. Ya no estabas. ¡Te habías ido¡.
En toda la sábana, había muestras de lo sucedido la noche anterior.
En mi cuerpo dejaste huellas inolvidables. Marcas profundas que tardarán mucho tiempo en sanar y que estarán mucho tiempo presentes en mí. Esta noche me acostaré temprano y te esperaré.
Cuando llegues... no quiero imaginar lo que va a suceder...
Me abalanzaré sobre de tí con la fiereza de un león y rapidez de una cobra. Y ya no te irás.
Ya no podrás escapar de mí. Te apretujaré hasta sentir la sangre de tu cuerpo.
Sólo así podré descansar... Mosquito de mierda!
Comentario