En el colegio me pidieron que escriba un cuento de ciencia ficción y como siempre tuve 0 imaginación les vengo a pedir ayuda, si me pudieran ayudar se los agradecería mucho.
La única consigna que me dieron fue esta:
2110, Gral. Pacheco. Aunque ellos se han encargado de hacernos olvidar esa palabra, hemos decidido demostrarles que algunos todavía recordamos como, hace 300 años, el pueblo enarbolo la bandera de la libertad.
LO UNICO QUE ESCRIBI HASTA AHORA FUE ESTO:
La única consigna que me dieron fue esta:
2110, Gral. Pacheco. Aunque ellos se han encargado de hacernos olvidar esa palabra, hemos decidido demostrarles que algunos todavía recordamos como, hace 300 años, el pueblo enarbolo la bandera de la libertad.
LO UNICO QUE ESCRIBI HASTA AHORA FUE ESTO:
Hace tiempo olvide como hablar, como escribir y hasta los gestos más universales, solo se hacer una cosa: matar. Un siglo atrás la muerte invadió la Tierra, esas pequeñas criaturas que simulaban la muerte de la humanidad. Nadie ha visto como son, solo se puede ver una sotana negra de cabeza a pies y una especia de oz en forma de S. En el momento que llegaron estas criaturas la luz se extinguió. El mundo quedo sumergido en la oscuridad por 70 años. Yo nací el día en que la luz volvió a brillar para todos, pero cuando algo es dado, otro es arrebatado. Desde que nací no me enseñaron a escribir, ni leer, ni siquiera a socializar, solamente a matar. La repetición enloquecedora de esa palabra. Quitar una vida era tan común como respirar.
Ahora mismo estoy sentado, solo, en la fría oscuridad esperando ser solicitado por los invasores para otra fatídica misión. Cada vez que me alimentaban, alguien iba a morir. La comida estaba enfrente mío. Siento un ruido de metal golpeando roca y se abre la puerta. Era él, el mismo de hace 30 años, el mismo que me capturó y me trajo acá.
- Vamos, parate, tenes que trabajar.- Ordeno empujándome hacia afuera de la celda.
- Esta listo el esclavo? – Pregunto otro guardia. Esclavo, ese era el único titulo que poseía
- Si, abrí la puerta que en 20 minutos tiene que estar en la selva.- respondió.
La selva, lugar donde no hay orden ni ley impuesta por los Yeerks.
Ahora mismo estoy sentado, solo, en la fría oscuridad esperando ser solicitado por los invasores para otra fatídica misión. Cada vez que me alimentaban, alguien iba a morir. La comida estaba enfrente mío. Siento un ruido de metal golpeando roca y se abre la puerta. Era él, el mismo de hace 30 años, el mismo que me capturó y me trajo acá.
- Vamos, parate, tenes que trabajar.- Ordeno empujándome hacia afuera de la celda.
- Esta listo el esclavo? – Pregunto otro guardia. Esclavo, ese era el único titulo que poseía
- Si, abrí la puerta que en 20 minutos tiene que estar en la selva.- respondió.
La selva, lugar donde no hay orden ni ley impuesta por los Yeerks.


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