Las 3 Naturalezas de la Luz y su sensación del tiempo:
Nuestra luz tiene una de sus naturalezas desequilibrada.
Somos hijos de la luz, pero nuestra naturaleza luminosa dual está ahora desunificada de su tercera naturaleza Reguladora o Ser. Por eso Nooo podemos ser una luz correcta para nosotros mismos. Nuestra luz se ha podido desunificar inclinándose hacia una de sus dos naturalezas: la corpuscular o la ondulatoria; cosa que podemos saber hacia qué lado hemos pecado, viendo hacia dónde nos inclinamos actualmente por nuestras tendencias materialistas o "espiritualistas". Eso nos dice si nuestra luz está desequilibrando hacia:
1. La naturaleza corpuscular de la luz exacerbada; por tanto demasiado materialista, Yin y egoista. Por ello el Yo se hace demasiada ávido de saber, conocimiento, formas y experiencia sensual. Eso la separa demasiado de su otra naturaleza opuesta; y por tanto de la posibilidad de ser gobernada por su Ser y su capacidad unificadora; lo que precipita la caída desde la eternidad. Y lo hace porque esa naturaleza de la luz es ahora demasiado gravitatoria y dependiente de la carga eléctrica positrónica, protónica y ácida; es decir, que tiende a producir masa corpuscular y espacio tiempo muy reduccionista. Todo lo cual acaba haciéndonos nacer en el espaciotiempo con un cerebro que expresa tal pecado; en el que por tanto predomina la actividad y desarrollo del hemicerebro izquierdo, reduccionista, intelectual y materialista. Y que tiene una sensación del tiempo como luego comentaré.
2. El polo opuesto a la anterior naturaleza corpuscular de la luz, es la naturaleza ondulatoria o antigravitatoria y su carga electrónica; que se separa del Ser porque éste ya no puede retenerla, unificarla y armonizarla con la opuesta; porque se ha hecho demasiado fuerte o expansiva Yang. Esto se traduce en una excesiva avidez por el vacío y ausencia de sensualidad diferenciadora del tu y yo, de lo observador y lo observado; que conduce finalmente a creerse uno con todo, a creerse Dios. Lo que nos separa de nuestro Ser y nos sume igualmente en la polarización, en la dualidad, precipitándonos de la eternidad al espacio tiempo; en el que nacemos con un cerebro en el que predomina demasiado la cognición del hemicerebro derecho. Y que tiene una sensación del tiempo diferente, como luego comentaré.
3. La tercera naturaleza de la luz, que no es corpuscular ni ondulatoria; sino subyacente y superlumínica, o energía oscura es la del Ser, y la que entrelaza las otras dos; como demostró el experimento (E-P-R). De ésta naturaleza reguladora de los pares de opuestos y por tanto superadora de las dualidades, se aleja tanto la corpuscular como la ondulatoria cuando se exacerban como se ha mostrado.
LA DIFERENTE SENSACIÓN DE VIVIR EL TIEMPO QUE CORRESPONDE A CADA UNA DE LAS TRES NATURALEZAS DE LA LUZ:
1. El exceso de gravedad y su fuerza centrípeta y egoísta-egocentrista que crea y alimenta nuestro hemicerebro izquierdo cuando está exacerbado; es el responsable de hacernos vivir una sensación del transcurrir del tiempo muy lenta y sentida.
2. El exceso de antigravedad y su fuera centrífuga yang, inegoista que crea y alimenta nuestro hemicerebro derecho cuando está exacerbado, es la responsable de hacernos vivir una sensación del transcurrir del tiempo como si transcurriese muy rápido; tendente en su extremismo hacia el No tiempo.
3. Por el contrario cuando unificamos la gravedad y la antigravedad; es decir nuestro tiempo y no tiempo por medio de la energía oscura reguladora y armonizadora de los opuestos duales, que hace nuestro Ser a través del cuerpo calloso cerebral; salimos del tiempo y del no tiempo con las sensaciones, gustos, temores y disgustos que les corresponden. Entonces nos ubicamos en la sensación y sentidos de la eternidad y su particular forma de sentir el tiempo. Nos alejamos tanto de las formas excesivamente materiales como del vacío excesivamente vacío; y del tiempo y no tiempo. Así y de tal modo. No tenemos ni excesivo apego o deseo ni falta total de apego y deseo.
Nuestra luz tiene una de sus naturalezas desequilibrada.
Somos hijos de la luz, pero nuestra naturaleza luminosa dual está ahora desunificada de su tercera naturaleza Reguladora o Ser. Por eso Nooo podemos ser una luz correcta para nosotros mismos. Nuestra luz se ha podido desunificar inclinándose hacia una de sus dos naturalezas: la corpuscular o la ondulatoria; cosa que podemos saber hacia qué lado hemos pecado, viendo hacia dónde nos inclinamos actualmente por nuestras tendencias materialistas o "espiritualistas". Eso nos dice si nuestra luz está desequilibrando hacia:
1. La naturaleza corpuscular de la luz exacerbada; por tanto demasiado materialista, Yin y egoista. Por ello el Yo se hace demasiada ávido de saber, conocimiento, formas y experiencia sensual. Eso la separa demasiado de su otra naturaleza opuesta; y por tanto de la posibilidad de ser gobernada por su Ser y su capacidad unificadora; lo que precipita la caída desde la eternidad. Y lo hace porque esa naturaleza de la luz es ahora demasiado gravitatoria y dependiente de la carga eléctrica positrónica, protónica y ácida; es decir, que tiende a producir masa corpuscular y espacio tiempo muy reduccionista. Todo lo cual acaba haciéndonos nacer en el espaciotiempo con un cerebro que expresa tal pecado; en el que por tanto predomina la actividad y desarrollo del hemicerebro izquierdo, reduccionista, intelectual y materialista. Y que tiene una sensación del tiempo como luego comentaré.
2. El polo opuesto a la anterior naturaleza corpuscular de la luz, es la naturaleza ondulatoria o antigravitatoria y su carga electrónica; que se separa del Ser porque éste ya no puede retenerla, unificarla y armonizarla con la opuesta; porque se ha hecho demasiado fuerte o expansiva Yang. Esto se traduce en una excesiva avidez por el vacío y ausencia de sensualidad diferenciadora del tu y yo, de lo observador y lo observado; que conduce finalmente a creerse uno con todo, a creerse Dios. Lo que nos separa de nuestro Ser y nos sume igualmente en la polarización, en la dualidad, precipitándonos de la eternidad al espacio tiempo; en el que nacemos con un cerebro en el que predomina demasiado la cognición del hemicerebro derecho. Y que tiene una sensación del tiempo diferente, como luego comentaré.
3. La tercera naturaleza de la luz, que no es corpuscular ni ondulatoria; sino subyacente y superlumínica, o energía oscura es la del Ser, y la que entrelaza las otras dos; como demostró el experimento (E-P-R). De ésta naturaleza reguladora de los pares de opuestos y por tanto superadora de las dualidades, se aleja tanto la corpuscular como la ondulatoria cuando se exacerban como se ha mostrado.
LA DIFERENTE SENSACIÓN DE VIVIR EL TIEMPO QUE CORRESPONDE A CADA UNA DE LAS TRES NATURALEZAS DE LA LUZ:
1. El exceso de gravedad y su fuerza centrípeta y egoísta-egocentrista que crea y alimenta nuestro hemicerebro izquierdo cuando está exacerbado; es el responsable de hacernos vivir una sensación del transcurrir del tiempo muy lenta y sentida.
2. El exceso de antigravedad y su fuera centrífuga yang, inegoista que crea y alimenta nuestro hemicerebro derecho cuando está exacerbado, es la responsable de hacernos vivir una sensación del transcurrir del tiempo como si transcurriese muy rápido; tendente en su extremismo hacia el No tiempo.
3. Por el contrario cuando unificamos la gravedad y la antigravedad; es decir nuestro tiempo y no tiempo por medio de la energía oscura reguladora y armonizadora de los opuestos duales, que hace nuestro Ser a través del cuerpo calloso cerebral; salimos del tiempo y del no tiempo con las sensaciones, gustos, temores y disgustos que les corresponden. Entonces nos ubicamos en la sensación y sentidos de la eternidad y su particular forma de sentir el tiempo. Nos alejamos tanto de las formas excesivamente materiales como del vacío excesivamente vacío; y del tiempo y no tiempo. Así y de tal modo. No tenemos ni excesivo apego o deseo ni falta total de apego y deseo.



Comentario