Hola, vine a hacer simplemente filosofía con un comentario propio a un texto de Walter Benjamin.
Comentario a “La tarea del traductor” de Walter Benjamin
En la concepción burguesa, la traducción no es más que una técnica suplementaria de escritura destinada a señalar las equivalencias de las lenguas. Dicha concepción nace del prejuicio de tomar al lenguaje como un instrumento de comunicación fácilmente manipulable, usado por el hombre para transmitir –de un modo preciso– sus representaciones del mundo. De este modo, todo escrito “original” es “definitivo” pues su sentido ya ha sido clausurado una vez concluida la enunciación. Aquí, la traducción no puede aspirar más que a ser una copia exacta del “original”. No obstante, es obvio que la traducción comporta un movimiento que sacude los significantes en favor de los significados (Benjamin lo ejemplifica apelando a las ilegibles traducciones literales que Hölderlin hizo de Sófocles, demostrando que el sentido, en todo caso, depende de las proposiciones y no de las palabras, denunciando así el menoscabo al que se somete a los nombres). Infidelidad necesaria que, sin embargo, no aterra al convencionalismo.
Contra esta visión utilitaria de la traducción (y del lenguaje) apunta Benjamin en su ensayo “La tarea del traductor”. En primer lugar, considera que es ridículo mantener la idea de la traducción como copia, ya que pone en duda la existencia del original. Es decir, ante la imposibilidad de clausurar definitivamente el sentido de un texto (imposibilidad evidenciada por las infinitas posibilidades de interpretación) Benjamin sostiene que detrás de la intencionalidad obvia que el autor pretende de su obra, se esconde un mar de sentido producido por las ruinas vivas del lenguaje puro que laten aún en la disparidad de las lenguas. Una traducción correcta entonces no sería un mero ejercicio de copia, sino una nueva interpretación que sea solidaria con el texto original arrojándolo a la pluralidad, abriéndolo a la recepción de la alteridad. De allí se deriva que el “original” no se ubica en un estrato superior al de sus traducciones, sino que se complementa con ellas en el mismo nivel. Benjamin sugiere que el lenguaje humano carece de plenitud y la traducción opera indicándolo. En esta dirección, la traducción aparece como la más poderosa arma contra las tiranías de los discursos que pretenden ser hegemónicos, desnudándolos, radiografiando sus cuerpos fisurados, presentando la ilusión de su organización inflexible.
Benjamin –como resultado de sus observaciones– revierte la idea burguesa del lenguaje, señalando que aquél no le permite al hombre hacerlo dueño del universo, sino que lo mantiene a una distancia que, sólo falsamente, parece reducirse, pero que en realidad no hace más que separarlo de aquélla y prolongarlo en una mismidad abismante. Se ve entonces la ausencia: deseo de poseer una identidad que nunca llega, condena a la repetición de versiones, el lenguaje como una prisión de la que no se puede escapar. Y, no obstante, queda la tarea del traductor como camino posible hacia la plenitud de las lenguas (como recordatorio del lenguaje puro) pues lo fundamental no es leer los renglones centrales, sino los márgenes y las entrelíneas.
¿Cómo? ¿Que eso no le interesa a nadie? Ok, me voy a seguir haciendo comentarios boludos a otros threads.
Che pero se puede hacer simplemente filosofia?
Osea, leer la historia de los filosofos es historia.
Leer los postulados o conclusiones de los filosofos tampoco es hacer "filosofia". Es como estudiar crucigramas y que la bibliografia sea sus soluciones.
La filosofia puede presentarse desnuda? O es que cada teoria, relato, texto o palabra lleva implicitamente una filosofia de las cosas?
La filosofía es factible.
Como tesista para la Licenciatura de Filosofía algunas veces gente "profana" me pregunta cuál libro sirve para introducirlos a la filosofía. Yo les contesto: el libro del mundo (liber mundi) o el libro del alma (liber anima). O cualquier otro. Es decir, si uno lee una introducción clásica, digamos García Morente o Carpio, o si uno se pone a leer artículo por artículo del Ferrater Mora, sabrá mucho sobre filosofía, pero aún estará sólo en el umbral de la Filosofía.
La filosofía es una vivencia. Hasta no asumir y asimilar como propios los problemas que plantearon Platón, Kant o Deleuze -siempre los mismo y únicos problemas- uno no está ni cerca de la experiencia filosófica.
La filosofía es una vivencia. Hasta no asumir y asimilar como propios los problemas que plantearon Platón, Kant o Deleuze -siempre los mismo y únicos problemas- uno no está ni cerca de la experiencia filosófica.
Pero ellos solo plantean SUS visiones acerca de la epistemologia o del conocimiento en sí.
Si. Ellos sostienen teorías ontológicas y gnoseológicas (y estéticas y éticas), pero los problemas desde los que parten sus disquisiciones son patrimonio común de la especie.
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