Los barrotes de la casualidad
Cualquier animal racional que se ha herido fugazmente, dudando “el porqué” intenta tapar dicho hueco, o destruirlo…Eso que denominamos “cosa en-si”, yerba mala, E=mc², sustancia (bebida suavemente metafísica, sin alcohol, con un alto % eclesiástico o dogmático) y sus respectivos derivados, con menor o mayor contenido teológico o científico. Alguna vez hemos tomado aunque sea una sola botella de este exquisito néctar.
Las reacciones ante tal bebida son muy variadas dependiendo de la cantidad y la regularidad de su dosificación. Genera niveles extremos en los cuales las alucinaciones sobre la existencia de algo eterno, atemporal, incognoscible y superior, las cuales son increíbles, sin embargo convincentes y lógicos cuentos, que nos embarcan en guerras del bien y del mal, de ciencia e ignorancia, de nostalgia y soledad, de creación y destrucción…
El humano tiene un concepto muy errado, haber mutilado sus deseos en búsqueda de una verdad, sin darse cuenta que lo que debería anhelar es libertad…no los barrotes de su impropia y minúscula vida… Pero en fin, no es algo especial que el “ser” se crea asesino y juez de esta sucia realidad… Sucia, inmunda, apestosa, llena de basura que no se puede reciclar, que su única utilidad es manchar páginas y devastar la creatividad, congestionando el pensamiento con categorías, alimentando el egoísmo que nos autodestruirá.
Siendo nosotros animales débiles, miedosos y poco inteligentes como arma evolutiva y de autoconservación tenemos entre otras herramientas la capacidad de crear mentiras y aun mas importante de hacerlas “realidad”, hasta tal punto de ignorar toda lógica e ir en contra cualquier cosa destruyéndola o esclavizándola, pero esta estrategia tiene una gran contra y es que el ser se huye así mismo conjurando seudo-logica para argumentar su dominio y poder sobre todas las especias que ante sus ojos no son mas que bienes o colecciones exóticas.
El huir constante genera un círculo viscoso en donde cada ser humano se crea único a la “imagen” superior, atemporal, omnipotente, etc. La cual es la suma de todos sus miedos por un mundo que le es impropio y que lo castiga duramente, por sus intentos de encerrarlo a su nulo conocimiento de si mismo.
Cualquier animal racional que se ha herido fugazmente, dudando “el porqué” intenta tapar dicho hueco, o destruirlo…Eso que denominamos “cosa en-si”, yerba mala, E=mc², sustancia (bebida suavemente metafísica, sin alcohol, con un alto % eclesiástico o dogmático) y sus respectivos derivados, con menor o mayor contenido teológico o científico. Alguna vez hemos tomado aunque sea una sola botella de este exquisito néctar.
Las reacciones ante tal bebida son muy variadas dependiendo de la cantidad y la regularidad de su dosificación. Genera niveles extremos en los cuales las alucinaciones sobre la existencia de algo eterno, atemporal, incognoscible y superior, las cuales son increíbles, sin embargo convincentes y lógicos cuentos, que nos embarcan en guerras del bien y del mal, de ciencia e ignorancia, de nostalgia y soledad, de creación y destrucción…
El humano tiene un concepto muy errado, haber mutilado sus deseos en búsqueda de una verdad, sin darse cuenta que lo que debería anhelar es libertad…no los barrotes de su impropia y minúscula vida… Pero en fin, no es algo especial que el “ser” se crea asesino y juez de esta sucia realidad… Sucia, inmunda, apestosa, llena de basura que no se puede reciclar, que su única utilidad es manchar páginas y devastar la creatividad, congestionando el pensamiento con categorías, alimentando el egoísmo que nos autodestruirá.
Siendo nosotros animales débiles, miedosos y poco inteligentes como arma evolutiva y de autoconservación tenemos entre otras herramientas la capacidad de crear mentiras y aun mas importante de hacerlas “realidad”, hasta tal punto de ignorar toda lógica e ir en contra cualquier cosa destruyéndola o esclavizándola, pero esta estrategia tiene una gran contra y es que el ser se huye así mismo conjurando seudo-logica para argumentar su dominio y poder sobre todas las especias que ante sus ojos no son mas que bienes o colecciones exóticas.
El huir constante genera un círculo viscoso en donde cada ser humano se crea único a la “imagen” superior, atemporal, omnipotente, etc. La cual es la suma de todos sus miedos por un mundo que le es impropio y que lo castiga duramente, por sus intentos de encerrarlo a su nulo conocimiento de si mismo.


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