FROM http://groups.google.com.ar/group/li...29ac9739d4539b
y sigue un cacho mas
Definitivamente creo que entran en la categoría de lumpen:
el estamento delictual o que vive al borde del delito(8). La imagen
que tenemos del "lumpen" es la de un desarrapado miserable, que vive
en los extramuros o arrabales del orden civilizado o de la legalidad.
A veces también se colapsa la categoría con la de sub-proletariado, en
cuyo caso el "lumpen" es simplemente el desempleado o el mal empleado,
que lleva una vida miserable, no tanto al borde del delito, sino al
borde del hambre.
Creo que es preciso retornar sobre la definición original de Marx:
¿Cómo podría caracterizar a Bonaparte y a sus seguidores como "lumpen"
y sostener plausiblemente que se trataba de meros hampones cuando
evidentemente no se trata de tales? El propio Marx es explícito al
respecto. Tratando de sintetizar su descripción del "lumpen", parece,
en realidad referirse, a todos aquellos elementos marginales y
marginados de todas las clases sociales, o si se quiere a todos
aquellos elementos que son incapaces de alcanzar una inserción
"regularizada" en las diferentes esferas de la reproducción social. Se
trata de lo que también podríamos llamar el "aventurero" social(9),
que incluye a niños bien juerguistas, ex policias desocupados y
resentidos, herederos fracasados, empresarios parasitarios, obreros
crónicamente cesantes o desplazados y que ya no forman parte del mundo
proletario y de la cultura trabajadora, delincuentes (también ellos
por cierto), guardaespaldas, ese elemento pequeño burgués en crisis
que alimentó las filas de las guardias fascistas y que está siempre
disponible para todas las formas de "escuadrismo", guardiablanquismo"
o sicariato, estudiantes sin futuro claro, profesionales sin
perspectivas o excéntricos profesionales, profetas sin audiencia,
predicadores en el desierto, familias con aspiraciones y sin recursos,
aristócratas arruinados, literatos decadentes o bohemios flotantes.
En suma, se trata de sectores que padecen de dos síndromes combinados:
del carácter parasítico de su reproducción como sujetos sociales, y la
alienación ("frustración derivada de la inconsistencia entre
aspiraciones internalizadas y medios institucionalizados de
logro"diría un sociólogo al estilo de Gino Germani(10)) frente a este
carácter parasítico.
El lumpen , es pues, el arquetipo del aventurero "flotante", y por
tanto la antípoda del burgués o del aristócrata (u oligarca). Puede
provenir o estar vinculado a casi cualquier clase social, puede
apoyarse en cualquier combinación de elementos desplazados de
cualquier clase social, o en clases sociales o grupos étnicos, puede
ser de cuello y corbata o puede parecerse a la imagen estereotipada
del hampón desgreñado. Más normalmente, sin embargo, no es su aspecto
o su estatus lo decisivo, sino su manera de insertarse en los mundos
de la reproducción social: el "lumpen" es la impredictibilidad, el ser
humano que ha sido desgajado de las formas rutinarias de convertirse
en alguien, o cuyas formas rutinarias "al alcance de la mano" de poder
convertirse en alguien se hallan profunda y dramáticamente seccionadas
de los sueños que pudo aprender a soñar a su debido tiempo. Es por
ello que Bonaparte y sus adláteres pueden ser considerados como
"aventureros" políticos, sin por ello, dejar de ser sociológicamente
"lumpen". Por cierto que la "aventura" política se traduce,
eventualmente en una "aventura" social, en un camino hacia el logro de
otros objetivos enfocados hacía la conquista de las "cosas buenas de
la vida", que, en una sociedad fuertemente estamental, implica el
anclaje en los mundos excluyentes y exclusivos que monopolizan estos
"bienes" y que permiten un acceso rutinizado a cuotas relevantes de
ellos.
el estamento delictual o que vive al borde del delito(8). La imagen
que tenemos del "lumpen" es la de un desarrapado miserable, que vive
en los extramuros o arrabales del orden civilizado o de la legalidad.
A veces también se colapsa la categoría con la de sub-proletariado, en
cuyo caso el "lumpen" es simplemente el desempleado o el mal empleado,
que lleva una vida miserable, no tanto al borde del delito, sino al
borde del hambre.
Creo que es preciso retornar sobre la definición original de Marx:
¿Cómo podría caracterizar a Bonaparte y a sus seguidores como "lumpen"
y sostener plausiblemente que se trataba de meros hampones cuando
evidentemente no se trata de tales? El propio Marx es explícito al
respecto. Tratando de sintetizar su descripción del "lumpen", parece,
en realidad referirse, a todos aquellos elementos marginales y
marginados de todas las clases sociales, o si se quiere a todos
aquellos elementos que son incapaces de alcanzar una inserción
"regularizada" en las diferentes esferas de la reproducción social. Se
trata de lo que también podríamos llamar el "aventurero" social(9),
que incluye a niños bien juerguistas, ex policias desocupados y
resentidos, herederos fracasados, empresarios parasitarios, obreros
crónicamente cesantes o desplazados y que ya no forman parte del mundo
proletario y de la cultura trabajadora, delincuentes (también ellos
por cierto), guardaespaldas, ese elemento pequeño burgués en crisis
que alimentó las filas de las guardias fascistas y que está siempre
disponible para todas las formas de "escuadrismo", guardiablanquismo"
o sicariato, estudiantes sin futuro claro, profesionales sin
perspectivas o excéntricos profesionales, profetas sin audiencia,
predicadores en el desierto, familias con aspiraciones y sin recursos,
aristócratas arruinados, literatos decadentes o bohemios flotantes.
En suma, se trata de sectores que padecen de dos síndromes combinados:
del carácter parasítico de su reproducción como sujetos sociales, y la
alienación ("frustración derivada de la inconsistencia entre
aspiraciones internalizadas y medios institucionalizados de
logro"diría un sociólogo al estilo de Gino Germani(10)) frente a este
carácter parasítico.
El lumpen , es pues, el arquetipo del aventurero "flotante", y por
tanto la antípoda del burgués o del aristócrata (u oligarca). Puede
provenir o estar vinculado a casi cualquier clase social, puede
apoyarse en cualquier combinación de elementos desplazados de
cualquier clase social, o en clases sociales o grupos étnicos, puede
ser de cuello y corbata o puede parecerse a la imagen estereotipada
del hampón desgreñado. Más normalmente, sin embargo, no es su aspecto
o su estatus lo decisivo, sino su manera de insertarse en los mundos
de la reproducción social: el "lumpen" es la impredictibilidad, el ser
humano que ha sido desgajado de las formas rutinarias de convertirse
en alguien, o cuyas formas rutinarias "al alcance de la mano" de poder
convertirse en alguien se hallan profunda y dramáticamente seccionadas
de los sueños que pudo aprender a soñar a su debido tiempo. Es por
ello que Bonaparte y sus adláteres pueden ser considerados como
"aventureros" políticos, sin por ello, dejar de ser sociológicamente
"lumpen". Por cierto que la "aventura" política se traduce,
eventualmente en una "aventura" social, en un camino hacia el logro de
otros objetivos enfocados hacía la conquista de las "cosas buenas de
la vida", que, en una sociedad fuertemente estamental, implica el
anclaje en los mundos excluyentes y exclusivos que monopolizan estos
"bienes" y que permiten un acceso rutinizado a cuotas relevantes de
ellos.









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