Preguntarse por el Bien y el Mal, es el proceso inquisitivo más importante que todo ser humano puede, y debe hacerse, pero más importante aún: debe responderlo, sin escaparse por las tangentes del relativismo cultural o gnoseológico, porque de cómo contestemos tal cuestión, dependerá nuestra concepción ética, nuestra conducta y la forma de desenvolvernos en la vida y en el trato con nuestros semejantes.
Eso nos lleva al viejisimo problema:
¿Hay cosas buenas "en sí" o malas "en sí"...?
¿O la cosa buena hoy, mañana puede ser mala...?,
¿Es posible reconocer cosas que invariablemente el hombre reconocerá como buenas o malas, indiferentemente del tiempo o las culturas....?
Escucho ofertas serias.
Eso nos lleva al viejisimo problema:
¿Hay cosas buenas "en sí" o malas "en sí"...?
¿O la cosa buena hoy, mañana puede ser mala...?,
¿Es posible reconocer cosas que invariablemente el hombre reconocerá como buenas o malas, indiferentemente del tiempo o las culturas....?
Escucho ofertas serias.





Comentario