Sabido es que, en la diversidad de intereses y estilos comunicacionales, los humanoides podemos desarrollar afinidades (si hay voluntad aparte de feeling) particulares con cada otro.
Muchas veces la masificación de lo compartido expande una sensación de pertenencia y unificación. Somos todos iguales en lo raso. No hace falta distinguir ni aportar porque nos abocamos a nombrar concreciones, entidades que ya damos en existencia. Entonces somos los seguidores de tal o cual producto, los opinadores de tal corriente, los disidentes de todas.
El desafío real sería integrar inquietudes y timings diferenciales en un solo espacio. No es tarea sencilla, claro. Dignificarse incluye complejizar las miradas, reformularse, revisar y proponer. Siendo, como la repetición, también características del género humano, prescindir de ellas es una elección. Aunque elección ocurre cuando se conocen todas las opciones.
Si vamos a interlocutar con la música ya sonante en los tímpanos, no lograremos siquiera identificar qué pudimos darnos.
Muchas veces la masificación de lo compartido expande una sensación de pertenencia y unificación. Somos todos iguales en lo raso. No hace falta distinguir ni aportar porque nos abocamos a nombrar concreciones, entidades que ya damos en existencia. Entonces somos los seguidores de tal o cual producto, los opinadores de tal corriente, los disidentes de todas.
El desafío real sería integrar inquietudes y timings diferenciales en un solo espacio. No es tarea sencilla, claro. Dignificarse incluye complejizar las miradas, reformularse, revisar y proponer. Siendo, como la repetición, también características del género humano, prescindir de ellas es una elección. Aunque elección ocurre cuando se conocen todas las opciones.
Si vamos a interlocutar con la música ya sonante en los tímpanos, no lograremos siquiera identificar qué pudimos darnos.

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