F.A.L


Calibre:7,62x51 (7,62 OTAN)
Acción:operado por gases
Largo:1,10 metros en versión de fusil, y entre 99 y 73,6 cm para el modelo "Para"
Largo del cañón:533 mm para la versión de fusil, 431 en el modelo "Para"
Peso vacío:4,45 kg; 3,77 kg en el modelo "Para"
Capacidad del cargador:20 cartuchos (30 en los modelos de ametralladora liviana)
Cadencia de fuego:entre 650 y 700 proyectiles por minuto
El FN FAL es uno de los fusiles de asalto más conocidos y utilizados del mundo, una verdadera leyenda de las armas de fuego. Se trata de un fusil que marcó la historia del Siglo XX: fue adquirido y ampliamente usado por las fuerzas de más de 70 países, siendo producido en al menos 10 de ellos. Y aunque ahora parezca ser obsoleto, todavía se utilizan en muchos países y sirve como un arma que mide la eficacia de muchas de las nuevas, algunas de las cuales ni se acercan a sus capacidades.

Sus orígenes
La historia del FAL (Fusil Automatique Leger, Fusil Automático Ligero), comenzó justo al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando la utilidad de los fusiles de asalto estaba siendo vista por muchos expertos. En el año de 1946, la fábrica nacional de armas de Bélgica, FN, comenzó el desarrollo de lo que luego sería una leyenda de las armas de fuego.
Camarado para el cartucho alemán calibre 7,92x33 de poder intermedio, o 7,92 Kurz (corto), que utilizaba el StG-44, el primer fusil de asalto del mundo, también de origen alemán. Este cartucho era un típico 7,92 "recortado" para lograr que el fuego en ráfaga fuera más controlable. El grupo de diseño estaba dirigido por Dieudonne Saive, quien también trabajaba en un rifle de combate que utilizaba el cartucho 7,92 normal (luego este diseño evolucionó en el SAFN-49). Por eso no es raro que ambos fusiles se asemejen en los aspectos mecánicos.
Igualmente, a fines de la década de 1940, Bélgica y Gran Bretaña pensaron en utilizar un cartucho más pequeño, el .280 o 7x43, para seguir los desarrollos. En 1950, los prototipos belgas del FAL y los prototipos británicos del EM-2 (un fusil avanzado para época, con diseño bullpup), fueron testeados por el Ejército de EEUU. El FAL impresionó a las autoridades militares, pero la idea del cartucho de poder intermedio no les satisfizo, y de hecho tal vez no la entendieron. La idea del cartucho de poder intermedio, desarrollada por los alemanes, era para lograr un arma mucho más precisa en el fuego con ráfagas, ya que disparaba proyectiles con menor potencia.
Sin embargo, los estadounidenses pensaban utilizar un cartucho de poder más grande, diseñado por ellos: el T65, el cual impulsaban como cartucho standard de la OTAN en 1953-1954. El tiempo demostró su error: los fusiles de tan alto calibre (incluyendo al FAL y al M-14) apenas podían controlarse en fuego automático y terminaban siendo utilizados como fusiles semiautomáticos, tiro a tiro. Una década más tarde cambiaron de idea e impusieron su cartucho calibre 5,56 mm, pero esa es otra historia.
En definitiva, la FN veía que su fusil no podría competir si no era recamarado, como pasó con el EM-2. Entonces los especialistas cambiaron ese detalle del arma, haciendo que disparara la munición 7,62x51 que sería oficial para los países de la OTAN. Los primeros modelos con ese calibre estuvieron listos en 1953.
Rápidamente, el arma se fue convirtiendo en un éxito de ventas. Aunque lo parezca, Bélgica no fue el primer país en adoptar el FAL. El honor lo tiene Canadá, que en 1955 lo adoptó, ligeramente modificado, como C1 (modelo de fusil) y C2 (modelo de ametralladora ligera con cañón pesado), e incluso se pusieron a fabricarlo en instalaciones nacionales. Al año siguiente, las fuerzas de seguridad belgas hicieron lo mismo.
El éxito fue saltando de país en país, sin importar continentes. Gran Bretaña fue uno de los países más asociados al FAL, el cual adoptó en 1957 como L1A1 SLR (Self Loading Rifle, Fusil Automático), añadiéndole a veces miras telescópicas de 4x. En este país el FAL también se produjo nacionalmente en dos fábricas, una de ellas de la Enfield, conocida por muchos grandes diseños británicos.
Austria adoptó el FAL un año más tarde, denominándolo Stg.58, y en ese país fueron manufacturados por Steyr. Y para ese entonces, ya todos sabían que el FAL era una opción más que viable.
Varias versiones de esta arma fueron adoptadas, compradas o fabricadas por Brasil, Turquía, Argentina, Australia, Israel, Sudáfrica, Alemania Occidental y muchísimos otros países. Y este éxito pudo haber sido todavía mayor. H&K, una empresa de Alemania Occidental, quería comprar la licencia del FAL para producirlo en ese país como el G1, pero las autoridades beglas rechazaron la propuesta. Fue entonces que H&K compró la licencia del modelo español CETME, desarrollado en España por diseñadores alemanes escapados de la guerra. Así, Alemania produjo el G3, que es básicamente un CETME mejorado en algunos aspectos, el cual se convirtió en uno de los más importantes rivales del FAL.
Uso en combate
Utilizado por muchos países con conflictos, el FAL acumuló una buena foja de servicio, casi siempre muy buena.
Israel lo utilizó por ejemplo en la Guerra de los 6 días, en 1967, aunque desaconsejó su uso diciendo que era sensible al polvo y la arena fina del desierto. Esto llevó a que se diseñara nacionalmente el GALIL, y que se utilizara también el M-16.
Australia fue también un buen usuario de este fusil. Uno de los datos poco conocidos de la Guerra de Vietnam fue que efectivos del SAS australiano combatieron contra las fuerzas norvietnamitas por varios años. Sus armas principales eran la ametralladora M-60 de origen estadounidense, el subfusil Owen y el FAL. Una ventaja de la combinación M-60/FAL era que, a diferencia de los soldados estadounidenses que necesitaban dos tipos de munición (5,56 para el M-16 y 7,62 para la M-60), los efectivos australianos podían intercambiar municiones de ametralladoras y fusiles cuando quisieran.
Pero sin duda, la guerra del FAL fue el conflicto de las islas Malvinas. Tanto el Reino Unido como Argentina utilizaban versiones fabricadas localmente del FAL, y de hecho, fue la única guerra del mundo en el cual ambos ejércitos estaban equipados con este fusil. Esto hizo que la entrega de los fusiles de los soldados argentinos luego de la rendición fuera especialmente provechosa para Inglaterra a nivel de ganancia de material, aunque hay numerosos testimonios de soldados que dañaban su equipo o le quitaban piezas para que luego no les sirvieran al enemigo.
Fueron tantas las naciones que utilizaron el FAL, que los relatos de su uso en combate se harían muy largos sin duda alguna. Pero en todas las guerras u operaciones en las que combatió, siempre se reveló como una excelente arma de fuego.
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