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Se está en condiciones de informar que el Reino Unido está incentivando a los kelpers para que logren su autodeterminación y su independencia como consecuencia del irresponsable manejo de las relaciones exteriores del estúpido gobierno montonero de Néstor Carlos Kirchner. La compadreada, la provocación de barrio, el insulto fácil han tenido sus graves consecuencias. Y esta gestión montonera promete superar por lejos a todas las administraciones anteriores en materia de torpeza, negligencia e ineptitud. Esta noticia seguramente es el escándalo político más importante desde diciembre de 1983.
Hay que recordar que desde 1983 los gobiernos que han sucedido a la dictadura militar comenzaron a trabajar el tema "Malvinas" de una manera cuidadosa y responsable, dentro de las limitaciones intelectuales y morales de cada gestión. En pocas palabras, se acordaba con los ingleses el restaablecimento de las relaciones bilaterales pero se dejaba la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas dentro de un "paraguas de soberanía" que le permitiría a nuestro país volver a sentarse para negociar cuestiones comerciales con los estados de la comunidad europea. De otra manera, el imperio británico presionaría para sabotear cualquier intento de Buenos Aires para comercializar sus productos agrícolas y ganaderos.
El sistema del "paraguas de soberanía" de alguna manera resultó provechoso, puesto que en pocos años y tras el desarme consentido de ciertas armas estratégicas como el misil Cóndor II (cuyas matrices y las pocas unidades construídas fueron desguazadas en la base naval de Rota en España bajo la atenta vista del actual embajador en Colombia, el General Martín Balza) y la Argentina comenzó el camino de la integración internacional alejando el fantasma de la guerra de nuestras costas.
Las fuerzas armadas argentinas fueron recicladas como "fuerzas policiales internacionales" y fueron desplegadas como "cascos azules" en cualquier lugar del mundo. Con posterioridad algunos retenes de Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval Argentina también cumplieron tareas humanitarias, lo que les valió el reconocimiento internacional por su capacidad, instrucción y profesionalismo. Eso nos valió ser considerados "Aliados extra-OTAN" en tiempos no tan lejanos y "el permiso" del ingreso sin visa a determinadas naciones como los Estados Unidos de América.
Pese a todo jamás hubo ningún tipo de renunciamiento sobre la soberanía de nuestras Malvinas, puesto que el cálculo que se hacía en Buenos Aires es que tras un lapso de tiempo y si se mantenía una política exterior coherente y responsable, estaba la secreta esperanza de que ambas partes se podrían a sentar a negociar la soberanía de las islas Malvinas.
Pero claro, esto ya quedó en la historia puesto que el progresismo local hizo lo imposible por llegar al poder. La Alianza UCR-Frepaso satanizó todo lo hecho por los gobiernos anteriores comenzando con una dura campaña de desprestigio hacia todo lo "castrense" y lo que fuera "de derecha". En el año 2001, el gobierno de Fernando de la Rúa cayó estruendosamente tras una verdadera guerra civil de varios días, tras la incautación de los ahorros por parte de su gestión con el infame "corralito" (medida anticipada en agosto del 2001 en el foro de SEPRIN por el Grupo Choripán).
La historia es conocida, el senador Eduardo "Papá Porro" Duhalde usurpó el poder tras derrocar al presidente provisional, Adolfo Rodríguez Saa y creyó que se podía quedar "para siempre" como "narcopresidente". Lamentablemente, los movimientos piqueteros que en su momento incentivó económicamente "se le dieron vuelta" y tras una serie de graves desórdenes, el "presidente provisional" decidió llamar a elecciones en las cuales fue elegido "su delfín" Néstor Carlos Kirchner, tras el abandono del candidato de la primera minoría, el ex-presidente Carlos Menem, quién había ganado la primera vuelta de las elecciones.
Esto provocó una serie de turbulencias en la política exterior argentina. Bastó el irresponsable "giro a la izquierda" del estúpido gobierno montonero para que las cosas se comenzaran a complicar. Alianzas con sectores afines al terrorismo internacional y una estrecha política de colaboración con La Habana y Caracas bastaron para que Argentina retrocediera varios casilleros en la integración internacional.
La posición "progresista" de los primeros meses le hizo ganar adeptos y al derrotar al "padrino" Eduardo Duhalde en las elecciones legislativas hizo que Néstor Kirchner profundizara su política sectaria y excluyente de convertir a la Argentina en otro de los bastiones del terrorismo internacional.

Las Islas Malvinas están planeando su independencia del Reino Unido de Gran Bretaña.
QUILOMBEROS anticipó en la madrugada del domingo, se sabía hace varios días que había problemas entre Buenos Aires y Londres. Desde la Argentina se hablaba de un "endurecimiento" de la política exterior (como si tuviéramos política exterior). La respuesta no se hizo esperar, el consejero de las "Falkland Islands" Richard Davies reconoció que la administración de nuestras Islas Malvinas está pensando seriamente en la independencia de ese territorio, con respecto del Imperio Británico.
¿Y cuál es la respuesta de nuestro presidente? Néstor Kirchner les ha planteado a sus colaboradores que a él no le va a temblar el pulso si tiene que ir nuevamente a la guerra con los británicos. Y es más, ha expresado la necesidad de invadir a nuestras Islas Malvinas para evitar su independencia, puesto que un reconocimiento internacional del nuevo microestado echaría por tierra cualquier negociación con el Reino Unido.
La posibilidad de la independencia de las Islas Malvinas ha desatado un aluvión de gritos y golpes en el despacho presidencial. Abundan por estas horas las consignas patrioteras huecas y sin contenido que el presidente debe haber escamoteado de alguna página web neonazi. Pero cuando le recuerdan que para cualquier intento debe contar forzosamente con las fuerzas armadas argentinas comienza el delirio presidencial y la característica prepotencia kirchnerista. La respuesta de sus colaboradores más obsecuentes es que Néstor Kirchner no necesita de las fuerzas armadas argentinas para llevar a cabo sus planes.
El verdadero problema de nuestro presidente es que los kelpers están contando demasiados Euros y Dólares en sus narices por la venta de los derechos de explotación pesqueros y de prospección petrolera. Negocio jugosísimo que le podría dar una caja política eterna para prescindir de todo tipo de oposición y para fundar una republiqueta bananera sin bananas al estilo de la Rumania de Nicolae Ceaucescu.

El helicóptero Mil Mi-17 "Hip" puede llevar hasta 36 personas en su bodega. Venezuela adquirió 41 unidades con soportes de lanzacohetes. Serían la columna vertebral del audaz desembarco helitransportado a Mount Pleasant.
QUILOMBEROS está en condiciones de informar que el gobierno de Néstor Carlos Kirchner está planeando la reconquista de nuestras Islas Malvinas con un temerario golpe de mano contra el archipiélago austral. Esta incursión militar estaría compuesta por un grupo de desembarco estaría formado por "brigadas piqueteras" con la colaboración inestimable del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Las experimentadas tropas cubanas siempre están preparadas para intervenir en cualquier parte del mundo.
Y es más, para llevar a cabo estos planes el estado mayor montonero está reforzado por los asesores militares bolivarianos, experimentados militares cubanos, astutos emisarios de Evo Morales y el terrorista etarra Eusebio Arzalluz Tapia, 'Paticorto', quienes se han devanado los sesos para concebir un plan maestro para recuperar en forma drástica nuestras Islas Malvinas con un sorpresivo y devastador ataque.
El plan sería un sorprendente asalto helitransportado llevado a cabo por algunos de los 41 helicópteros Mil Mi-17 "Hip" (con capacidad para 24 soldados equipados) cedidos por el gobierno venezolano que aterrizarían en forma sorpresiva en el aeropuerto militar de Mount Pleasant, base militar de la Royal Air Force británica. Las aeronaves serían llevadas hasta la distancia del desembarco por un grupo de buques portacontenedores y petroleros que navegarían hasta las cercanías de las islas. Como ustedes pueden ver no hacen falta fuerzas armadas para los delirios de Néstor Carlos Kirchner.
Estas "brigadas" (que hasta ahora no superan las quinientos piqueteros adiestrados) tendrían que desembarcar en un asalto aéreo en el aeropuerto internacional de Mount Pleasant. Pista de aterrizaje reconvertida en una base militar de la Royal Air Force británica que se encuentra al sudoeste de Puerto Argentino. Para atacar a los británicos, que tienen entre 2000 y 3000 hombres en esa base, los piqueteros entrenados tendrían la inestimable colaboración de fuerzas especiales del Ejército de la República Bolivariana de Venezuela y de tropas cubanas quienes los acompañarían en la incursión.

En la base aérea militar de Mount Pleasant se encuentran entre 2000 y 3000 soldados británicos.
Tampoco pueden faltar en el grupo de choque algunos miembros entrenados del MAS boliviano del presidente Evo Morales quienes darían el toque de "solidaridad latinoamericana" necesario para la internacionalización del previsible conflicto y el oportuno refuerzo de los experimentados guerrilleros de ETA, quienes abandonarían temporalmente sus cátedras en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo para unirse a esta experiencia histórica.
Por supuesto que la posibilidad de una derrota o una paliza es imposible para estos émulos sedientos de aventura de nuestro Ernesto "Che" Guevara, y por supuesto que "la liberación de Puerto Argentino" por parte de nuestros bravos guerrilleros latinoamericanos completaría la reconquista de nuestro archipiélago.
Se está en condiciones de informar que el Reino Unido está incentivando a los kelpers para que logren su autodeterminación y su independencia como consecuencia del irresponsable manejo de las relaciones exteriores del estúpido gobierno montonero de Néstor Carlos Kirchner. La compadreada, la provocación de barrio, el insulto fácil han tenido sus graves consecuencias. Y esta gestión montonera promete superar por lejos a todas las administraciones anteriores en materia de torpeza, negligencia e ineptitud. Esta noticia seguramente es el escándalo político más importante desde diciembre de 1983.
Hay que recordar que desde 1983 los gobiernos que han sucedido a la dictadura militar comenzaron a trabajar el tema "Malvinas" de una manera cuidadosa y responsable, dentro de las limitaciones intelectuales y morales de cada gestión. En pocas palabras, se acordaba con los ingleses el restaablecimento de las relaciones bilaterales pero se dejaba la cuestión de la soberanía de las Islas Malvinas dentro de un "paraguas de soberanía" que le permitiría a nuestro país volver a sentarse para negociar cuestiones comerciales con los estados de la comunidad europea. De otra manera, el imperio británico presionaría para sabotear cualquier intento de Buenos Aires para comercializar sus productos agrícolas y ganaderos.
El sistema del "paraguas de soberanía" de alguna manera resultó provechoso, puesto que en pocos años y tras el desarme consentido de ciertas armas estratégicas como el misil Cóndor II (cuyas matrices y las pocas unidades construídas fueron desguazadas en la base naval de Rota en España bajo la atenta vista del actual embajador en Colombia, el General Martín Balza) y la Argentina comenzó el camino de la integración internacional alejando el fantasma de la guerra de nuestras costas.
Las fuerzas armadas argentinas fueron recicladas como "fuerzas policiales internacionales" y fueron desplegadas como "cascos azules" en cualquier lugar del mundo. Con posterioridad algunos retenes de Gendarmería Nacional y de la Prefectura Naval Argentina también cumplieron tareas humanitarias, lo que les valió el reconocimiento internacional por su capacidad, instrucción y profesionalismo. Eso nos valió ser considerados "Aliados extra-OTAN" en tiempos no tan lejanos y "el permiso" del ingreso sin visa a determinadas naciones como los Estados Unidos de América.
Pese a todo jamás hubo ningún tipo de renunciamiento sobre la soberanía de nuestras Malvinas, puesto que el cálculo que se hacía en Buenos Aires es que tras un lapso de tiempo y si se mantenía una política exterior coherente y responsable, estaba la secreta esperanza de que ambas partes se podrían a sentar a negociar la soberanía de las islas Malvinas.
Pero claro, esto ya quedó en la historia puesto que el progresismo local hizo lo imposible por llegar al poder. La Alianza UCR-Frepaso satanizó todo lo hecho por los gobiernos anteriores comenzando con una dura campaña de desprestigio hacia todo lo "castrense" y lo que fuera "de derecha". En el año 2001, el gobierno de Fernando de la Rúa cayó estruendosamente tras una verdadera guerra civil de varios días, tras la incautación de los ahorros por parte de su gestión con el infame "corralito" (medida anticipada en agosto del 2001 en el foro de SEPRIN por el Grupo Choripán).
La historia es conocida, el senador Eduardo "Papá Porro" Duhalde usurpó el poder tras derrocar al presidente provisional, Adolfo Rodríguez Saa y creyó que se podía quedar "para siempre" como "narcopresidente". Lamentablemente, los movimientos piqueteros que en su momento incentivó económicamente "se le dieron vuelta" y tras una serie de graves desórdenes, el "presidente provisional" decidió llamar a elecciones en las cuales fue elegido "su delfín" Néstor Carlos Kirchner, tras el abandono del candidato de la primera minoría, el ex-presidente Carlos Menem, quién había ganado la primera vuelta de las elecciones.
Esto provocó una serie de turbulencias en la política exterior argentina. Bastó el irresponsable "giro a la izquierda" del estúpido gobierno montonero para que las cosas se comenzaran a complicar. Alianzas con sectores afines al terrorismo internacional y una estrecha política de colaboración con La Habana y Caracas bastaron para que Argentina retrocediera varios casilleros en la integración internacional.
La posición "progresista" de los primeros meses le hizo ganar adeptos y al derrotar al "padrino" Eduardo Duhalde en las elecciones legislativas hizo que Néstor Kirchner profundizara su política sectaria y excluyente de convertir a la Argentina en otro de los bastiones del terrorismo internacional.

Las Islas Malvinas están planeando su independencia del Reino Unido de Gran Bretaña.
QUILOMBEROS anticipó en la madrugada del domingo, se sabía hace varios días que había problemas entre Buenos Aires y Londres. Desde la Argentina se hablaba de un "endurecimiento" de la política exterior (como si tuviéramos política exterior). La respuesta no se hizo esperar, el consejero de las "Falkland Islands" Richard Davies reconoció que la administración de nuestras Islas Malvinas está pensando seriamente en la independencia de ese territorio, con respecto del Imperio Británico.
¿Y cuál es la respuesta de nuestro presidente? Néstor Kirchner les ha planteado a sus colaboradores que a él no le va a temblar el pulso si tiene que ir nuevamente a la guerra con los británicos. Y es más, ha expresado la necesidad de invadir a nuestras Islas Malvinas para evitar su independencia, puesto que un reconocimiento internacional del nuevo microestado echaría por tierra cualquier negociación con el Reino Unido.
La posibilidad de la independencia de las Islas Malvinas ha desatado un aluvión de gritos y golpes en el despacho presidencial. Abundan por estas horas las consignas patrioteras huecas y sin contenido que el presidente debe haber escamoteado de alguna página web neonazi. Pero cuando le recuerdan que para cualquier intento debe contar forzosamente con las fuerzas armadas argentinas comienza el delirio presidencial y la característica prepotencia kirchnerista. La respuesta de sus colaboradores más obsecuentes es que Néstor Kirchner no necesita de las fuerzas armadas argentinas para llevar a cabo sus planes.
El verdadero problema de nuestro presidente es que los kelpers están contando demasiados Euros y Dólares en sus narices por la venta de los derechos de explotación pesqueros y de prospección petrolera. Negocio jugosísimo que le podría dar una caja política eterna para prescindir de todo tipo de oposición y para fundar una republiqueta bananera sin bananas al estilo de la Rumania de Nicolae Ceaucescu.

El helicóptero Mil Mi-17 "Hip" puede llevar hasta 36 personas en su bodega. Venezuela adquirió 41 unidades con soportes de lanzacohetes. Serían la columna vertebral del audaz desembarco helitransportado a Mount Pleasant.
QUILOMBEROS está en condiciones de informar que el gobierno de Néstor Carlos Kirchner está planeando la reconquista de nuestras Islas Malvinas con un temerario golpe de mano contra el archipiélago austral. Esta incursión militar estaría compuesta por un grupo de desembarco estaría formado por "brigadas piqueteras" con la colaboración inestimable del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela.

Las experimentadas tropas cubanas siempre están preparadas para intervenir en cualquier parte del mundo.
Y es más, para llevar a cabo estos planes el estado mayor montonero está reforzado por los asesores militares bolivarianos, experimentados militares cubanos, astutos emisarios de Evo Morales y el terrorista etarra Eusebio Arzalluz Tapia, 'Paticorto', quienes se han devanado los sesos para concebir un plan maestro para recuperar en forma drástica nuestras Islas Malvinas con un sorpresivo y devastador ataque.
El plan sería un sorprendente asalto helitransportado llevado a cabo por algunos de los 41 helicópteros Mil Mi-17 "Hip" (con capacidad para 24 soldados equipados) cedidos por el gobierno venezolano que aterrizarían en forma sorpresiva en el aeropuerto militar de Mount Pleasant, base militar de la Royal Air Force británica. Las aeronaves serían llevadas hasta la distancia del desembarco por un grupo de buques portacontenedores y petroleros que navegarían hasta las cercanías de las islas. Como ustedes pueden ver no hacen falta fuerzas armadas para los delirios de Néstor Carlos Kirchner.
Estas "brigadas" (que hasta ahora no superan las quinientos piqueteros adiestrados) tendrían que desembarcar en un asalto aéreo en el aeropuerto internacional de Mount Pleasant. Pista de aterrizaje reconvertida en una base militar de la Royal Air Force británica que se encuentra al sudoeste de Puerto Argentino. Para atacar a los británicos, que tienen entre 2000 y 3000 hombres en esa base, los piqueteros entrenados tendrían la inestimable colaboración de fuerzas especiales del Ejército de la República Bolivariana de Venezuela y de tropas cubanas quienes los acompañarían en la incursión.

En la base aérea militar de Mount Pleasant se encuentran entre 2000 y 3000 soldados británicos.
Tampoco pueden faltar en el grupo de choque algunos miembros entrenados del MAS boliviano del presidente Evo Morales quienes darían el toque de "solidaridad latinoamericana" necesario para la internacionalización del previsible conflicto y el oportuno refuerzo de los experimentados guerrilleros de ETA, quienes abandonarían temporalmente sus cátedras en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo para unirse a esta experiencia histórica.
Por supuesto que la posibilidad de una derrota o una paliza es imposible para estos émulos sedientos de aventura de nuestro Ernesto "Che" Guevara, y por supuesto que "la liberación de Puerto Argentino" por parte de nuestros bravos guerrilleros latinoamericanos completaría la reconquista de nuestro archipiélago.


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