Lunes 26 de febrero de 2007 a las 18:33
"Aunque les pese a los idealistas, la relevancia de los países dista de brindarla, en general, la prepotencia de sus culturas.
Tampoco es la economía, en gran medida, el valor que signa la fortaleza de las naciones lanzadas a las proyecciones de hegemonía. Del tallado.
Al contrario del deseo de los alquimistas del optimismo, o de los contadores fundamentalistas que sustentan el supermercado de la ideología liberal, la aluvional prepotencia de los estados se encuentra representada por la capacidad de hacerle daño al prójimo.
O por las posibilidades de evitar el daño ajeno.
El poder mundial, infortunadamente, aún emana de la fuerza.
Del catafalco armamentístico que disuade al enemigo o lo atemoriza.
Precisamente la hegemonía política, en concordancia con la economía pujante, proporciona la legitimidad para armarse, a partir de las tecnologías calamitosamente sofisticadas."
Extracto de "La Guerra Tibia"
Osiris Alonso D’Amomio
"Aunque les pese a los idealistas, la relevancia de los países dista de brindarla, en general, la prepotencia de sus culturas.
Tampoco es la economía, en gran medida, el valor que signa la fortaleza de las naciones lanzadas a las proyecciones de hegemonía. Del tallado.
Al contrario del deseo de los alquimistas del optimismo, o de los contadores fundamentalistas que sustentan el supermercado de la ideología liberal, la aluvional prepotencia de los estados se encuentra representada por la capacidad de hacerle daño al prójimo.
O por las posibilidades de evitar el daño ajeno.
El poder mundial, infortunadamente, aún emana de la fuerza.
Del catafalco armamentístico que disuade al enemigo o lo atemoriza.
Precisamente la hegemonía política, en concordancia con la economía pujante, proporciona la legitimidad para armarse, a partir de las tecnologías calamitosamente sofisticadas."
Extracto de "La Guerra Tibia"
Osiris Alonso D’Amomio




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