Es admirable la capacidad de la gorda chota esta para todo el tiempo escribir lo más obvio y de la forma más lugarcomunística posible, con la cadencia de una conductora de televisión mediocre, aunque disciplinada. O algo así.
Es la hija de la televisión. No tiene alma. Es una masa amorfa que cobró vida con rayitos mágicos de Alejandro Romai y viene a succionar nuestra energía vital.
Es la hija de la televisión. No tiene alma. Es una masa amorfa que cobró vida con rayitos mágicos de Alejandro Romai y viene a succionar nuestra energía vital.



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