Cuando pasamos a 7° grado eramos todos los mismos -quizás hubo alguna baja- y solamente se incorporó un compañero nuevo: Ariel Zani. Solo por ese año.
Tenía un tic nervioso muy complejo: Fruncía la boca, sacaba los dientes como el dinosaurio ese que dice fffffffff y empezaba a asentir muy rápido mientras iba inclinando el cuello para atrás. Cuando llegaba al máximo de inclinación, volvía todo a la normalidad.
En los recreos estaba siempre cerca de las paredes. Se paraba pegado y mirando a la pared totalmente erguido, apoyaba la palma de la mano sobre su cabeza y daba un paso para atrás para ver cuánto medía, todo el tiempo todos los días. (ya volveremos a este tema).
El primer día de clase se sentó en el fondo, solo. Mientras se presentaba la nueva seño de SOCIALES, levantó la mano y preguntó "¿Va a haber periodistas?", lo que no tenía sentido alguno.
Durante una época acentuó todas las vocales de todas las palabras: éntóncés, síémpré (etc.). Sus hojas eran fascinantes, llenas de rayitas insólitas.
Una vez hizo la carátula de un trabajo práctico y puso HARIEL. La de Naturales lo retó con condescendencia. También hizo una composición sobre las estaciones de servicio, que lamentablemente nunca pude leer.
A fin de año se armó quilombo porque le dijo "Te quiero cojer" a una compañera. Creo después citaron a la madre.
Una vez escribió en una hoja esto y me lo mostró: "Se siente, se siente, el gobierno está caliente, se siente, se siente, el gobierno y sus patricios".
Un día se pintó toda la cara con Liquid Paper y cuando salimos, el abuelo que lo había ido a buscar le dijo "Arieeeeeeeeeel, ¿qué hiciste?" muerto de vergüenza mientras el resto de los padres, madres y/o tutores lo miraban.
También se solía enredar la cabeza con el hilo que le sostenía los anteojos y gritaba "No veeeooo" con voz muy grave.
Algo característico era que cuando hablaba escupía infinito. Ese año para mi cumpleaños mis viejos habían armado una mesa de ruleta en mi casa y el chabón la escupió toda. Mi vieja le pasaba un trapo con lavandina todo el tiempo jauj
***
Mi vieja por cierto no lo quería demasiado, sin embargo accedió a llevarme un día a la casa a jugar. Tal vez porque se había dado cuenta de que yo era el único que le daba bola.
Ese día comimos milanesas, se bendijo la mesa (yo nunca había visto eso). La madre me limpió los anteojos con detergente y más tarde me hizo practicar caligrafía (!).
Usamos mucho la compu. Tenía el Windows 3.11 pero se llamaba Windows NT (tampoco había visto eso nunca).
Me prestó varios disketes con juegos y programas, y aunque la mayoría ya los tenía, se los acepté todos.
Uno de esos era el Prince of Persia, al que le había dibujado una caratula él mismo con fibras. Estaba el prince saltando para la derecha, ultra deforme, rodeado de monigotes, y arriba decía PRINCE OF PERCIA.
Aunque lo mejor era el reverso de la carátula: con letra manuscrita había detallado el proceso de instalación del juego, pero era todo confuso y rebuscado.
Solo me acuerdo algo así como "pulse prince luego de insertado el disco y después entrado". Lo de "después entrado" me lo acuerdo patente.
Pero lo otro que me acuerdo, marcado a fuego es, abajo de todo luego de las instrucciones de instalación, la frase: "El prince mide 1.75 de altura".
***
Su estadía en el colegio, tal como dije fue en 7° grado, y eso fue en 1998. Año del mundial de Francia.
Había inventado 2 canciones que cantaba todo el tiempo: "Bananas para el mundial, bananas para el mundial, son muy ricas, son muy ricas" y la otra era "Bananeeero, quiero un mordiscón, ñaaam".
No me acuerdo qué producto venía con un cartoncito con pintura celeste y blanca para pintarse la cara. Él tenía ese cartón pero sin la pintura, y lo apretaba esperando que la cara se le pintara por arte de magia.
***
Es un pianista virtuoso. Pueden ver en su canal de youtube que intercala muchas piezas de su autoría con otras de música culta.
Recomiendo este video en particular. Atentos al final. Además van a poder ponerle cara.
Para una muestra de fin de año, en Música preparamos la canción "La Guitarra" de los decadentes. Él se ubicó en el medio con el teclado y se lució, tocaba con una sola mano, tiraba fantasías y magias que le valieron una ovación. Fue su momento de gloria y lo recuerdo con mucha felicidad.
***
El todavía vive en Ramos, sobre el final de Avenida de Mayo, casi en el límite con San Justo, a 2 cuadras de la Universidad donde yo estudiaba.
Pegada a su casa había una carnicería y al lado un prostibulo. Me contó que iba a que le practicaran sexo oral, y una vez fue la madre a buscarlo y se lo llevó de los pelos.
Todos los días mientras caminaba para allá, tenía la esperanza de cruzarmelo. Por suerte pasó muchísimas veces y todavía cada tanto me lo cruzo por el centro de Ramos.
Una vez me lo crucé y se le había roto la bici, y me preguntó si tenía una llave francesa. Otra vez me explicó que un buen tereré se hace con Cunnington tónica bien fría.
Cada vez que me lo cruzo me hace, de veras, muy feliz.
Ariel Zani, que su historia sea contada.
Tenía un tic nervioso muy complejo: Fruncía la boca, sacaba los dientes como el dinosaurio ese que dice fffffffff y empezaba a asentir muy rápido mientras iba inclinando el cuello para atrás. Cuando llegaba al máximo de inclinación, volvía todo a la normalidad.
En los recreos estaba siempre cerca de las paredes. Se paraba pegado y mirando a la pared totalmente erguido, apoyaba la palma de la mano sobre su cabeza y daba un paso para atrás para ver cuánto medía, todo el tiempo todos los días. (ya volveremos a este tema).
El primer día de clase se sentó en el fondo, solo. Mientras se presentaba la nueva seño de SOCIALES, levantó la mano y preguntó "¿Va a haber periodistas?", lo que no tenía sentido alguno.
Durante una época acentuó todas las vocales de todas las palabras: éntóncés, síémpré (etc.). Sus hojas eran fascinantes, llenas de rayitas insólitas.
Una vez hizo la carátula de un trabajo práctico y puso HARIEL. La de Naturales lo retó con condescendencia. También hizo una composición sobre las estaciones de servicio, que lamentablemente nunca pude leer.
A fin de año se armó quilombo porque le dijo "Te quiero cojer" a una compañera. Creo después citaron a la madre.
Una vez escribió en una hoja esto y me lo mostró: "Se siente, se siente, el gobierno está caliente, se siente, se siente, el gobierno y sus patricios".
Un día se pintó toda la cara con Liquid Paper y cuando salimos, el abuelo que lo había ido a buscar le dijo "Arieeeeeeeeeel, ¿qué hiciste?" muerto de vergüenza mientras el resto de los padres, madres y/o tutores lo miraban.
También se solía enredar la cabeza con el hilo que le sostenía los anteojos y gritaba "No veeeooo" con voz muy grave.
Algo característico era que cuando hablaba escupía infinito. Ese año para mi cumpleaños mis viejos habían armado una mesa de ruleta en mi casa y el chabón la escupió toda. Mi vieja le pasaba un trapo con lavandina todo el tiempo jauj
***
Mi vieja por cierto no lo quería demasiado, sin embargo accedió a llevarme un día a la casa a jugar. Tal vez porque se había dado cuenta de que yo era el único que le daba bola.
Ese día comimos milanesas, se bendijo la mesa (yo nunca había visto eso). La madre me limpió los anteojos con detergente y más tarde me hizo practicar caligrafía (!).
Usamos mucho la compu. Tenía el Windows 3.11 pero se llamaba Windows NT (tampoco había visto eso nunca).
Me prestó varios disketes con juegos y programas, y aunque la mayoría ya los tenía, se los acepté todos.
Uno de esos era el Prince of Persia, al que le había dibujado una caratula él mismo con fibras. Estaba el prince saltando para la derecha, ultra deforme, rodeado de monigotes, y arriba decía PRINCE OF PERCIA.
Aunque lo mejor era el reverso de la carátula: con letra manuscrita había detallado el proceso de instalación del juego, pero era todo confuso y rebuscado.
Solo me acuerdo algo así como "pulse prince luego de insertado el disco y después entrado". Lo de "después entrado" me lo acuerdo patente.
Pero lo otro que me acuerdo, marcado a fuego es, abajo de todo luego de las instrucciones de instalación, la frase: "El prince mide 1.75 de altura".
***
Su estadía en el colegio, tal como dije fue en 7° grado, y eso fue en 1998. Año del mundial de Francia.
Había inventado 2 canciones que cantaba todo el tiempo: "Bananas para el mundial, bananas para el mundial, son muy ricas, son muy ricas" y la otra era "Bananeeero, quiero un mordiscón, ñaaam".
No me acuerdo qué producto venía con un cartoncito con pintura celeste y blanca para pintarse la cara. Él tenía ese cartón pero sin la pintura, y lo apretaba esperando que la cara se le pintara por arte de magia.
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Es un pianista virtuoso. Pueden ver en su canal de youtube que intercala muchas piezas de su autoría con otras de música culta.
Recomiendo este video en particular. Atentos al final. Además van a poder ponerle cara.
Para una muestra de fin de año, en Música preparamos la canción "La Guitarra" de los decadentes. Él se ubicó en el medio con el teclado y se lució, tocaba con una sola mano, tiraba fantasías y magias que le valieron una ovación. Fue su momento de gloria y lo recuerdo con mucha felicidad.
***
El todavía vive en Ramos, sobre el final de Avenida de Mayo, casi en el límite con San Justo, a 2 cuadras de la Universidad donde yo estudiaba.
Pegada a su casa había una carnicería y al lado un prostibulo. Me contó que iba a que le practicaran sexo oral, y una vez fue la madre a buscarlo y se lo llevó de los pelos.
Todos los días mientras caminaba para allá, tenía la esperanza de cruzarmelo. Por suerte pasó muchísimas veces y todavía cada tanto me lo cruzo por el centro de Ramos.
Una vez me lo crucé y se le había roto la bici, y me preguntó si tenía una llave francesa. Otra vez me explicó que un buen tereré se hace con Cunnington tónica bien fría.
Cada vez que me lo cruzo me hace, de veras, muy feliz.
Ariel Zani, que su historia sea contada.

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